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Estrés y más estrés.

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DESCARGA AQUÍ TU PDF GRATIS https://emotionsinharmony.ck.page/3694711c28 ¿Alguna vez te has frustrado cuando le presentas problemas físicos graves a tu doctora y la única respuesta que recibes es “esto es porque tienes estrés”? Y sales de la oficina sintiendo más confusión que cuando entraste.

Es cierto, el cuerpo puede reaccionar de muchas maneras diferentes a los altos niveles de estrés, a veces incluso dando lugar a situaciones médicas muy graves. Es increíble cómo nuestro cuerpo experimenta nuestras emociones.

Espera, antes de que también te frustres aquí conmigo. Estoy aquí para decirte que puedes hacer muchas más cosas por tu salud física y mental de las que crees, y que bajar los niveles de estrés, realmente no es tan complicado como crees.

Así que, hablemos un poco del estrés.

El verano pasado fui al doctor y le presenté una serie de síntomas, principalmente un dolor de cabeza particular. Normalmente, soy una persona bastante saludable, pero esto era una cadena de quejas, así que me preocupé. Tan pronto como comencé a hablar con mi doctora, ella me interrumpió abruptamente y dijo: "¡Estrés, estrés, estrés!". Cuanto más quería explicarle, más insistía ella. Comencé a irritarme por lo que yo consideraba su falta de habilidad para escuchar, así que guardé silencio. Luego me preguntó si había estado de vacaciones recientemente. "Sí", le dije. "¿A dónde?", me pregunto, “A visitar a mi familia en México”. Y ahí dijo con certeza: “¡Estrés, estrés, estrés!”. Ambas nos reímos. Luego terminó la cita médica y yo me quedé pensando en su diagnóstico.

Como psicóloga, entiendo lo desagradable que puede ser cuando alguien más te señala tu falta de manejo de tus emociones y sus consecuencias. Lo bueno es que, en este caso, sé cómo comenzar a abordar mi problema de inmediato. Pero la mayoría de mis clientes no creen cuando su doctora sugiere que sus emociones son la causa principal de sus síntomas físicos. Y la mayoría de los doctoras tampoco hacen un gran trabajo destacando la importancia de la psicoterapia y otros enfoques holísticos. Así que hablemos de eso hoy.

Sí, puede ser posible que tengas síntomas físicos que requieran atención médica, y es posible que tu doctora no tenga la curiosidad de investigar más a fondo y observar si tiene algo que ver con el estrés. Pero también, estos síntomas podrían significar que fuiste demasiado lejos con tu trabajo, o tus tareas generales, a riesgo de dañar tu cuerpo de forma temporal o, a veces, permanente.

Las situaciones adversas, pequeñas o grandes, generan una reacción química en tu cuerpo que, en pequeñas dosis, requiere apenas un ajuste. Cuando se trata de dosis grandes y frecuentes de estrés, cambia tu fisiología, lo que afecta tu salud física, tus pensamientos y, por supuesto, tus comportamientos.

Incluso puedes tener una respuesta lógica como “es por mi trabajo, o por los niños, o solo mientras termino este proyecto”. Pero la realidad es que si tu cuerpo ya está mostrando las consecuencias del estrés, el “por qué” es menos importante, y lo que más importa son los nuevos hábitos que necesitas desarrollar para contrarrestar estos síntomas.

El problema es que esos cambios que trae el estrés a veces son difíciles de notar y tienen un efecto acumulativo. Por lo tanto, en el momento en que los sientas, podría deberse a que te encuentras en una emergencia y el camino de regreso a tu bienestar podría estar lleno de cambios serios que debas hacer en tu vida.

Así que, si tu doctora te dice “¡Estrés, estrés, estrés!” Antes de correr a Google a buscar más diagnósticos, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Estás teniendo una situación emocionalmente difícil o incómoda?
  • ¿Reaccionas como si tu vida dependiera del trabajo, la familia o cualquier otra tarea?
  • ¿Te has sentido abrumado/a con lo que consideras "pequeños problemas"?
  • ¿Has experimentado fatiga, falta de energía o dificultad para dormir?
  • ¿Estás de mal humor, te irrita con facilidad o eres menos tolerante de lo habitual?
  • ¿Te quedas atascado/a en el pasado o en el futuro, incapaz de vivir en el presente?

