Falso verde. Bertrand Sansonnens, de Amigos de la Tierra Suiza, sobre la palma aceitera: “la certificación voluntaria no funciona, necesitamos leyes a escala global”

 
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“La certificación voluntaria no tiene forma de imponer normas mínimas si a las corporaciones no les importa que se las expulse”, porque incluso buscan promover sus propios esquemas de certificación, agregó esa federación ambientalista en su cuenta de twitter.

.@Nestle dumped by @RSPOtweets for admin breaches and they don't seem to care. Voluntary certification has no means of enforcing minimal standards if corporations don't mind being dumped - #BindingRules are the only way to keep corporations in check. https://t.co/tmboQLxFT9 pic.twitter.com/Qq6CZRLWFm

— Friends of the Earth (@FoEint) 29 de junio de 2018

La RSPO tiene unos 3000 integrantes de todas las partes involucradas en la cadena de abastecimiento del aceite de palma, como productores, procesadores, comerciantes, bancos e inversionistas, entre otros. La red ha desarrollado una serie de criterios sociales y ambientales que las empresas parte deben cumplir para ser certificadas como sostenibles.

Según una comunicación pública de esa red del 27 de junio, Nestlé incumplió algunos procedimientos administrativos, que tienen que ver con la entrega de informes y planes de acción en 2016 y 2017. No obstante, desde Amigos de la Tierra Internacional se advirtió que a la empresa suiza no pareció importarle la decisión tomada.

Más allá del caso concreto, la federación ambientalista ha advertido por años que los mecanismos voluntarios de certificación, como la RSPO, son controlados por las empresas que están interesadas en que sus negocios prosperen, no tienen en cuenta las apreciaciones de las comunidades locales donde se realizan las actividades productivas y han demostrado ser ineficientes, entre otras cosas.

“La RSPO no ha logrado lo que prometió. Existe hace 15 años y la deforestación no ha parado y el acaparamiento de tierras es aún más grande que antes”, dijo a Radio Mundo Real el coordinador internacional de Pro Natura – Amigos de la Tierra Suiza, Bertrand Sansonnens.

“La certificación voluntaria es una falsa solución porque es una forma de desviar la atención del público de las verdaderas interrogantes. Le da a la gente la impresión de que las empresas están haciendo las cosas bien”, agregó el activista, que integra el grupo de pilotaje a nombre de Europa del programa de Bosques y Biodiversidad de Amigos de la Tierra Internacional.

Sansonnens relató algunos de los impactos más graves de la producción de monocultivos de palma aceitera en los países del Sur global, especialmente en aquellos donde hay grupos de Amigos de la Tierra con los que Pro Natura ha trabajado. Se destacan la deforestación a gran escala, el acaparamiento de tierras, el desplazamiento de comunidades y pueblos indígenas, la eliminación de las formas de vida y de producción locales, entre otras cosas.

Amigos de la Tierra Internacional, considerada la red ambientalista más grande del mundo, con organizaciones de base en unos 80 países, subrayó en las redes sociales que las normas vinculantes son la única manera de mantener a las empresas bajo control. La federación trabaja hace años para que Naciones Unidas adopte un tratado legal que permita obligar a las empresas a respetar los derechos humanos en todo el mundo.

Según explicó Sansonnens a Radio Mundo Real, Nestlé y otras compañías quieren desarrollar sus propios esquemas de certificación, “su propio lavado verde”, que puedan controlar e informar al público de acuerdo a su conveniencia.

“Necesitamos normas internacionales en lugar de esos esquemas de certificación voluntarios. Leyes que obliguen a las compañías a respetar las reglas de los países en los que operan y también de donde ellas provienen, y que no puedan jugar con esos diferentes estándares”.

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