Alcanzando El Corazón De Nuestros Hijos – Misionero Kevin Taylor

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Alcanzando El Corazón De Nuestros Hijos

En la segunda Guerra mundial un famoso general estadounidense encargado de todos los ejércitos de Asia, llamado Douglas MaCarthur, dijo en un momento dado que él tenía que ir a otro lugar y en una manera abandonar por un tiempo a sus soldados pero les dio la promesa: “voy a regresar”. Varios meses pasaron, casi dos años y muchos americanos en esas batallas dieron sus vidas y fueron afectados pero ya después de casi dos años al final de la segunda Guerra Mundial, MaCarthur regresó. Él les había dejado con unas palabras en mente ‘’voy a regresar’’. Ese es el sentido que encontramos en Malaquias.

Dios se queda en silencio por 400 años en que no manda otro profeta o habla en visiones, no está dando nuevas revelaciones, dando este mismo sentido: “Voy a volver” una profecía sobre Juan el Baustista y por supuesto su rol como quien preparaba camino para nuestro Señor Jesucristo, estas son las últimas palabras de Malaquías 4:5-6 “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Dios desde el cielo ve a la sociedad en que nosotros vivimos con 70% o más con ciertas culturas que no tienen figura paterna en el hogar, ve cuanta violencia y destrucción causan las pandillas que pasan las familias que nunca tuvieron en su propio hogar un padre y salen matándose, vendiendo drogas y Dios ve que un hogar que sin una figura paterna donde no hay corazón para con el hijo, muchos de ellos criados por la calle y solos, Dios desde el cielo dice: “Esa es una maldición en la tierra’’ por supuesto Dios dice: “Yo voy a hacer algo al respecto’’ y gracias a Dios envió a Juan el Bautista y fue enviado para preparar el camino para Cristo y ese era su rol, volver los corazones de los padres hacia los hijos y de los hijos hacia los padres y que Dios haga lo mismo hoy en día. Todos queremos ser padres en la mayoría de los casos y nos gusta la idea de que tengamos un bebé en los brazos pero después de algunos años, muchos ya no tienen corazón para ese mismo hijo porque le causa molestias, le invade a veces su comodidad, cuesta mucho dinero, tiempo y atención, así mucha gente al principio tiene corazón para su hijo y luego los deja en manos de otras personas o los abandonan totalmente o salen para Estados Unidos y quien sabe que va pasar con los hijos.

Es tiempo de que nosotros veamos la importancia que como padres tengamos corazones para con nuestros hijos, muchos padres rentan niñeras y no es que necesitan más dinero pero a veces la mamá ya no quiere estar con los hijos y sale a trabajar toda la semana y pone a sus hijos en manos de una niñera para que alguien le cuide los hijos, o los abuelos, tristemente eso es parte de la maldición que la tierra está experimentando, hogares sin figura paterna, hogares sin padres que tengan corazones para con los hijos, entonces tenemos que hablar sobre este asunto y alcanzando el corazón de nuestros hijos.

Un hombre cristiano no tuvo corazón para con su hijo. Él mismo estaba experimentando un momento duro con su hijo y su hijo a pequeña edad, su padre era cristiano pero un día vio que rompió algo en su casa y él le acostumbró a decir a su hijo: “¿Cuánto vales tú?’’ y el niño contestó: “Papi no valgo nada” y así siempre su padre le decía hasta que un día en una predicación Dios le convenció y cuando su hijo ya tenía 15 años de edad y estaba acostumbrado a ese ambiente familiar con esos insultos y desprecios, en algún momento su papá estaba entrenando a su hijo a hacer algo y cuando su hijo hizo algo correctamente repitió las mismas palabras “¿Cuánto vales tú?’’ y su muchacho se agachó y dijo ‘’No valgo nada’’ y en ese momento el Espíritu Santo le convenció al padre y le dijo: “No, tu vales todo porque eres mi hijo y el que está mal en el hogar no eres tú, soy yo’’ y debemos de entender que este es el sentido de Malaquías 4:6 Dios habla por ultimo y despues espera 400 años de silencio para hablar otra vez, es importante lo que dice y está diciendo un versículo hogareño que tiene que ver con la relación de padres con hijos, Dios sabe algo de todos los países que el bloque fundamental de cualquier sociedad es el hogar y ¿cuántos hogares hay con padres que no tienen corazón para con sus hijos? Tristemente la nación y todo el país cae sobre maldición.

