¿Cómo Podré Ver La Destrucción De Mi Familia? – Hno. Oscar González

35:06
 
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¿Cómo podré ver la destrucción de mi familia?

Ester 7:3-4; 8:6

3 “Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda.

4 Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y exterminados. Si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría; pero nuestra muerte sería para el rey un daño irreparable.

8:6 Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo? ¿Cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?”

Ciertamente hay muchísimas cosas que podríamos decir al respecto de cómo podemos prevenir el mal a nuestra familia. Hace años estaba en casa y escuché una mala noticia. Mi mamá estaba caminando por la calle 5 de mayo y de repente alguien llegó y le arrancó los aretes y cuando mi mamá me estaba platicando esto, me molesté por lo que había ocurrido y mi primer pensamiento fue: “Si yo hubiera estado ahí, hubiera sido distinto.” Y creo que cualquiera que viera a uno de nuestros familiares que está pasando por una situación difícil o que está corriendo riesgo, no lo pensamos y nos meteriamos pase lo que pase, porque nosotros amamos a nuestra familia. No creo que nadie de nosotros pudiera ver a nuestro hermano, a nuestra mamá o papá y decir: “¡Ay que se las arregle!” y seguir adelante, eso es algo que no podríamos hacer, sino que actuaríamos. El problema es que como cristianos estamos pasando por situaciones así y abandonamos a nuestra familia, dejamos que nuestros hijos hagan lo que quieran, que nuestra esposa esté batallando y nosotros no metemos nuestras manos. Familias han sido destruidas y cualquier familia de la iglesia puede llegar a ser destruida si no hacemos nada al respecto. Cuando tenemos la oportunidad de hacerlo, debemos de actuar.

Quiero mostrar cinco ejemplos de personas de la Biblia que previnieron el mal que venía a su familia.

Dice la Biblia en Génesis 7:1-7 “Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.” Sabemos que fue una tarea bastante extensa en la que por muchos años, Noé estuvo trabajando para que esta arca fuera construida y nosotros pudiéramos imaginar a Noé levantándose cada día y yendo por la madera, trabajando y preparando esta obra que Dios le había mandado. La verdad es que Noé no podía haberlo hecho solo. Cuando Noé estaba trabajando tenía una familia que lo estaba mirando. Esa familia pudiera haber pensado por causa de que sus amigos decían: “Tu papá está loco ¿Cómo crees que va a venir un diluvio si no ha llovido, y que vaya a destruir este mundo?” y probablemente había malos comentarios, la fe de Noé pudo haber sido puesta a prueba pero ciertamente su esposa y sus hijos estaban viendo lo que hacía Noé y él le dijo a su familia: “Viene un peligro, va a venir un diluvio y vamos a morir todos si no hacemos lo que Dios mandó.” Quizá hubo duda pero por causa de la fe de Noé, decidieron confiar en él, empezaron a hacer de la Palabra parte de sus vidas.

Hace falta que en nuestra familia se predique, se enseñe que ciertamente hay peligro afuera, no debemos de esperanzarnos de que nuestros hijos puedan ir a la iglesia y que se les enseñe todo lo que deben de saber del mal que existe en este mundo. Más bien en el hogar deben de ser llenados de la enseñanza, que deben estar bien atentos a la palabra y que hay un peligro afuera y el peligro más grande es el infierno sino confiesan a Cristo como salvador. En el hogar deben de saber quién es Jesús y cuales son los principios de la Biblia, es muy importante tener un altar familiar, en que Dios le habló, y no abandonar a los hijos porque viene destrucción y es un peligro cuando el papá le dice a sus hijos: “Te voy a dejar que tu decidas.” Cuando son niños y jóvenes que todavía les hace falta discernimiento el dejarlos que tomen sus propias decisiones, es el peor error.

Noé pudo haberles dicho: “Voy a construir un arca, vendrá un diluvio y si ustedes me quieren ayudar pues bienvenidos sino, yo los entiendo.” Si hubiera sido la realidad en ese pasaje, en el versículo 7 no veríamos que Noé y sus hijos entraron al arca, pero gracias a Dios que veían la fe de su papá y el testimonio que estaba dando y ellos ayudaron a su papá y ellos estaban viviendo una vida cristiana sin necesidad de que alguien más los viera, sin que alguien mas les hubiera apoyado, ellos al ver la fe su papá pudieron seguir adelante y gracias a Dios que hay padres de familia que están entregados al Señor y eso lo están transmitiendo a sus hijos y ¡que bendición por eso! Pero no dejemos de enseñar la palabra de Dios. No esperes que mágicamente ellos van a decir: “Yo quiero servir a Dios” y pensar que están a salvo porque van a la iglesia. Tu ora por ellos, enséñales que la palabra de Dios es importante. Noé cuidó a su familia de que fueran destruidos por el diluvio.

