556. Cómo usar la cuenta atrás o Ticking clock en una historia

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Por David Esteban Cubero descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.
Hoy volvemos con las técnicas narrativas para hablar de uno de los recursos más utilizados para generar tensión en una historia, la cuenta atrás o Ticking clock, ese reloj que va marcando tic, tac… Analizaremos qué tener en cuenta a la hora de crear este recurso que se puede utilizar no solo en las películas de acción con una bomba a punto de estallar, como veremos a continuación. Os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Cada vez más productos necesitan un guion, no solo las series y las películas, y tener conocimientos de storytelling nos ayuda a contar historias en vídeos, redes sociales y hasta newsletters. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics... Hay más de 80 cursos a día de hoy y cada semana salen clases nuevas. Hoy continuamos con el curso de Inglés para guionistas. Un curso en el que vemos la parte imprescindible de inglés que deben conocer los guionistas para manejarse en la industria audiovisual. Para la penúltima lección de este curso vamos a centrarnos en varias herramientas que los guionistas pueden utilizar para obtener traducciones. Muchas gracias a los que estáis comprando estos días el libro El formato de Guion. Guía para escribir como un guionista profesional. Solo comentaros dos cosas. He ampliado la fecha en la que vais a poder descargar el regalo del libro sobre descripciones de personajes a esta semana. Alguno me habéis comentado que estáis esperando que os llegue el libro físico y así podréis ver el enlace de descarga que hay en su interior. Alguno me habéis dicho que estabais teniendo problemas con la compra del libro. Es porque estáis intentándolo en Amazon.es Los que estáis fuera de España puede que tengáis una cuenta en Amazon.com. Probad allí ya veréis como sí se puede adquirir ahí. Qué es la cuenta atrás o Ticking Clock La traducción literal de Ticking clock es “reloj que hace tic-tac” y es un recurso narrativo, conocido por cuenta atrás, cuenta regresiva o carrera contrarreloj, que consiste en crear un reloj narrativo que aumente la tensión a medida que se agote el plazo que se haya dado en la historia. Un reloj “que hace tic-tac” pone un límite de tiempo sobre cuándo el protagonista debe resolver un problema y da una fecha tope para que sucedan los eventos. El tiempo se acelera, incrementando el suspense y la urgencia, aumentando la tensión y provocando que los espectadores se preocupen más por el resultado. El mecanismo del reloj se utiliza para aumentar el impulso narrativo en las historias desde siempre. Cenicienta debe escapar del baile antes de la medianoche y su carruaje se convierta en una calabaza. A menudo, el dispositivo está implícito en lugar de ser declarado abiertamente. En Hansel y Gretel, sabemos que la bruja acabará comiéndose a los niños. Eso puede ocurrir en cualquier momento, aunque está esperando a que engorden. Objetivo: generar tensión El mayor beneficio de este recurso es aumentar la tensión en una historia. A veces viene acompañado de un efecto de sonido de reloj que hace tic-tac y, si hay una bomba, seguro que se está utilizando este dispositivo, como vemos en las películas Speed o El caballero oscuro. Pero no hacen falta bombas para utilizar esta técnica. A veces, los personajes necesitan un pequeño impulso para que se muevan y la trama no se detenga. Si el problema de la historia se puede resolver “cuando sea” y no importa cuándo suceda, no hay sentido de urgencia en la historia. Si la tensión baja hace que sea más difícil que a los espectadores les importe qué pasa. Cómo utilizar la cuenta atrás o Ticking Clock Un reloj es esencialmente un límite de tiempo o una fecha límite (dead line) que añade restricciones, obstáculos y un momento muy definitivo en el que nuestro protagonista debe actuar. Por lo general, se trata de un escenario "si-entonces". Si no ocurre algo, entonces ocurrirá esto. Para utilizarlo hay que dar a nuestro protagonista un problema que debe resolver y unas consecuencias claras si no lo consigue. Veamos los elementos imprescindibles de este recurso. La presentación Este “reloj que hace tic-tac” puede durar una historia completa, en Corre Lola Corre, Lola tiene 20 minutos para entregar 100.000 marcos alemanes y salvar la vida de su novio; o la cuenta atrás puede ser parte de un solo conflicto dentro de una historia más grande, como la escena de los dos ferris con bombas en El caballero oscuro. Los espectadores y los personajes pueden conocer la restricción de tiempo en distintos momentos de la narración. Al inicio de la historia: En esta situación, la cuenta atrás plantea el problema más grande del protagonista a lo largo de la narración. Se propone al principio y se