Malaquías 4:6 dice: “El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Si tú quieres participar en eliminar la maldición que está sobre México, tú vas a empezar desde tu propio hogar, no con tu hijo pero vas empezar contigo diciéndote: “En este hogar yo he sido el problema, no he sido ese padre con corazón para con su hijo.’’ Tenemos que hablar de corazones de padres y corazones e hijos, tener nuevas metas y expectativas, no perfección en nuestros hijos, no sea que ellos sean los herederos de nuestro negocio familiar o haga nuestra voluntad pero que tenga que ser una simiente para la gloria de Dios, una simiente santa que va honrar y vivir para nuestros Señor Jesucristo que va tomar el liderazgo sobre un negocio que papá empezó, pero si Dios los llama a otro lugar como misionero o pastor, nosotros tenemos que invitar al Señor Jesucristo en todo momento a nuestro hogar y tenemos que tener nuevas metas y la meta es que nuestro hijo tenga un corazón para Dios, hacer el trabajo de cardiología espiritual no está en nuestras capacidades, no podemos hacerlo a través de nuestros talentos naturales, tenemos que envolver el poder sobrenatural sobre nuestro Dios, los Proverbios son para alcanzar el corazón de nuestros hijos.

El punto es ver primeramente como necesitas cambiar como padre, eso es lo que sacamos de Malaquías 4:6 Dios cambiando mi corazón para con mis hijos en lugar de dar mi corazón al dinero, deporte o pasatiempos, dar mi corazón a mis hijos y les lidera con amor, entonces ver cómo necesitamos cambiar primero es el primer punto. Después veremos el siguiente punto de esta lección y es como alcanzar el corazón de nuestros hijos, cómo Dios nos puede usar, Dios es quien transforma los corazones y Dios quiere usarnos como herramientas de la misma manera que un mecánico sabe que hay un problema de transmisión así levanta el cofre y mira dentro, más abajo de la superficie y empieza a trabajar en el corazón de ese auto que es su motor y ¿qué hace? toma ciertas herramientas, cierto desarmador, cierta llave para aflojar alguna tuerca para luego mirar adentro para sacar las bujías y reemplazarlas, ¿qué hace el mecánico? es quien cambia el auto pero usa ciertas herramientas y nosotros como padres no somos el mecánico pero somos esas herramientas, tenemos el privilegio de ser herramientas en las manos del que cambia los corazones. Entonces el segundo punto es cómo Dios puede usarnos como herramientas para cambiar el corazón de nuestros hijos, levanta en alto la ley de Dios como padres

Salmos 19:7 dice: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” La ley convierte el alma y nuestros hijos nacen y tienen un nivel de necedad, son sencillos y necesitan aprender lo más básico de Dios, lo más básico de la vida, necesitan ser orientados y la Biblia nos muestra aquí cuales son las herramienta de Dios para transformarnos, no solo en lo exterior pero es ir en el corazón y trabajar donde está el problema.