Esas y otras preguntas pueden ayudarte a darte cuenta si es hora de buscar psicoterapia, además de consultar a tu doctora sobre tus muy válidas inquietudes o síntomas, para asegurarte de que no haya otros problemas físicos.

Por ahora te dejo algunas soluciones que te ayudarán a empezar a cuidarte del estrés de inmediato.

1. Sé fiel a tu cuerpo y reconoce cuando estás cansado/a, aceptar que a veces no puedes con todo y que necesitas descansar, es un gran paso para aliviar las consecuencias del estrés consecuencias en tu organismo.

Y, por supuesto, encontrar formas de descansar un par de minutos en diferentes momentos del día puede ayudarte enormemente a reducir el estrés.

2. Explora formas más saludables de comer. Presta especial atención a lo que comes y explora formas de mejorar tu dieta, comer bien no siempre significa gastar mucho dinero, solo significa que debes prestar atención a lo que tu cuerpo necesita y observar qué podría causarle un daño potencial, por ejemplo, el exceso de carbohidratos, o las famosas bebidas energéticas, que no van a ayudar a largo plazo.

3.- Practica una mejor higiene del sueño para que puedas dormir toda la noche. Tu patrón de sueño y la calidad de tu descanso son, junto con tu dieta, una de las cosas más importantes para ayudarte a reducir el estrés. Si no duermes bien, significa que tu cuerpo no tiene tiempo para restablecerse y descansar y, por lo tanto, estarás no solo más cansado/a, sino también irritable y fatigado durante el día. No dormir adecuadamente también reduce tu capacidad para manejar situaciones estresantes, lo que posiblemente genere dificultades para encontrar una solución a esas situaciones y genere aún más estrés.

4.- Busca prácticas de mindfulness que se ajusten a tus necesidades y preferencias. No todas las prácticas funcionan para todos, es por eso que necesitas tomarte el tiempo para explorar tus opciones y ver qué te hace sentir más cómodo/a y relajado/a. ¿Acaso son los ejercicios de respiración, llevar un diario, meditar? Pruébalos todos y mantén tu mente abierta mientras lo haces, ya que aunque parezcan tareas simples, podrían ayudarte a cambiar toda tu vida.

5.- Haz la cantidad de ejercicio que tu cuerpo necesita. Cuando se trata de hacer ejercicio, no necesariamente significa ir a un gimnasio y levantar pesas. Podría ser algo que disfrutes y que sepas que te hará sudar un poco, como quizás bailar, hacer pilates o incluso caminar. El punto es que disfrutes lo que estás haciendo, pero también, que le des a tu cuerpo el estiramiento necesario, además, ¡puedes hacerlo aún más divertido invitando a tus amigos o llevándote a tus mascotas contigo! Tu perro siempre está feliz de ofrecerse como voluntario para contar los pasos, y lo hará mientras mueve la cola felizmente.

Y recuerda, hagas lo que hagas, ¡hazlo durante al menos 20 minutos al día!

6.- Delega aquellas responsabilidades que en algún momento asumiste y no son tuyas. Es posible que tu familia o compañeros de trabajo no aprecien esto, pero estarán más felices cuando te encuentren menos irritado/a.

Si tienes dificultades para decir que no a un proyecto adicional, puedes escuchar nuestro episodio "Cómo decir que no", donde hablamos sobre la importancia de aceptar solo proyectos y tareas que podemos administrar o cumplir sin exceder nuestros límites.

7.- Detente a oler las flores. O tu taza de té. Lo que significa reducir la velocidad, respirar y disfrutar la vida tal como es ahora. Actualmente, vivimos en una era tan acelerada que apenas nos tomamos un tiempo para disfrutar de las cosas comunes de la vida, que en realidad pueden traer mucha alegría y relajación por sí mismas.