Dice Josué 24:14-15 “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.”

Josué cuidó a su familia del mundo. Él sabía que había falsos dioses, sabía que no solamente había falsos dioses sino que había muchísima gente que los estaba siguiendo y estaba consciente de que si no cuidaba a su familia podían ser inducidos por esos amigos y después iba a adorar a esos falsos dioses. Él estaba preocupado por su familia, así que él estaba mostrando que era una separación. Es tan importante que en la familia se enseñe de la separación, que los jóvenes en nuestros hogares sepan que no es lo mismo el mundo que las cosas del Señor. No podemos mostrar ambas cosas y es lo que hacen en muchas iglesias pseudocristianas en las que dicen: “Ven a la iglesia, vas a conocer de Jesus y hay musica rock, musica que te va gustar, vas poder bailar, vas a conseguir novia…” y empiezan a mostrar un montón de cosas llamativas para los jóvenes y el joven inmediatamente acepta pero no podemos mezclar, debe de haber una separación. No podemos permitir que los jóvenes adopten las modas y digamos que no es algo de importancia.

Yo no quisiera que mi hija venga mal vestida a la casa y se vaya con sus amigos y ande en fiestas y haga lo que quiera y yo diga: “Es que es la juventud, yo que puedo hacer.” Sería una tontería de mi parte permitir eso. Pero muchas veces permitimos que adopten ese tipo de modas, comportamientos, y cómo hablan a los adultos. Personalmente toda mi vida les he dicho a mis papas de “usted”, y yo nunca les he dicho de “tú” y no tengo nada en contra de esto, pero muchas veces es tanta la confianza que el hijo les tiene y les dicen “tú también hacías lo mismo” y nos faltan al respeto. Como adultos debemos de enseñarles a nuestros hijos que hay una diferencia y deben de ser respetuosos y hacer una separación y no minimizar el pecado.

Josue no pensó esto únicamente, porque creo que si nos preguntan de cómo vemos lo de la separación vamos a decir que esta bien, pero algo interesante que Josué dijo es que lo dijo explícitamente, no se lo quedó en su cabeza, dijo: “yo y mi casa serviremos a Jehová.” y eso lo dijo delante de todos y hace falta que en nuestro hogar se diga que vamos a servir a Dios y que si los demás no lo hacen allá ellos, pero que nosotros vamos a estar firmes, y debe de haber una separación de lo que es el mundo y las cosas de Dios. Debe de haber reglas en el hogar que debemos de respetar y que debemos enseñar para que nuestra familia no sea destruida por el mundo. Josué hizo esto y gracias a Dios que él lo hizo y podemos tomar su ejemplo.

Job 1:4-5 dice “E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.” Job cuidó a su familia del pecado. Debemos de recordar que tenemos una naturaleza pecadora. No existe nadie que se pueda salvar de esta naturaleza pues desde que nacemos tendemos a pecar. Nadie al niño pequeño le dice que mienta, él mismo empieza desde pequeño a buscar a hacer lo malo, pero ahora podemos ver este ejemplo de Job, que él conocía la naturaleza pecadora de sus hijos. Cada uno de tus hijos tiene una vida secreta. Una vida en la cual tiene malos pensamientos, dice malas palabras, es vengativo, tiene ira en su corazón y a veces somos ignorantes y decimos: “¿cómo es posible que mi hijo peque?” Job no los había escuchado, ni siquiera había visto una cosa que le pudiera dar a entender eso, pero él decía “Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones.

Job estaba preocupado por su familia que fuera cuidada del pecado en sus corazones y yo creo que debemos de estar orando todo el tiempo por la familia. El momento en el que el padre le falla a sus hijos es el día que deja de orar por ellos, el día que el esposo falla a su esposa, es el día que deja de orar por ella. Joven un día te vas a casar y si dejas de orar por tu futura familia, estas fallando a tu futura familia. Debemos de estar orando para que el pecado sea vencido. El Señor Jesucristo decía que cada día oraramos para que fuéramos librados de la tentación y del mal. De tal manera que Job no solamente oraba sino que hacía sacrificios. Hacía sacrificios por el perdón del pecado de sus hijos. En pocas palabras no era algo gratuito, era algo que le estaba costando. ¿Cuánto estamos invirtiendo en la vida de nuestra familia? ¿cuánto estamos gastando económicamente ¿Cuando estamos gastando de nuestro tiempo y de nuestro esfuerzo por el bien de nuestra familia? A veces lo mínimo que hacemos es traerlo a la iglesia por su bien espiritual, le compramos una Biblia y es todo lo que hacemos de esfuerzo e inversión y a veces estamos haciendo una diminuta inversión por la familia cuando es lo más importante.

