Los juegos del hambre, el reseteo mental y la ética agroecológica.

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Los juegos del hambre, el reseteo mental y la ética agroecológica. Por Juana Labrador. https://cuadernosextremenos.wordpress.com/2021/02/08/los-juegos-del-hambre-el-reseteo-mental-y-la-etica-agroecologica/ Se abre el telón y aparece un grupo de personajes sentados alrededor de una mesa oval. Tienen unas ranitas en una caja transparente y un caldero con agua fría donde las invitan a saltar; felices chapotean las ranas dentro del agua, con profundo agradecimiento, mientras bajo la mesa uno de los contertulios aprieta un botón que enciende un fuego colocado bajo el caldero… Las ranitas se aclimatan a la subida lenta de la temperatura y siguen agradecidas por la mejora, hasta que el calor las mata sin ni siquiera intentar salir del caldero. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? Este argumento podría ser el comienzo de esos chistes que siempre contábamos de pequeños con los amigos si no fuera porque la realidad tiene maldita la gracia. La trama organizada por el Foro Económico Mundial que, bajo el guion “Construir la confianza”, ha reunido en la última semana de enero a los líderes mundiales, me temo que es el escenario sobre el que está basado este argumento: la subida lenta y programada de las condiciones que propician una crisis global, la gran crisis, las víctimas, y el profundo agradecimiento porque, esta vez, no nos ha tocado de lleno y porque todo se va a solucionar gracias a la ayuda de nuestros dotados gobernantes y, por supuesto, a la de estos filántropos y filántropas del FMI. Para ellos el planeta, por culpa del personal que lo habita, ha llegado a un punto de inflexión ―que no de trascendencia, que que sería lo deseable― en el que no solo están en riesgo la economía, la salud y el bienestar de este, sino también la democracia, los derechos y las libertades. Como consecuencia de ello no se nos puede dejar solos y tenemos que ser guiados, aleccionados, vigilados, castigados o reseteados como a un ordenador, porque no sabemos ni vivir ni convivir. En palabras textuales de uno de los fundadores del Fo ro: “La humanidad ya está preparada para el gran reseteo (The Great Reset)”. Un gran proyecto gestado mucho antes de la “plandemia”, para cuando esta ocurriera ―producto de las grandes dotes de videncia del colectivo del FMI―, y que, básicamente, nos va a llevar a un mundo feliz, un mundo con un gobierno único ―aquí el término “único” no significa “unipersonal”, sino “unimental” y “monoideológico”― en el que, unidas las ideologías de la izquierda extrema y el capital, pretenden llevar a la humanidad a un modelo socioeconómico, político y ambiental global y guapo a rabiar bajo otro lema: “En el 2030 no tendrás nada y serás feliz”. (En caso de tener que firmar algo, les recomiendo leer la letra pequeña antes…). Después de suspirar, regreso al título que encabeza el escrito y termino recordando que la agroecología, en tal que ciencia que se ocupa del mantenimiento de la vida a través de la producción y la conservación, tiene mucho que decir en estos momentos en los que la idea de vivir con plenitud está en peligro. La ética agroecológica explica cómo el bienestar del ser humano solo puede venir a partir de la responsabilidad de sus acciones y de la cooperación con otros seres, y todo ello en armonía con el planeta y bajo unas normas básicas de convivencia sustentadas en la idea del “bien común”. Sobre todo en estos momentos en los que la realidad supera a la ficción.

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