Entonces, la próxima vez que tu doctora te diga estrés, estrés, estrés. Estás listo/a para reírte y, lo más importante, para hacer algo al respecto.

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Es cierto, el cuerpo puede reaccionar de muchas maneras diferentes a los altos niveles de estrés, a veces incluso dando lugar a situaciones médicas muy graves. Es increíble cómo nuestro cuerpo experimenta nuestras emociones.

Espera, antes de que también te frustres aquí conmigo. Estoy aquí para decirte que puedes hacer muchas más cosas por tu salud física y mental de las que crees, y que bajar los niveles de estrés, realmente no es tan complicado como crees.

Así que, hablemos un poco del estrés.

El verano pasado fui al doctor y le presenté una serie de síntomas, principalmente un dolor de cabeza particular. Normalmente, soy una persona bastante saludable, pero esto era una cadena de quejas, así que me preocupé. Tan pronto como comencé a hablar con mi doctora, ella me interrumpió abruptamente y dijo: "¡Estrés, estrés, estrés!". Cuanto más quería explicarle, más insistía ella. Comencé a irritarme por lo que yo consideraba su falta de habilidad para escuchar, así que guardé silencio. Luego me preguntó si había estado de vacaciones recientemente. "Sí", le dije. "¿A dónde?", me pregunto, “A visitar a mi familia en México”. Y ahí dijo con certeza: “¡Estrés, estrés, estrés!”. Ambas nos reímos. Luego terminó la cita médica y yo me quedé pensando en su diagnóstico.

Como psicóloga, entiendo lo desagradable que puede ser cuando alguien más te señala tu falta de manejo de tus emociones y sus consecuencias. Lo bueno es que, en este caso, sé cómo comenzar a abordar mi problema de inmediato. Pero la mayoría de mis clientes no creen cuando su doctora sugiere que sus emociones son la causa principal de sus síntomas físicos. Y la mayoría de los doctoras tampoco hacen un gran trabajo destacando la importancia de la psicoterapia y otros enfoques holísticos. Así que hablemos de eso hoy.

Sí, puede ser posible que tengas síntomas físicos que requieran atención médica, y es posible que tu doctora no tenga la curiosidad de investigar más a fondo y observar si tiene algo que ver con el estrés. Pero también, estos síntomas podrían significar que fuiste demasiado lejos con tu trabajo, o tus tareas generales, a riesgo de dañar tu cuerpo de forma temporal o, a veces, permanente.

Las situaciones adversas, pequeñas o grandes, generan una reacción química en tu cuerpo que, en pequeñas dosis, requiere apenas un ajuste. Cuando se trata de dosis grandes y frecuentes de estrés, cambia tu fisiología, lo que afecta tu salud física, tus pensamientos y, por supuesto, tus comportamientos.

Incluso puedes tener una respuesta lógica como “es por mi trabajo, o por los niños, o solo mientras termino este proyecto”. Pero la realidad es que si tu cuerpo ya está mostrando las consecuencias del estrés, el “por qué” es menos importante, y lo que más importa son los nuevos hábitos que necesitas desarrollar para contrarrestar estos síntomas.

El problema es que esos cambios que trae el estrés a veces son difíciles de notar y tienen un efecto acumulativo. Por lo tanto, en el momento en que los sientas, podría deberse a que te encuentras en una emergencia y el camino de regreso a tu bienestar podría estar lleno de cambios serios que debas hacer en tu vida.

Así que, si tu doctora te dice “¡Estrés, estrés, estrés!” Antes de correr a Google a buscar más diagnósticos, pregúntate lo siguiente:

  • ¿Estás teniendo una situación emocionalmente difícil o incómoda?
  • ¿Reaccionas como si tu vida dependiera del trabajo, la familia o cualquier otra tarea?
  • ¿Te has sentido abrumado/a con lo que consideras "pequeños problemas"?
  • ¿Has experimentado fatiga, falta de energía o dificultad para dormir?
  • ¿Estás de mal humor, te irrita con facilidad o eres menos tolerante de lo habitual?
  • ¿Te quedas atascado/a en el pasado o en el futuro, incapaz de vivir en el presente?