resuelve al final. En Speed una bomba está preparada para explotar si el autobús va a menos de 50 millas por hora. Los personajes protagonistas tienen toda la película para intentar desactivar la bomba y salvar a los pasajeros. En el tramo final: Esta es la cuenta atrás típica del tercer acto de las películas de acción que finaliza en el clímax. En Regreso al futuro, Doc tiene que colocar el DeLorean en posición para enviar a Marty de regreso a 1985 antes de que un rayo caiga sobre la torre del reloj. Cuentas atrás intermedias: Se utilizan para generar tensión a lo largo del relato en momentos puntuales. En Titanic, Rose tiene que rescatar a Jack de una habitación debajo de la cubierta antes de que se inunde y él se ahogue. ¿Tienes un reloj en marcha para tu historia? Si lo agregas, añadirás presión sobre tu protagonista para que actúe y resuelva el conflicto central del guion o la novela. Esto no solo mantiene alta la tensión, sino que acelera el ritmo y deja en claro a los espectadores por qué el protagonista necesita resolver este problema ahora. El reloj que hace tic-tac Un Ticking Clock no siempre es un reloj literal y puede aparecer de diversas formas. Un ejemplo de un reloj literal se puede encontrar en Cenicienta, con el reloj que se acerca a la medianoche cuando la magia del Hada Madrina se agota. En Speed, el reloj que hace tic-tac es la velocidad del autobús y en La Jungla de Cristal 2 (Die Hard 2), un avión que se queda sin combustible. En las películas románticas, la cuenta atrás puede ser un cumpleaños, como en Dieciséis velas; una boda, como en La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids); o el nacimiento del bebé, como en Lío embarazoso (Knocked Up). Y en comedias familiares como Little Miss Sunshine, un viaje por carretera con un concurso de belleza como fecha límite. El riesgo Para que esta técnica sea efectiva, debe existir un riesgo, un daño sobre el personaje – o alguien que le importe– si pasa la fecha límite. No solo un inconveniente menor, un daño terrible e intolerable. Las apuestas más altas hacen que los espectadores se preocupen más por los personajes. El reloj crea un objetivo claro para la historia, pero también presiona al protagonista. Si el deseo principal del personaje se establece desde el principio, el público entiende lo mucho que puede perder si fracasa. Así es más fácil empatizar con el personaje principal y preocuparse realmente por lo que le ocurre. En las películas de acción se utilizan “bombas de tiempo” que explotan si el héroe no consigue desactivarlas. Estas bombas contrastan con las bombas de la vida real que están camufladas y rara vez suelen incluir un temporizador visible. La mayoría de las bombas en la actualidad incluso carecen de un temporizador y se detonan de forma remota desde una distancia segura, pero es mucho menos dramático. Las bombas de las películas y la televisión deben incluir una cuenta regresiva para agregar tensión y, a menudo, incluyen luces parpadeantes para que la audiencia y los héroes sepan que lo que están viendo es una bomba. ¿Hay consecuencias si las tareas no se completan? Incluso los niños reconocen una amenaza vacía cuando no hay castigo por equivocarse. Asegúrate de que los plazos vienen con consecuencias por no cumplirlos y cumple con el terrible castigo que prometes. Si tienes un reloj en marcha, pero no hay consecuencias por no cumplir con ese plazo, añade alguna: ¿Qué precio tiene que pagar el protagonista por no completar la tarea a tiempo? ¿Quién más podría sufrir? ¿Cómo? ¿Qué hubiera resultado diferente si no se hubiera incumplido el plazo? También se pueden aumentar las apuestas para generar más tensión: ¿Cómo podrían empeorar las apuestas existentes? ¿Pueden ser más grandes? ¿Más personal? Piensa en un “o si no…” para que el precio por fallar sea claro. A veces hay una consecuencia en la historia, pero no se le dice al protagonista, por lo que es “una sorpresa” para los espectadores cuando sucede. El problema es que, si no pueden preocuparse de antemano, la sorpresa fracasa. Por lo general, es mejor dejar que el público sepa lo que significa "o si no…" mucho antes de que suceda. De esa manera, tanto el protagonista como el espectador pueden estar preocupados todo el tiempo. El plazo temporal Al igual que el espectador debe conocer el riesgo de no llegar a tiempo, es imprescindible que conozca el plazo. Pueden ser minutos, horas o incluso días, pero debería haber una fecha de finalización clara antes de que ocurra el desastre predicho. Cada cierto tiempo veremos el reloj que marca esa cuenta atrás para recordar que existe un final y el tiempo exacto que queda para que llegue. La película clásica de la Segunda Guerra Mundial, Los cañones de Navarone, presenta un uso magistral de la cuenta atrás. Los héroes se encuentran en una misión suicida para destruir dos enormes cañones en