El problema de nuestros hijos es un problema cardíaco y está ligado al corazón del muchacho. Cristo repitió tantas veces en los evangelios que lo que contamina al hombre no es algo que se le mete desde afuera pero si lo que sale de su corazón, que es una fuente corrupta y es algo que debemos enfocarnos, como Dios transforma el corazón de nuestros hijos y que cosas usa, qué herramientas usa, aquí dice que la ley de Jehová es perfecta y transforma el alma, como hemos visto en estas lecciones que nosotros a veces tratando de comprar su lealtad a través de juguetes o través de religión, psicología o reglas intentamos cambiar su conducta en el momento pero ignoramos totalmente su corazón y si ellos pueden ser transformados interiormente por unos años a través de nuestras herramientas pero solamente la ley de Dios puede convertirle en su nivel interior donde está la fuente de su problema, la ley de Jehová es perfecta que convierte el alma. Pensemos en esto que si la herramienta primaria para Dios para atraer profunda convicción interna al nivel del corazón es la gloriosa ley de nuestro Señor Jesucristo. Alguien dijo sabiamente que la ley no es la estopa que limpia el cuarto, es la luz que ilumina el cuarto para enseñar cuán sucio está. Salomón dice esto en el libro de Proverbios “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,”

Aquí la ley es una luz, no va a salvar, nadie es salvo por guardar las obras de la ley pero lo que Dios quiere hacer delante de nuestros hijos es levantar un estandarte inalcanzable en nuestra moralidad para que nosotros busquemos a Dios. Nadie puede llevar el yugo de la ley, es imposible amar a Dios con todo corazón, alma y fuerza en nuestra capacidad, así tampoco amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos y Pablo que era un fariseo tan dedicado mencionó cual verdaderamente era el rol de la ley de Dios de manera que era el ayo para llevarnos a Cristo a fin de que sea la meta para ser justificados por la fe, por eso existe Deuteronomio 6:4-9 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”

Está hablando aquí que es importante levantar en alto la ley de Dios delante de nuestros hijos y no solamente decirles una vez pero repetirlas, la base del aprendizaje es la repetición. Lo bueno de ser padres es que no tienes que ser experto en psicología de niños o saber cómo tratarlos en cada situación, lo que sí necesitas es meter tu propia materia que Dios ya estableció y es su ley y repetirla constantemente, esto es muy importante, porque cuando enalteces y levantas la ley de Dios delante de tus hijos la ley no solamente tiene una capacidad de convencer al niño de su maldad pero también a ti te convence de tu misma maldad y así uno estará enfrentando sus propias necesidades espirituales y no solamente las de su hijo.

Tenemos que entender como padres que tenemos una tendencia muy pecaminosa que se llama autojusticia y orgullo de ver sólo las fallas de nuestros hijos y no nuestras fallas, tenemos la tendencia de ver la paja de nuestro hijo y perder la viga que está en nuestro propio ojo. En este punto de la vida, tú eres o debes ser una persona más moral, responsable y maduro que tus hijos, ser más limpio y ordenado. Los hijos causan desastres por todos lados, típicamente tú como hombre eres mas caballero y considerado, puedes traer a tu hijo pequeño y no dice gracias y pasa en esta etapa de la vida que tú eres más justo que tu hijo pero ¿qué haces?

Debes levantar en alto la ley y recordar que no eres superior a tu hijo pero sí inferior a Dios y cuando levantas esa ley también a ti te convence, estás en un punto muy peligroso en tu vida como padre dando educación en tus hijos cuando usas tu propia justicia como estándar y juzgas a tus hijos porque si mides tu bondad y consideración, tu ética de trabajo y limpieza y orden en contra de tus hijos siempre vas a ganar, pero cuando levantas en alto la ley de Dios tu justicia delante de esa ley es como trapo de inmundicia y la ley tiene una esencia convencedora sobre no solamente los que oyen pero también sobre los que también lo hablan. Por eso Pedro dijo que la ley era un yugo pesado que ni nosotros ni nuestros padres pudiesen soportar. ¡Qué bendición es tener la ley de Dios como la materia de instrucción para con nuestros hijos porque su poder trae convicción y no solamente es hacia los hijos pero también hacia el papá! y por eso Deuteronomio 6 dice que tomemos esa ley y mandamientos para amar a Dios de todo corazón y luego dar su ley a los hijos y no solamente es el hijo que con humildad responde ‘’Necesito cambiar’’ pero también el papá.