Es importante que oremos, que busquemos el bien, que les enseñemos pero también que sacrifiquemos por la familia. A veces no va a ser fácil, quizá el papá llega a la casa cansado de tanto trabajar y lo único que quiere hacer es llegar y descansar pero hay necesidades que tienen que ser atendidas inmediatamente en el hogar y tienes que sacrificar. La mamá quiere hacer cosas en su casa pero sus hijos son la mayor inversión y a veces como hijos somos malagradecidos y no vemos eso y hacemos lo que queremos y los hijos ni oran por los papás. Haz todo lo posible por invertir por tu familia. Es una inversión que jamás va a regresar con las manos vacías. El papá del hijo pródigo invirtió, se esforzó y ¿cómo le pagó su hijo? Le dijo que le diera todos los bienes que le correspondían y lo iba a gastar pero él sabía que había invertido en su hijo, él siguió orando y cuando regresó, él estaba gozoso porque su inversión había tenido un fruto, había vuelto con un corazón cambiado. Esa inversión te va a dar un resultado y gloria a Dios cuando los hijos empiezan a entregar su corazón a Dios y cuando la esposa quiere servir a Dios y que bendición por eso, porque es el resultado de la inversión. Job invirtió en su familia.

1 Crónicas 29:18-19 dice: “Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti. Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos.” David cuidó la vida espiritual de su hijo. David era un hombre fuerte y un hombre de guerra, que pasó por situaciones difíciles, y cuando aprendió de los errores y había madurado más estaba teniendo una visión de preparar una casa para Dios pero Dios le dijo que él no la haría sino su hijo. David pudo haber pensado que si él ya no lo iba a hacer, para que se esforzaba pero él estaba pensando en una visión que podría dejar a su hijo. Quizás tú y yo ya pasamos por situaciones difíciles, quizás conocimos de Cristo cuando éramos grandes y tal vez no tuvimos la oportunidad de hacer cosas pero no es una excusa para decir: “Bueno, pues ya no me toca ya ni modos”. Tenemos una responsabilidad de darle una visión a la nueva generación, una visión que ellos puedan servir a Dios y hacer aquellos preparativos como David lo hizo, dar de nuestra parte para cuidar la vida espiritual de nuestros hijos.

David quería dejar un ejemplo no solo decirle, porque hay papás que le dicen a sus hijos que lean su Biblia, que oren y vayan a la iglesia pero el papá ni lee ni ora y va a la iglesia una vez al mes. No se trata de exigirle a nuestros hijos que se vayan de misioneros cuando uno no está dispuesto a hacerlo. Él como papá estaba preparando, estaba trabajando para dejar un ejemplo a su hijo, había reconocido sus fallas y errores pero a pesar de todo lo que había pasado quería hacerle una casa a Dios.

No esperes que tus hijos hagan todo por el Señor, es todavía nuestro tiempo de hacer algo para que la generación tenga una visión para el Señor. Debemos de estar trabajando de tal manera para que ellos digan que quieran servir al Señor.

Los jóvenes de mi generación decían: “Quiero irme al instituto bíblico” pero ahora uno va con los jóvenes y les pregunta qué quién se quiere ir de misionero a África y no quieren, quieren ser ricos y ya ahora la generación que tenemos tienen menos visión de servir al Señor. Eso nos debería de preocupar y decir qué estamos haciendo para que ellos quieran servir al Señor. El apóstol Pablo trabajó, se esforzó y dejó un ejemplo. Imagínate a aquellos niños y jóvenes que vieron al apóstol Pablo y escuchaban sus predicaciones, estoy seguro que ellos empezaron a amar a Dios porque miraban a Pablo, yo creo que se levantaron un montón de niños y jóvenes que querían servir a Dios.

Hace años el pastor Elmer Fernandez predicó y contó de su testimonio y yo lo estaba escuchando y me estaba entrando en el corazón, y yo decía quiero ser como él. Debemos de buscar darle esa visión a la nueva generación y que ellos también quieran servir al Señor y dejar ese ejemplo.