Esas y otras preguntas pueden ayudarte a darte cuenta si es hora de buscar psicoterapia, además de consultar a tu doctora sobre tus muy válidas inquietudes o síntomas, para asegurarte de que no haya otros problemas físicos.

Por ahora te dejo algunas soluciones que te ayudarán a empezar a cuidarte del estrés de inmediato.

1. Sé fiel a tu cuerpo y reconoce cuando estás cansado/a, aceptar que a veces no puedes con todo y que necesitas descansar, es un gran paso para aliviar las consecuencias del estrés consecuencias en tu organismo.

Y, por supuesto, encontrar formas de descansar un par de minutos en diferentes momentos del día puede ayudarte enormemente a reducir el estrés.

2. Explora formas más saludables de comer. Presta especial atención a lo que comes y explora formas de mejorar tu dieta, comer bien no siempre significa gastar mucho dinero, solo significa que debes prestar atención a lo que tu cuerpo necesita y observar qué podría causarle un daño potencial, por ejemplo, el exceso de carbohidratos, o las famosas bebidas energéticas, que no van a ayudar a largo plazo.

3.- Practica una mejor higiene del sueño para que puedas dormir toda la noche. Tu patrón de sueño y la calidad de tu descanso son, junto con tu dieta, una de las cosas más importantes para ayudarte a reducir el estrés. Si no duermes bien, significa que tu cuerpo no tiene tiempo para restablecerse y descansar y, por lo tanto, estarás no solo más cansado/a, sino también irritable y fatigado durante el día. No dormir adecuadamente también reduce tu capacidad para manejar situaciones estresantes, lo que posiblemente genere dificultades para encontrar una solución a esas situaciones y genere aún más estrés.

4.- Busca prácticas de mindfulness que se ajusten a tus necesidades y preferencias. No todas las prácticas funcionan para todos, es por eso que necesitas tomarte el tiempo para explorar tus opciones y ver qué te hace sentir más cómodo/a y relajado/a. ¿Acaso son los ejercicios de respiración, llevar un diario, meditar? Pruébalos todos y mantén tu mente abierta mientras lo haces, ya que aunque parezcan tareas simples, podrían ayudarte a cambiar toda tu vida.

5.- Haz la cantidad de ejercicio que tu cuerpo necesita. Cuando se trata de hacer ejercicio, no necesariamente significa ir a un gimnasio y levantar pesas. Podría ser algo que disfrutes y que sepas que te hará sudar un poco, como quizás bailar, hacer pilates o incluso caminar. El punto es que disfrutes lo que estás haciendo, pero también, que le des a tu cuerpo el estiramiento necesario, además, ¡puedes hacerlo aún más divertido invitando a tus amigos o llevándote a tus mascotas contigo! Tu perro siempre está feliz de ofrecerse como voluntario para contar los pasos, y lo hará mientras mueve la cola felizmente.

Y recuerda, hagas lo que hagas, ¡hazlo durante al menos 20 minutos al día!

6.- Delega aquellas responsabilidades que en algún momento asumiste y no son tuyas. Es posible que tu familia o compañeros de trabajo no aprecien esto, pero estarán más felices cuando te encuentren menos irritado/a.

Si tienes dificultades para decir que no a un proyecto adicional, puedes escuchar nuestro episodio "Cómo decir que no", donde hablamos sobre la importancia de aceptar solo proyectos y tareas que podemos administrar o cumplir sin exceder nuestros límites.

7.- Detente a oler las flores. O tu taza de té. Lo que significa reducir la velocidad, respirar y disfrutar la vida tal como es ahora. Actualmente, vivimos en una era tan acelerada que apenas nos tomamos un tiempo para disfrutar de las cosas comunes de la vida, que en realidad pueden traer mucha alegría y relajación por sí mismas.

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