Nota que Dios manda en Deuteronomio 6 levantar en alto la ley de Jehová, tienes que enfatizar eso porque si no lo haces vas a asignar justicia y bondad y santidad a ti mismo para reemplazar la ley de Jehová por la ley del padre de familia y esto va a salir en tu forma de ser. Por ejemplo, ¿has observado padres que lideran a sus hijos pero siempre de una postura farisaica que haces eso pero ‘’Yo nunca lo hice’’? esas palabras son tonterías, nosotros no tenemos ninguna justicia o bondad, no tenemos un talento natural para manejarnos en esta vida y tenemos que recordarnos que es por la gracia de Dios que somos lo que somos y no podemos de una postura de autojusticia estar liderando a nuestros hijos.

Tenemos que levantar la ley de Dios porque convence tanto al hijo como al padre, pero por ejemplo vamos a hablar de una situación en la que hay un padre que tiene un hijo de 9 años y una hija de 7 años. El padre llegó muy cansado del trabajo y se ha quejado de su jefe y después que ha comido oye que su hijo llega y le dice tonta a su hermana, entonces el papá solamente (cuando escucha eso airado estando cansado) le molesta la inconveniencia de su hijo y le dice ‘’No le digas tonta o mensa’’ la razón es porque nosotros no lo decimos en casa pero el problema de esto es la hipocresía pues al momento que decimos ‘’No digas tonta’’ porque no lo hacemos en esta casa… el niño ha escuchado al papá decir ‘’tonto’’ durante el trafico a otras personas y el niño ha escuchado a su padre decirle ‘’tonto’’ al patron del trabajo a través de las quejas, él ha escuchado al padre decir ‘’tonto y menso’’ muchas veces en el hogar. La razón en que Cristo en Mateo 5 dijo que cualquiera que se enoja contra su hermano será culpable de juicio o le diga fatuo a su prójimo quedará expuesto al infierno de fuego, la razón porque Jesús en el sermón del monte levantó en alto la ley y uso estas cosas es porque son tan comunes entre el ser humano. Cuando tu dices a tu hijo ‘’No se dice menso a la gente porque somos cristianos’’ El problema es que él está escuchando decirle ‘’menso’’ a mucha gente y la hipocresía sale cuando no la ley de Dios pero nuestra ley se expone, también otra cosa que cuando solamente es tu ley que se levanta en alto es que el coraje no justificado es el resultado al sentirse mal a la reacción de oír que le dicen tonta a tu esposa y como la amas y la ves llorando, ahora tienes otro problema pues después de un día de trabajo no estás de buen humor y ahora en casa tratas con otro problema, ese es otro gran inconveniente pues solo querías descansar y tener una noche sin interrupciones y has sido el objeto de inconveniencia, en este momento para ti es inconveniente ver a tu hija llorando y te enoja pero tienes que entender que en el momento esa inconveniencia es para ti pero tu hijo al momento más que te ha ofendido a ti es que ha ofendido a Dios.

La mayoría de los momentos en que levantamos tanto la voz y nosotros asesinamos verbalmente a nuestros hijos es porque hay ira pecaminosa dentro de nosotros. ¿Cuánto de tu coraje es porque justamente estas enojado porque Dios ha sido ofendido y cuánto de tu coraje es por que has sido objeto de inconveniencia? Entonces quién realmente está enojado ¿Tú o Dios? Dios está enojado en una forma justa pero nosotros cuando enaltecemos nuestra ley estamos enojados ya que rompieron nuestra ley no realmente porque nuestro hijo rompió la ley de Jehová y por eso damos una respuesta pecaminosa a nuestros hijos, les decimos de una postura farisaica ‘’Yo nunca hice eso de niño’’. Has usado tu propia ley nada más y no la de Dios en el momento y por lo mismo tu coraje es por la ofensa personal como padre y el resultado es autojusticia.