Ester empezó a actuar y ella quería hacer todo lo posible para que el mal no le viniera a su nación. No quería ver a sus familiares y a su nación asesinados. Estaba con ese deseo y estaba clamando al rey. El dijo que ya no podía hacer nada, era un edicto que era irrevocable pero podían hacer un plan para contrarrestarlo.

Dice Ester 9:22-27 “como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres. Y los judíos aceptaron hacer, según habían comenzado, lo que les escribió Mardoqueo.” Gracias a Dios ese plan fue bendecido por el Señor y dicen los versículos 27-28 “los judíos establecieron y tomaron sobre sí, sobre su descendencia y sobre todos los allegados a ellos, que no dejarían de celebrar estos dos días según está escrito tocante a ellos, conforme a su tiempo cada año; y que estos días serían recordados y celebrados por todas las generaciones, familias, provincias y ciudades; que estos días de Purim no dejarían de ser guardados por los judíos, y que su descendencia jamás dejaría de recordarlos.” Nos encontramos a la reina Ester que cuidó y protegió a su familia para la siguiente generación.

En una ocasión estaba escuchando a un predicador que dijo que a qué papá no le gustaría que su hijo fuera un junior y no un junior de rico sino que sea igual al papá. Que si al papá le gusta el fútbol que el niño juegue fútbol, que si el papá es de una forma también el hijo. Cualquier papá quisiera eso, pero a veces nos concentramos en un espacio muy pequeño queremos ser bendición pero solo a nuestra familia y nada más. Tenemos la oportunidad de ser de bendición a más familias, a la siguiente generación y a veces tenemos a nuestro bebe y esta bonito, lo mimamos porque estamos pensando que es nuestro bebé pero a veces nos hace falta pensar en su futuro. Ese bebe va a ser un adulto y un abuelo ¿y qué clase de abuelo y qué clase de padre va a ser?

Debemos preparar a nuestra familia para que ellos preparen a su familia. Ester había salvado a la siguientes generaciones que vendrían después de ella y dice la palabra de Dios que fue un testimonio perpetuo que continuó años tras años por causa de la decisión de una mujer y es mas por causa de lo que había ocurrido aquí, nos encontramos que ha afectado a la actualidad, han pasado mil años y sigue haciendo efecto lo que Ester hizo, y gracias a Dios que podemos encontrar que lo que esta mujer hizo lo podemos imitar y ser de bendición a otros. No hay que ir tan lejos, en las clases de escuela dominical podemos decirle al pastor que queremos apoyar y tener una parte en los corazones de ellos y gracias a Dios que nos permite tener parte en la nueva generación porque ellos son el futuro de nuestro país, ellos pueden ser la diferencia pero si los ignoramos tristemente nuestro país se va a venir abajo. Cuantos años pasaron en Europa en que el evangelismo fue increíble, miles de misioneros yendo a otras partes del mundo y esas historias inspiran. Antes los misioneros iban a África y no llevaban maletas sino su ataúd porque morirían en ese lugar y el corazón de los misioneros iban a todas partes y ahora ves a Europa y esta todo apagado y pensaríamos que eso no va a pasar en nuestro México pero va a pasar si nos preocupamos por las siguientes generaciones. Si no hacemos algo más por las demás familias y personas alrededor eso se va a apagar. Es como una fogata que si vas quitando un leño y otro leño se va a apagar. Así nosotros como cristianos debemos de buscar que esa llama siga encendida y vamos a comenzar con nuestra familia. Hay que rogarle al Señor que un avivamiento comience en nuestras vidas y familias y Dios va a escuchar a esos cristianos que están interesados en verdaderamente ver la mano de Dios.

Estos ejemplos de la Biblia eran como nosotros, eran pecadores, pero ellos estaban con un corazón entregado al Señor diciendo que cuidarían a su familia. Ester dijo: “¿Cómo voy a permitir la destrucción de mi nación? No me voy a quedar con los brazos cruzados.” No nos metamos las manos en la bolsa y decir: “Yo no soy el pastor, no soy graduado de un instituto bíblico.” Ellos dijeron que harían algo por el bien de su familia.

Quiero animarte a que tú puedas orar más por tu familia, que puedas tener ese altar familiar, que puedas sacrificar por tu familia, que puedas invertir más en tu familia y una vez hecho esto que podamos pensar en las demás familias de alrededor y poder esforzarnos para dejar un testimonio para que los demás lo puedan seguir, que podamos prevenir la destrucción de nuestra familia.

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