#120 - Date el permiso de pasarlo mal y pasa a la acción - LinkedIn Sencillo

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Por David Díaz Robisco descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.

Decía mi abuela que con las penas de mi vecino casi no puedo comer. Con las mías no como.

Para saber más sigue este enlace:

http://informacionparalaaccion.com/120

LinkedIn y la vida real

Estamos ante una situación distinta que debemos afrontar. No es verdad que el mundo nunca se haya enfrentado a este tipo de situaciones. Sí lo ha hecho. Posiblemente sea la primera vez que la viva nuestra generación. Ha habido y hay situaciones peores:

  • Guerras civiles y guerras mundiales, que además de la incertidumbre había destrucción y mayor número de muertos.
  • Pandemias mundiales sin los medios técnicos ni la comunicación que tenemos ahora. La Peste Negra por ejemplo acabó con un tercio de la población en Europa.

Como generación, nos toca vivir a nosotros esta situación. Lo primero de todo: #yomequedoencasa. Ahora vamos a ver qué hacer ahora y después.

Hoy vamos a ver:

  • Date el permiso de pasarlo mal
  • Los aprendizajes de mis fracasos
  • Cómo sé que lo estoy superando

Date el permiso de pasarlo mal

Mi primera preocupación que mi entorno que esté bien de salud. Aquí, de momento, todo bien y muy contento.

Pensando fríamente, después de esta situación se presenta un futuro económicamente muy incierto. He tenido muchas cancelaciones de eventos presenciales. Nada que no difiera de la situación que tú puedas estar viviendo como autónomo, como empresario puedes tener problemas para mantener tu empresa a flote, o como trabajador puedes recibir un ERTE.

Aprovechemos que los niños en casa. No son un estorbo. Ellos VIVEN la vida en mayúscula y son una fuente inagotable de energía. Además, nos enseñan que hay cosas mucho más importantes que el dinero.

Tengo que reconocer, que durante estos día me ha costado centrarme. Tenía la cabeza en otro sitio. No somos máquinas. No te sientas culpable por haber bajado el ritmo. Es lo más normal. Y como te decia anteriormente no ha sido por los niños.

En mi caso, no me apetecía publicar temas de LinkedIn. Si yo tengo la mente en otras cosas, imagino que lo mismo pasará en mi entorno. Estoy planteándome cómo llegar mejor a mi entorno. Y desde luego, no puede ser igual que antes.

Las prioridades han cambiado

Los aprendizajes de mis fracasos

El primer fracaso que recuerdo fue cuando me echaron del equipo de baloncesto del Colegio. Jugaba en San Viator de donde han salido jugadores como Juan Antonio Corbalán o Carlos Jiménez. Los equipos solían ir a los campeonatos de España en la Comunidad de Madrid junto con Estudiantes y Real Madrid. El nivel de exigencia era algo. Un año, con nuevas incorporaciones (también venían personas de fuera del colegio), me quedé fuera del equipo.

Recuerdo llegar a mi casa y pasarme toda la tarde llorando solo en mi habitación. No quería que nadie estuviese a mi lado. Pasados unos días mis padres, junto con una monitora que tenía de grupos, me animaron a seguir jugando fuera del colegio. Así que fuimos a la Federación Madrileña de Baloncesto, le explicamos la situación y me dieron para elegir varios equipos. Elegí uno que se formó con personas que habían echado de sus respectivos equipos. Seguí jugando al baloncesto. Claro que sí. La situación era distinta:

  • Ya no jugaba en las mejores ligas ni me enfrentaba los mejores equipos de Madrid.
  • Tenía un papel más importante en el equipo.
  • Seguía disfrutando de jugar al baloncesto y de ese ambiente todos los fines de semana de visitar otros colegios y seguir jugando.

A diferencia de esta experiencia de estudiante, cuando quebré (puedes leer mi historia en libro Lecciones de una quiebra), sentí durante mucho tiempo que no tenía el control de mi vida. Todo me daba igual. Me desconecté de mí mismo. Sólo querían que pasasen los días. Mi expresión más repetida era Uffff. Agobio y caos total con llamadas de proveedores, bancos, equipos, notificaciones de embargos. Pensaba que todavía podía ocurrir un milagro. No asumí la realidad.

Sí, hay darse permiso para pasarlo mal. No quedarnos ahí. No pensar que ha sido culpa de los demás, o que ha sido culpa tuya y eres un inútil. Todos tenemos derecho a equivocarnos. O simplemente a que la vida no nos vaya como nosotros queremos. Ahora tenemos dos opciones:

  • Quedarnos en la queja y esperar a que otros nos salven. Depender de las decisiones de otras personas.
  • Asumir que nada será igual y pasar a la acción.

Jugando al baloncesto asumí que no podía tener el prestigio que tenía antes en el equipo del colegio. Aún así, seguí conectado con mi pasión de jugar en equipo al baloncesto. En el caso de la quiebra me costó asumir que no era Superman y que había hecho las cosas mal. Que tenía que volver a empezar de cero. Con menos dinero y viviendo económicamente con peor: sin vacaciones, sin comprar apenas ropa, sin salir a tomar nada fuera e intentando conectar con lo que me gusta hacer: que haya un antes y un después de estar conmigo vía formación o asesoría externa.

Cómo sé que lo estoy superando

No soy ningún gurú, ni he hecho psicología, ni coaching ni nada de nada. Sólo cuento lo que a mí me ha venido bien en la vida que tengo llega de tropiezos. Comparto contigo lo que para mí son unas claves para saber que estoy en la casilla de salida para superar esta situación.

Date una vuelta por tu vida. ¿Cuántas veces has fracasado? Muchísimas y siempre has salido adelante. Piensa en cómo lo hiciste cuando de pequeño no sacabas las notas que te merecías, cuando le pediste salir a una persona y te dijo que no, cuando te has sentido traicionado por una persona cercana, has invertido en bolsa o en publicidad y has perdido, si te has llevado mal con las personas que tenían más responsabilidad que tú, si te han echado del trabajo, si te has divorciado o has quebrado. ¿Cómo has salido de esta situación? Piénsalo y aplica la misma lógica. Para mí me ha funcionado:

  • Acepto la situación: esto significa no echar la culpa a nadie de lo que pasa. Ni pedir a los demás que me saquen del problema. Ni al Gobierno, ni a mi empresa, ni a nadie de mi entorno.
  • Tomo acción: asumo la situación y sé que tengo que hacer algo más para afrontar los cambios. No se trata de pasar el tiempo, cerrar los ojos y pensar que cuando pase la cuarentena todo va a seguir igual. ¿Qué cosas podía haber hecho y ya sabía para que no me afectase tanto la situación? ¿Podía haber educado a mis clientes más en el online? ¿Podía haber diversificado sectores o clientes? ¿Podía haber tenido otras lineas de negocio? ¿Puedo abrirlas ahora?
  • Júntate con personas que estén en la misma onda de salir adelante. Te llenará de energía.

Los abuelos son muy sabios. Y me gustaría acabar con otra frase de mi otra abuela:

Lo importante en la vida no es caerse, sino saberse levantar.

Cuéntame cómo saliste de tus fracasos, y qué vas a hacer a partir de ahora para volver a ponerte en marcha.

  1. Date el permiso de pasarlo mal.
  2. Acepta la situación: no te quejes, asume la realidad.
  3. Toma acción: ¿podía haber hecho algo para tener menores efectos? ¿puedo reinventarme para la nueva situación?

Durante este período de cuarentena, he decicido poner al 50% dos de mis foramciones online. ¿Por qué no cuidar y construir tu marca digital? ¿Por qué no estar preparado para ser más digital?

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