92 - Episodio Especial por el Solsticio de Diciembre - Entrega Conjunta con Emprendedor Today en Niwot, Colorado

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92 - Episodio Especial por el Solsticio de Diciembre - Entrega Conjunta con Emprendedor Today en Niwot, Colorado
21 de diciembre de 2020 Duración: 59min 20seg.
Marcamos el solsticio de Diciembre con una entrega conjunta entre LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS. y EmprendedorToday.com
Manuel Amaro nos cuenta el proceso mediante el cual está documentando la creación de su podcast y nosotros reconstruimos el proceso de creación de LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS. Adicionalmente comparamos recursos y equipos que se deben evaluar antes de crear un podcast.
EmprendedorToday está disponible en:
https://emprendedortoday.comhttps://www.facebook.com/EmprendedorTodayhttps://www.instagram.com/emprendedor2day/?hl=es-la
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Para saber más. Algunos videos de rockeros abusando del Shure SM58:
Metallica - Enter Sandman Live Moscow 1991
https://www.youtube.com/watch?v=_W7wqQwa-TU
Soda Stereo - De Musica Ligera (El Último Concierto)
https://www.youtube.com/watch?v=OX-us7PEfkc
Megadeth - Symphony of Destruction HD (Live in Argentina)
https://www.youtube.com/watch?v=Sy4dhcELoqc
Molotov - Gimme Tha Power (Desde El Palacio De Los Deportes)
https://www.youtube.com/watch?v=_5DeFKlLbL8
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Transcripción:
René Mendizábal: Hoy es 21 diciembre, son las siete y cincuenta de la noche. Como ya es tradicional, nuestro episodio celebrando el solsticio de invierno. El episodio 92 de Los trabajos y los días, que también es un episodio conjunto con EmprendedorToday.com. Y para eso, hoy nos está acompañando Manuel Amaro desde Colorado. Manuel, bienvenido a Los trabajos y los días. Y gracias por invitarme a este episodio de EmprendedorToday.com. Manuel Amaro: Con mucho gusto, René. Es un placer para mí acompañarte hoy. Fuiste una pieza primordial de EmprendedorToday.com, para los que están escuchando. Y, quiero darte la bienvenida también a este programa en… doble, ¿será? ¿Cómo lo llamamos? Esto nunca lo he hecho, pero está bueno el formato. Un formato muy interesante para EmprendedorToday. Estamos grabando, y, bueno; esto va a ser compartido con mi audiencia, con tu audiencia. Gracias por tu invitación, y gracias por la recepción a este ensayo que es algo que va a quedar bastante bonito. RLM: Perfecto, Manuel. Bueno, feliz solsticio de invierno. Yo entiendo —y para contexto, o para beneficio de nuestra audiencia— que EmprendedorToday.com es un blog que comparte información, un portal web que comparte información sobre emprendimiento o marca personal, una cantidad de temas financieros, y para el momento que estamos grabando este podcast, tú estás desarrollando también el podcast EmprendedorToday. A lo mejor para el momento que publiquemos ya el podcast de EmprendedorToday va a estar al aire. Y yo entiendo que tú quieres documentar el proceso por el cual el podcast EmprendedorToday se está formando. MA: Sí, correcto, René. Fíjate que una de las hipótesis que yo me planteé como concepto de plataforma era precisamente eso. ¿Cómo me diferencio yo —hablando de la marca personal— de todos esos recursos y todos esos, llamémoslos ‘gurús’, que están allá en la red, estableciéndose como autoridad en el área de desarrollo de negocios y emprendimientos personales, digitales, en línea? Y, en fin, yo a la conclusión a la que llegué es que yo voy a ser un ”test dummy”. ¿Sabes de esos muñecos que tienen en los carros para ver la efectividad de la seguridad del automóvil? Efectivamente, yo voy a hacer eso como EmprendedorToday, yo voy a estar compartiendo los éxitos, los fracasos. Yo tengo a prueba muchas herramientas y precisamente estoy documentando cada uno de esos procesos para enseñar a la gente qué es lo que deben hacer y qué es lo que no deben hacer, basado en mi experiencia personal. Porque, obviamente, tal vez a una persona le funciona una herramienta. Y así como estoy documentando ese proceso, todo este proceso de lanzamiento y prelanzamiento del podcast lo estoy documentando. Y es allí donde yo te dije, allí al inicio, en la introducción, que tú fuiste una pieza fundamental en esta etapa de mi proyecto de EmprendedorToday.com. Te doy las gracias nuevamente. ¿Cómo? Porque como yo te dije a ti —y tú dices muy humildemente: «no, nada que ver»—, yo