El Cerebro Social: Teoría de la Mente, Soledad y el Espectro Introvertido/ Extrovertido

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Por Marcos Vázquez descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.
"El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena" - Ramón y Cajal Estudiar neuronas aisladas nos da pocas pistas sobre cómo funciona el cerebro. De manera similar, estudiar cerebros en aislamiento impide acceder a gran parte de su funcionamiento. Para entender realmente el cerebro, debemos estudiarlo conectado con otros. Al fin y al cabo, no fue nuestro cerebro aislado el que nos permitió alcanzar la cima de la jerarquía animal, sino nuestra capacidad de interactuar con los demás. En este artículo resumo tres ideas que me parecen especialmente interesantes en relación a cómo nuestro cerebro se relaciona con el resto, extraídas de mi nuevo libro, Saludable Mente. Exploramos el concepto de teoría de la mente, vemos cómo el sentimiento de soledad es similar al dolor físico y cómo nos afecta nuestra posición en el espectro introvertido-extrovertido. Teoría de la mente Prosperar en un grupo social implicaba entender los pensamientos, sentimientos e intenciones de los demás. Esta capacidad, denominada teoría de la mente, es difícil de desarrollar. Por eso nuestro cerebro empieza a practicarla desde el primer día. Los bebés prestan más atención a las caras humanas que a cualquier otro estímulo visual. Es nuestra forma de empezar a socializar y conocer el grupo del que formaremos parte. Interpretar el mundo interno del resto de miembros era crucial, y nuestro cerebro le dedica buena parte de su infraestructura neuronal. De hecho, pensar en los demás y en nuestra relación con ellos es el estado por defecto del cerebro. En un podcast anterior introduje el concepto de la red neuronal por defecto. Cuando demandamos a nuestro cerebro estudiar para un examen o preparar un presupuesto de ventas, activa zonas cerebrales ligadas con la memoria, el razonamiento, el aprendizaje y la planificación. Cuando dejamos de estar concentrados en algo externo, activamos sin embargo esta red neuronal por defecto, redirigiendo la atención hacia nosotros y nuestras relaciones con los demás. La única explicación posible para dedicar tantos recursos a esta actividad es que debía ser vital. No hubiéramos prosperado como especie si el cerebro, que consume un 20% de nuestra energía en reposo, hubiera dedicado todo su tiempo libre a tareas irrelevantes. Que el cerebro dedique más tiempo al razonamiento social que a todo lo demás nos da una idea de la importancia de interactuar con los demás. Los neurocientíficos llegaron a estas conclusiones mirando en el interior de nuestros cerebros, pero podríamos concluir lo mismo observando nuestro comportamiento. Internet nos da acceso a todo el conocimiento del universo, ¿y dónde pasamos nuestro tiempo? En las redes sociales. En los ratos libres nuestro cerebro no te anima a resolver problemas de cálculo diferencial, sino a abrir Instagram y ver lo qué hacen los demás. Si Facebook fuera una religión (y algunos creen que lo es), tendría más miembros que el cristianismo y el islam. Que los destinos más populares de internet sean lugares dedicados a nuestra vida social no es casualidad, sino un mero reflejo de nuestro cableado neuronal. El inicio de la teoría de la mente Durante los primeros años de vida tenemos únicamente una representación en primera persona del mundo que nos rodea, y asumimos que es compartida por todos. Si nos tapamos los ojos pensamos que nadie nos ve. Un experimento clásico para definir cuándo nos hacemos conscientes de la separación de nuestra propia mente consiste en exponer a niños de distintas edades a una sencilla obra con dos marionetas. En la escena hay también una caja, una cesta y una canica. Al comienzo, una marioneta coloca la canica en la cesta y sale de la escena. En su ausencia, la otra marioneta recupera la canica de la cesta y la pone ahora en la caja. Poco después regresa la primera marioneta, y los investigadores preguntan a los niños dónde buscará la canica ¿en la cesta o en la caja?

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