Nada más que música - Jaco Pastorius (Live in New York City)

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Por estas fechas, hace ahora unos 34 años, moría, arrinconado en un hospital y después de haber recibido una paliza de un portero de discoteca, el hombre que revolucionó la forma de tocar el contrabajo, un tipo que derrochaba alma de jazz y espíritu punk, un hombre que paso sin esfuerzo de la cima a la autodestrucción, un hombre que tenía un talento innato y que llegó a la fama muy rápidamente pero que debido a su diagnosticada bipolaridad alimentada con sus excesos, le ocasionó la muerte a edad muy temprana, a los 35 años. Hablamos de uno de los mejores bajistas del mundo: Jaco Pastorius. Hoy vamos a recordarle escuchando el primer álbum de su trilogía Live in New York City, un disco grabado en vivo en la ciudad de Nueva York en noviembre de 1985. Su primer corte... Dania.- Pastorius nació el 1 de diciembre de 1951, en Norristown, Pensilvania, hijo de Jack Pastorius, batería y cantante de orquesta, se aficionó pronto a la música y siguiendo los pasos de su padre, empezó tocando la batería. Un accidente deportivo le imposibilitó seguir con el instrumento y, aprovechando la oportunidad de una vacante de bajista en el grupo que tocaba por aquel entonces, se compró un bajo por 15 dólares y pasó a ocupar, sin más, el puesto de bajista de la banda. Con, más o menos, 17 años, Jaco empezó a apreciar el jazz y, con grandes esfuerzos, consiguió comprarse un contrabajo acústico. La humedad de su casa hizo que el instrumento se agrietara y quedara sensiblemente perjudicado, así que, lo cambió por un bajo eléctrico, un Fender Jazz Bass de 1962 , al que, posteriormente, le quitó los trastes para emular así el sonido acústico. Teen Town, Jaco Pastorius al bajo. Atención. J Pastorius no tuvo una vida fácil, todo lo contrario, muy pronto se vio con la obligación de alimentar a su familia. Se casó a los 18 años con Tracy, una camarera que realmente fue el amor de su vida. Con solo 22 años Pastorius había formado una familia y ya tenía dos hijos. Su oportunidad le llegó de la mano de Bobby Colomby, batería de la banda Blood, Sweat & Tears. El tal Bobby quería ligar con Tracy pero ésta le dijo que estaba “casada con el mejor bajista del mundo”. Bobby le siguió la broma y dijo que le gustaría oírle tocar. Jaco llegó a la sesión descalzo, un bajo y una pelota de balón cesto. Empezó a tocar y dejó a todos con los ojos como platos. Colomby se lo llevó a Nueva York y allí empezó todo. Pastorius empezó a escalar los peldaños que habían de llevarle a lo más alto. Empezó a grabar con los mejores: Ian Hunter, Pat Metheny, con Jony Mitchell, que por cierto, lo definió como “el bajista de mis sueños”. Y fue entonces cuando recibió la llamada de Joe Zawinul, líder de Weather Report. Se habían conocido durante una gira por Miami en 1974 y un años después, cuando la banda se quedó sin bajista, Jaco se incorporó al grupo. Con su aportación, y en pleno auge del jazz fusión, la Weather Report dio un salto de calidad enorme. Pronto empezó a desplegar toda su valía en el escenario. Además de sus solos, su puesta en escena se hizo espectacular. Baste con recordar su truco de espolvorear talco por el escenario para poder deslizarse con sus pies descalzos con pasitos que emulaban a su admirado James Brown. Todo un número. Estando como estaba a merced de sus debilidades, el mundo de Jaco Pastorius se vino abajo. Se pasaba los días deambulando totalmente borracho y pasaba del llanto a la risa en segundos. De repente, su colegas empezaron a evitar tocar con él porque nunca sabían en qué podía terminar la aventura. Jaco se quedó solo con sus demonios. Cuando Nueva York le dio la espalda y se convirtió en persona non grata en todos los sitios nocturnos, decidió volverse a su pueblo, donde los bares poco a poco también le fueron cerrando las puertas. En una entrevista grabada en video, el entrevistador inicia la conversación con una catarata de elogios. Pastorius, con los ojos inyectados en sangre, la mirada perdida y el rostro de alguien diez años mayor, solo atina a contestar: “¡Consígueme un show!”. La gran paradoja: el mejor bajista del mundo no tenía dónde tocar ni caerse muerto. Al final lo hizo el 21 de septiembre de 1987. Unos días antes había sido expulsado del Midnight Bottle Club. Cuando empezó a patear la puerta, el portero del local le propinó una tremenda paliza que le provocó una hemorragia interna masiva. Fue hospitalizado y nunca volvió a la calle. Su agresor se declaró culpable de cargos de homicidio involuntario y finalmente sólo pasó cuatro meses en prisión. Supongo que son legión los bajistas a los que su prolífica y, desgraciadamente, corta carrera, ha inspirado para tocar su instrumento de una forma distinta. Jaco Pastorius, otro gran músico. Y nada más, os espero a todos la próxima semana. Hasta entonces… ¡Buenas vibraciones!

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