te llamo a ti el maestro del sonido, el doctor del sonido. Este micrófono que está aquí —a los que van a estar viendo este episodio o este contenido en el canal de YouTube de EmprendedorToday—, este micrófono que está aquí fue recomendado por ese señor que está al otro lado de la pantalla, que se llama René Mendizábal, un maestro. Háblanos, René, de tu experiencia en podcasting, por decirlo así. Yo creía que el podcasting era una cosa que surgió hace más o menos diez, doce, máximo catorce años, de una manera u otra. Háblame tú de la realidad de podcastingdesde tu punto de vista. Y cómo fue tu experiencia como podcaster. RLM: Yo llegué al podcast por necesidad. Inicialmente llegué a la radio en Venezuela, Radio A.M. Más o menos el año 2001, yo diría. Creo que fue a finales del año 2001. Con toda seguridad, a principios de 2002 ya estábamos haciendo radio, porque recuerdo que toda la locura del 11 abril de 2002 nos agarró en la estación de radio. Fue inicialmente un compañero de graduación, nos graduamos de Derecho en el año 2000. Había iniciado un programa de radio sobre consultas de derecho, el típico formato donde la gente llama y dice: «Doctor, me despidieron del trabajo, ¿cuánto me toca de liquidación?», o «me voy a divorciar, ¿cómo reparto los bienes», ese tipo de cosas. MA: Para efectos de la gente que está fuera de Venezuela, hablamos de ese periodo de tiempo 2001/2002, de una inestabilidad política en Venezuela. No vamos a entrar en ese detalle, sino para que la gente sepa por qué estabas pasando por esa situación. RLM: Sí. Fue muy turbulento. Nuestro programa era los sábados en la mañana, y me acuerdo porque el 11 fue un viernes, entonces el 12, o el 13 fue sábado. Así que, estábamos nosotros en la emisora y al aire cuando comenzó todo el desastre. Después de eso vino la famosa ley de contenidos, y nuestro programa, que ya se había transformado para el año 2004 en un programa de derechos humanos, fue uno de los primeros en salir del aire. Nosotros sabíamos que eso iba a pasar. Y en esa época estaba apareciendo la idea del podcast. Ya nosotros, como sabíamos que eso podía pasar, teníamos una página web, y poníamos las grabaciones del programa en formato MP3 en la página web, y ya. MA: Estamos hablando de hace dieciocho años más o menos. RLM: Un poquito menos, estamos hablando hace dieciséis, diecisiete años, más o menos; y ya estaba apareciendo la idea del podcast. Así que, para el momento en que nuestro programa lo cerraron ya era un podcast. No te puedo decir que haya sido el primer podcast en Venezuela, pero definitivamente fue el primero en Caracas. Porque en Barquisimeto apareció otro, semanas antes, semanas después. No sé exactamente cuándo, pero habíamos dos podcasts en Venezuela, uno en Barquisimeto y uno en Caracas. Y, al final de ese año ya había, no sé, quince podcasts en Venezuela. MA: Guao, me entero. No sabía eso. De verdad que lo desconocía. RLM: Nadie los escuchaba tampoco, porque era necesario tener un iPod, entonces muy poca gente tenía un iPod. Era una cosa que tú te comprabas cuando viajabas, de repente. Yo mismo no tenía un iPod. Yo hacía el podcast, tenía iTunes —que era gratis—, y no tuve un iPod. Pero fue nuestra manera de proteger la libertad de expresión. Eventualmente, fue solamente podcast, se llamaba “Tenemos derecho”. Estuvo al aire en forma de podcast hasta el año 2007/2008, finales de 2007. Y dejó de existir cuando emigramos a Canadá. MA: Dejaron Caracas y se fueron a Toronto. RLM: Nos fuimos y nos vinimos a Toronto. No había las posibilidades de comunicación que hay ahora. Hablar de derechos humanos en Venezuela desde fuera de Venezuela era más raro. Skype no lo usaba casi nadie, y realmente para estar en contacto con la realidad de otro país, tú tenías que estar en ese otro país. Era mucho más complicado. Aparte de los desafíos de la vida de un nuevo inmigrante. Tienes que conseguir trabajo, tienes que ver qué vas a estudiar, qué vas a hacer, cómo vas a vivir. Es una idea totalmente diferente durante tu primer año de inmigración. Así que, seguir con el podcast como tal no era una idea viable, o una idea que parecía tener sentido. La vida siguió y eso se quedó así. Pero se quedó en el tintero, se quedó en mi cabeza la idea de hacer podcast, porque me gustó mucho. Pero también era muy difícil. Los equipos eran muy caros, grabar desde tu casa era una cosa complicada. Empezó a convertirse en un espacio de gente que, o tenía un estudio, o grababa desde la