Nosotros mismos tenemos que entender que nuestra ley nunca es capaz de transformar a nuestros hijos, el único camino de autojusticia es el infierno y la ley de Dios nos lleva a aceptar la salvación por gracia pues es perfecta que convierte el alma, cuando levantas la ley de Dios tu hijo tendrá un concepto en cada concepto de que Dios ha sido ofendido y no puede guardar su ley, lo que quieres tu es es que cuando tu hijo crezca diga ‘’Todo lo puedo en Cristo’’. Es preferible ir al cielo a través de una cárcel humildemente que ir al infierno a través de las bancas de una iglesia y un hogar cristiano, muchos padres están levantando solamente en alto su propia ley y hace que eventualmente su hijo por ser humano podrá guardar una ley humana pero por eso mismo nunca podrá guardar la ley divina, es preferible levantar en alto la ley de Dios, porque sino vas a producir un hijo mayor en la historia del hijo pródigo y es mejor un hijo pródigo que se arrepiente en humildad.

¿Qué debemos hacer en este caso? Debes de decir ‘’Señor mi hijo es herencia de Jehová y este momento es crucial, ayúdame a ver mi necesidad de ti para hablar palabras de gracia a mi hijo en lugar de palabras que le van a herir’’. Entonces levantas en alto la ley de Jehová, haces lo que Deuteronomio 6 te manda hacer, dar la ley de Jehová en el mismo momento.

Dios nos ha llamado en su ley amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Ahora puedes preguntarle: “¿Le has animado o le has herido, le has amado? ¿Te gustaría que alguien te dijera lo mismo?’’ El niño diría “no me gustaría’’ y entonces le puedes decir ‘’Amor, en este momento tú has ofendido a otras personas, primeramente has ofendido a Dios porque él te dice que debes de amar a tu prójimo como a ti mismo, has ofendido a Dios en este momento, y como padre de tu hermanita me has ofendido a mí porque yo le amo. Así que no estamos bien por las palabras que le dijiste y la otra persona que ofendiste es tu hermanita y está llorando porque le ofendiste. Nuestro Señor Jesucristo nos ha dicho en su sermón en el momento de que si nosotros decimos a un prójimo que es un fatuo, tonto como lo has dicho hace que estes expuesto al infierno ¿tu sabes el fin de las personas que son asesinos?” y el niño diría ‘’Sí padre he ofendido a Dios’’ y lo que le dé vas a decir al niño es: “Te voy a dar la vara de corrección y te hará entender que rebeldía traer dolor y luego vas a pedir perdón a Dios, luego a mí y también a tu hermanita’’ Así lo educaste con la ley de Jehová y en el mismo momento tu has dicho que ni puedes guardar, amarás a tu prójimo como a ti mismo. No estoy diciendo que no debes de tener reglas en casa, debes de tener reglas y horarios como de dormir y levantarse, de ayudar obviamente y por eso proverbios 2 habla de la ley de la casa.

Proverbios 2:1-5 dice: “Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová,Y hallarás el conocimiento de Dios.” Nosotros como padres no estamos reemplazando la ley de Dios con la ley de la casa, estamos nosotros instruyendo a nuestro hijo para enseñarle autoridad y para que él busque sabiduría de Dios y salvación en Dios en su vida, eso es la meta.

Lo que quiero decir para concluir es esto: las leyes de la casa son importantes pero nunca suficientes para poder salvar el alma de nuestros hijos, solamente Cristo es capaz de hacer ese gran trabajo. Cuando nosotros enaltecemos la ley de Jehová entonces será muy poderosa para convencer al hijo y también al papá.

Desde hace como un año y medio empecé a trabajar con mis hijas para que aprendan los diez mandamientos del 1 al 10, puedo preguntarles pues hemos memorizado en las noches y responden los 10, conocen la ley de Jehová pero he notado que son cosas que yo simplemente no puedo, ni podré guardar en mis propias capacidades, necesito la ayuda de Dios para hacer esto, ser papá no es cualquier trabajo, tú has sido entregado por Dios con la formación de una alma eterna así que no uses herramientas vanas o carnales para hacer el trabajo, usa la ley de Jehová para levantar a tus hijos para que ellos busquen de su gracia.

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