una fortaleza alemana. Desde el principio, tienen un calendario apretado. Si no hacen estallar las armas en unos pocos días, cientos de hombres varados en la isla de Kyros y todos en los barcos enviados para rescatarlos morirán. Como si una misión casi imposible en territorio controlado por los nazis no fuera suficiente para generar el suspenso de la historia… el guionista Carl Foreman llevó las cosas un paso más allá. A la mitad de su misión, con un hombre herido en sus manos y los suministros destruidos, el equipo recibe la noticia de que la fecha límite se ha adelantado un día completo. Su misión ya suicida ahora parece completamente imposible. Poner un límite de tiempo a los objetivos de tu personaje aporta un nuevo nivel de tensión a tu historia. Pero si después acortas este tiempo conseguirás energizar tanto a los personajes como a los espectadores. Cuando el tiempo no es específico Una variante de este recurso es proponer un tiempo que no sea concreto, como cuando hay que detener a un villano antes de que mate a todas las víctimas previstas. Vemos un ejemplo clásico en la película Seven, en la que dos policías deben detener a un asesino en serie antes de que mate a su siguiente víctima. En este caso, el héroe detendrá el último, y solo el último, paso en el malvado plan. Puede ser terrible para las víctimas, ya que todas menos la última acabarán muertas, pero así se consigue mantener la tensión hasta el final y que el villano no gane. En el caso de Seven el villano consigue que todas mueran, y lo hace de la forma más sorprendente. Cuanto más corta y estricta sea la línea de tiempo, más intensa será la presión y mayor será la recompensa emocional para el público al final. Si nos fijamos en Titanic, lo que está en juego es enorme, ya que el Ticking Clock es el barco que se hunde lentamente. A medida que el agua sube, la presión se hace más intensa para todos los que intentan escapar. El público también siente esa tensión y desea desesperadamente que Jack y Rose lo consigan, pero cuanto más tarden en ponerse a salvo, menores serán sus posibilidades de supervivencia. En este caso, el público ya sabe que Rose sobrevive. A pesar de las pruebas que tienen delante, la tensión es tan intensa y está tan bien desarrollada que seguimos preocupados por la posibilidad de que ella no lo consiga. Los obstáculos Debemos crear obstáculos en el camino del protagonista para que el espectador piense que no se va a conseguir antes de la fecha límite. A medida que se acerque ese momento, los obstáculos para tener éxito deberían aumentar. En la hora undécima, el plan que ha estado funcionando sin problemas debería desmoronarse por completo. No dejes que tu protagonista se escape al permitirle resolver el problema demasiado pronto. Un ejemplo de creación permanente de problemas es la serie 24. En el primer episodio de cada temporada se lanza una cuenta atrás, van a matar el presidente del país y el protagonista tiene 24 horas para impedirlo. Cada capítulo transcurre durante una hora a tiempo real que funciona con un ticking clock permanente. En cada capítulo surgen muchos problemas que impiden al personaje principal cumplir su misión. Conforme nos acercamos a los últimos episodios de la temporada, estos obstáculos se vuelven más infranqueables. La resolución No debemos permitir que nuestro protagonista logre el objetivo hasta el último segundo. Es importante mantener la tensión hasta la fecha límite. El dispositivo por sí solo aumentará la presión sobre el héroe, pero el conflicto aún debe escalar. A medida que el héroe se queda sin tiempo, las apuestas deben mantenerse altas. Nuestro protagonista no puede aceptar el incumplimiento de la fecha límite como una solución viable. Cuando llega el momento, no importa la distracción, el reloj debería dejar de correr. La alarma debería sonar. Este momento se vuelve especialmente interesante cuando interrumpe algo: la acción en curso o la interrupción inesperada de esa acción. El hecho de que los personajes hayan olvidado el reloj no significa que tú, el guionista, lo hayas hecho. Podemos experimentar con formas de traer el reloj de vuelta a la historia. Género No importa el género de tu historia. Una cuenta atrás funciona con todos los géneros, y ni siquiera tiene que ser el obstáculo principal del guion. Muchos guionistas incluyen el Ticking Clock en subtramas o pequeñas escenas, como cuando alguien llega tarde y se apresura a coger un tren. Tanto si se utiliza con moderación como si se construye toda la historia en torno a él, es una forma muy sencilla de aumentar la tensión. Así terminamos el pódcast de hoy en el que hemos visto cómo usar la cuenta atrás o Ticking clock. No sin agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el pódcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.

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