radio. Pero, con los años, eso se ha ido desbaratando. Han aparecido otros recursos, la velocidad del internet es otra, y ya es mucho más fácil hacer un podcast. MA: Adelantamos la película, en 2007… RLM: En 2007 murió mi podcast y se acabó. No volví a hacer nada de podcast, simplemente se quedó ahí como una cosa que ojalá la pueda hacer un día, pero ya. La vida siguió. Me dediqué a, como te digo, volver a estudiar aquí en este país, trabajar… MA: ¿Estudiaste derecho? Empezaste de cero como… RLM: Tanto mi esposa como yo estudiamos derecho de nuevo, desde cero, desde introducción a derecho. MA: O sea, que tú eres abogado dos veces. RLM: Dos veces, sí. A la gente que está pensando vivir en Canadá, y le dicen que hay que estudiar derecho de nuevo: es verdad. Hay que volverlo a hacer. Bueno, pasa el tiempo, y por ahí en el año 2016, verano de 2016, sucede que me consigo por accidente un libro que se llama Los trabajos y los días, que es como se llama el podcast. Es un libro que escribió Hesíodo —es un poema épico— hace dos mil ochocientos años. Paralelo con Homero. Mientras Homero estaba escribiendo La Ilíada y La Odisea, Hesíodo estaba escribiendo Los trabajos y los días. Es un libro que tiene muchas intenciones, y que se trata de muchas cosas, pero el contexto dentro del cual sucede, es un contexto político, económico, social, en el cual Grecia está muy mal. La economía está muy mal. Hay incluso problemas de cambio climático, y la gente está emigrando muchísimo, y se están consiguiendo con problemas de adaptación, problemas de idioma, discriminación, empleo. En un contexto histórico, te puedo decir que Atenas era una ciudad donde había dos esclavos por cada habitante; es decir, el nivel de vida al que estaban acostumbrados era muy, muy alto. Nadie tenía que trabajar. Y les toca emigrar en la quiebra. Tienen que empezar a trabajar y no están acostumbrados a hacer eso, mucho menos a tomar trabajos de inmigrante. Entonces, Hesíodo escribe este libro para significar cómo vas a organizar el tiempo y el trabajo para que te vaya bien como inmigrante. Y por eso se llama Los trabajos y los días. Cómo es tu calendario, cómo va a ser tu rutina de trabajo para que te puedas adaptar. Y a mí me impresionó muchísimo, porque él está hablando de los mismos problemas… MA: Hace dos mil ochocientos años. Los mismos problemas que está teniendo no solamente la población de Venezuela, que es uno de los grupos más nuevos, por decir, de la última década. Pero los problemas que ha tenido… RLM: Todo el mundo. MA: La humanidad en los últimos dos mil ochocientos años exactamente. RLM: Hace dos mil ochocientos años eso ya era viejo. Hesíodo lo escribe, pero él también se está refiriendo a fuentes históricas. El tema de las migraciones ya para los griegos antiguos era un tema viejo, y era un tema conocido por los historiadores de ellos, de lo que ellos llamaban la antigüedad. Allá en la antigüedad. Me dejó muy impresionado. Y esa misma semana sucedió que yo estaba escuchando un podcast de Colombia. El podcast de Diana Uribe —que se trata Historia Universal—, y ella se estaba refiriendo justamente a la diáspora irlandesa, y hablaba de cómo los irlandeses se forman un gobierno en el exilio en los Estados Unidos, con un presidente en el exilio, un parlamento en el exilio. Y estaban ahí, en Nueva York, formando una comunidad muy grande, como “mientras tanto”, como esperando que cambiara la situación política y volver. Y no. Siguen en Nueva York, siguen en Canadá. Siguen en Argentina. En mil lugares del mundo, la diáspora irlandesa. En esa situación fueron naciendo los hijos, los nietos, los tataranietos, y ahí están los irlandeses, pues echaron raíces. Y también sucedió, esa misma semana —que salió el tema en las noticias, se puso muy de moda—, el tema de los venezolanos emigrantes a Suramérica en autobús. Se consideraba una cosa terrible que, comparado a los estándares de hoy por hoy, no era tan terrible, pero en aquel momento parecía el acabose. Y es verdad, es muy sacrificado irte a Suramérica en autobús, pero a mí me llamó la atención que nadie se preguntaba por qué existe el autobús, por qué hay una línea MA: Por qué hay un autobús de Caracas a Lima, a Buenos Aires. RLM: Exacto. ¿Cómo es posible que tú te puedes cruzar toda Sudamérica desde Caracas en autobús? Y es porque toda la vida había existido ese autobús para que los suramericanos se fueran a Venezuela como inmigrantes. Y eso es algo que nosotros, como sociedad, en Venezuela, nunca