Trascendencia

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Por Lorell Quiles descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.

¿Cuántas veces desearíamos comenzar de nuevo, volver al punto de partida? Regresar a ese momento y cambiar aquella decisión; no haber dejado ir a aquella persona, haber aceptado ese trabajo ¿haber dicho que si ó haber dicho que no? Por otro lado, cuantas veces, sentimos ¡que nos han devuelto al comienzo cuando menos lo queríamos! jaja. Que ironía, ¿verdad? Pero ¡así nos pasa! Ya estamos despegando y vemos que lo que hemos trabajado prospera y trasciende y de repente: Volvemos a ese punto- a ese punto detrás de la línea de salida.

Cuando al fin pensábamos estar listos para lo próximo, nos envían de vuelta al desierto...al punto de partida.

Siempre me ha intrigado este proceso y por qué llega en el momento en que llega y un día, mientras me lo cuestionaba, pensé en Felipe. Si, porque aunque casi todos los hombres de la escritura tienen al desierto como escenario en común, Felipe no es uno de los más mencionados.

De hecho, no se cuántas veces he escuchado una predicación con su nombre, sin embargo, uno de los eventos mas impactantes relatado en las Escrituras envuelven a este hombre que pareciendo estar en el gran momento de su carrera ministerial, es devuelto a lo que parece ser la linea de salida en el desierto.

Este relato se encuentra en Hechos capitulo 8:26, donde dice un ángel le dice a Felipe que vaya al camino que va de Jerusalén a Gaza, que es desierto.

Luego del gran acontecimiento de la resurrección de Jesucristo y la ascensión, luego de la gran manifestación del Espíritu de Dios en el aposento Alto, luego haber recibido la promesa del Consolador y haber sido envestido de poder para al fin cumplir con la orden del de anunciar este evangelio, de haber predicado a multitudes, haber sanado enfermos, de libertar cautivos - Felipe termina en el desierto. Y no quiero ser sarcástica pero siempre trato de contextualizar lo que leo y pienso en este estudiante que se ha fajado(esforzado) todos sus años de estudio, se gradúa con honores, hace su práctica con el mejor de los expertos en su área y cuando al fin tiene los estudios, la experiencia y el aval de ese experto, es enviado otra vez al area de archivos en la gran compañía. Y ahí estaba Felipe.

Mientras Pedro salía en los periódicos por su gran su valor frente a los gobernantes, mientras en todo sitio se hablaba del gran mártir de Esteban y cómo murió anunciando valerosamente su fe, Felipe de repente se encuentra en una roca, tratando de guarecerse del sol debajo de una higuera. Mirando a la nada en el desierto. ¿Te has sentido así? ¡Pues no eres el único!

La trascendencia en el ministerio. ¡Cómo la anhelamos aunque no la mencionemos! Y aunque tampoco Felipe habló de eso, no dudo que en algún momento bajo el crudo sol de medio día lo haya pensado. “¡Quién me dijo! ¡Quién me manda! ¡Esos tres años con Jesús los pude haber invertido en otra cosa! Es cierto que vi milagros y todo eso, pero a lo mejor no soy quien pensaba ser. A lo mejor no tuve discernimiento suficiente para entender Su propósito conmigo. Si así hubiese sido, no estaría ahora en el desierto!”

¡Ay! El desierto. ¡Creo que es el escenario menos deseado del mundo! Sin embargo, es el escenario que todos tenemos en común, ¿cierto? Y ¿por qué? y ¿para qué? Bueno. ¿Sabías que el mejor lugar para agudizar tus sentidos es el desierto? No es lo mismo dormir en nuestra casa que dormir en un desierto. ¡No! Estando en nuestra casa se puede caer el mundo afuera y muchas veces ni cuenta nos damos! De hecho, podemos acostumbrarnos de tal manera al ruido de afuera que ni lo escuchamos más. Pero estoy segura de que en el desierto es distinto. En el desierto estamos pendientes a todos los ruidos alrededor, a todo lo que se mueve y se arrastra, a todas las sensaciones debajo de nuestros pies, a lo que pasa frente y tras nuestra espalda. En el desierto no estamos dormidos, estamos vigilantes.

Y ahí estaba Felipe, a lo mejor cansado y frustrado , pero vigilante. Y tal escenario lo preparó para fijarse en una figura a la distancia. Una figura que seguramente no hubiese visto en la multitud. El escenario del desierto lo adiestró para escuchar una voz que difícilmente hubiese escuchado en la plaza. El desierto le ayudó a identificar la necesidad de una persona que por muchos años había intentado estar cerca de Dios pero aun permanecía lejos. ¡Si! Fue Felipe quien pudo ver, escuchar y atender a la necesidad del etíope. Un hombre que irónicamente también había sido llevado al desierto y cuyos sentidos, al igual que Felipe estaban siendo adiestrados.

Este hombre trabajaba nada mas y nada menos que para una reina. Y No solo cuidaba de la reina, sino de todos sus tesoros. Era un hombre que tenía la confianza de todo el Palacio. Estaba acostumbrado al ruido de las actividades sociales y las fiestas del palacio. Y ¿sabes? Estoy segura de que precisamente esas actividades y la multitud de responsabilidades ¡le impedían escuchar la voz de Dios! Estoy segura de que en el Palacio el ¡no hubiese recibido a Felipe!

Lo que parecía el final del ministerio de Felipe, fue el comienzo de una nueva vida para un hombre, que teniendo todo el prestigio y todos los tesoros a su cargo, hasta ese día moría de hambre y sed.

Finalmente, si hablamos de trascendencia, tenemos que hablar de Felipe. Porque ¿saben qué? Aunque ese día no estuvo en el escenario más deseado, ni sobre la gran plataforma frente a la gran multitud. Aunque ese día él no estaba en primera plana, en la radio ni en la televisión. Aunque ese día no estaba sentado en una de las mejores posiciones de la jerarquía eclesiástica. Felipe no necesitó un caballo, un carro, un jet o un barco para al fin moverse y trascender. Solo tuvo que ser obediente y sensible a la necesidad de una persona a quien Dios amaba y en un abrir y cerrar de ojos Felipe fue traspuesto a otro lugar y otro nivel.

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