nos preocupó. Sencillamente llegaba un inmigrante y no le ibas a preguntar cómo llegó, o si llegó en autobús, o caminando o qué. Sino era: «bienvenido. Aquí tenemos petróleo, tenemos a la Miss Venezuela, el béisbol, la salsa, el merengue y todo es chévere. Así que, disfrútalo y ojalá que te vaya bien». MA: Y el escocés importado. RLM: Y el escocés. Pero no era un tema de preocupación para nuestra sociedad cuáles eran los problemas que había en América del Sur, las dictaduras en el Cono Sur, la inestabilidad económica en Ecuador, la guerra civil en Colombia. Nada de eso era nuestro problema. Simplemente tú llegaste. Tú vas a hacer un aporte a esta sociedad, ¿sí o no? Vas a ser un buen vecino, ¿sí o no? Pero hasta ahí. Todo eso me sucede la misma semana. Y yo digo: «bueno, los venezolanos necesitamos darnos cuenta que hay una narrativa diferente. O sea, no, no es nuevo, no es especial. No somos los protagonistas de ninguna historia, simplemente es una página muy pequeña de un libro muy grande de las migraciones que han existido durante toda la historia de la humanidad. Y esta vez nos tocó a nosotros, y nos va tocar aprender a hacerlo bien». Así que, si Hesíodo estuviera vivo en estos momentos, en vez de hacer un poema épico, seguramente estaría haciendo un podcast. Y yo venía conversando eso en un taxi con mi esposa, y me dice: «bueno, pero haz un podcast tú». Y sí, buena idea. Se va a llamar Los trabajos de los días. Vamos a darle continuación a lo que Hesíodo comenzó. Y eso fue en verano 2016. En ese momento empezó entonces un proceso de exploración. Yo tenía más de cuarenta años, ya tenía más paciencia en la vida y empecé a averiguar con mucho cuidado cómo quería darle un formato que fuera viable al podcast. Una cosa que no me pesara, qué equipos iba a necesitar, cómo lo iba a poder grabar para que quedara bien hecho. Así que pasaron varios meses hasta que compré finalmente los equipos. Luego pasó un buen tiempo de ensayos. MA: ¿Cuáles fueron esos primeros equipos que compraste? Ya adentrándonos en el tema técnico del podcast, de los elementos esenciales, lo básico, y así vamos transcurriendo. RLM: Bueno, vamos a hablar de los equipos y te voy a contar lo que no te había contado en nuestra primera conversación. El primer equipo más importante que tienes que tener es gratuito y ya tú lo tienes, que es una garganta y una voz. Ese es el equipo indispensable. MA: Garganta y voz. RLM: Sí, y lo tienes que conocer. Tu garganta es un instrumento musical. Tú tienes que conocer tu voz. Tienes que aceptar tu voz. Tienes que grabarla, escucharla, grabarla así sea en tu celular, pero en algún lugar. Y empezar a aceptar tu voz. Normalmente, a nosotros no nos gusta nuestra voz cuando la escuchamos grabada. Y uno tiene que aceptar la voz que tiene, sentirse cómodo, acostumbrarse a la voz que tiene para poder hacer un podcast, o hacer cualquier otra cosa. Eso toma un período de tiempo. MA: Toma tiempo. A mí me está tomando tiempo y trabajo. Uno es el más arduo crítico de uno mismo. RLM: A mí no me gusta mi voz, pero por lo menos ya la acepté. Ya me acostumbré. MA: A mí me parece que tú tienes muy buena voz. O sea, yo te escucho, y no porque eres amigo, sino que te escucho y tú tienes una voz... De hecho, relaciono esta historia que acabas de contar, de Los trabajos y los días, de la historia griega de hace dos mil ochocientos años, de Homero o de todo ese contexto histórico, y te estoy escuchando, y cierro los ojos, y digo: «esta voz es la propia para contar esta historia». A mí no me pasa que yo me escucho y digo: «Manuel es el propio para esto». Pero eso no tiene nada que ver, porque eso te lo va a decir el mercado. Eso te lo va a decir la audiencia, la receptividad con la que te acepten. Porque uno es muy autocrítico. Y me alegra que toques eso como el primer punto, porque lo más importante —que yo enseño y lo que yo le digo a la gente que EmprendedorToday— es: échale pichón. RLM: Claro. Yo ya me acostumbré, ya la acepté. Sigue sin gustarme, pero es lo que hay. Así que con esa voz es que vamos a trabajar y ya me siento cómodo escuchando mi voz y trabajando con ella. El segundo equipo que necesitas también lo tienes ya, y es la habitación en la que vas a trabajar. Esa habitación la tienes que conocer, la tienes que entender, y tienes que darte cuenta que cuando empiezas a grabar tu podcast tú no vas a tener una fuente de sonido. Tú tienes siete fuentes de sonido, como mínimo. Tu voz, el piso, el techo y las cuatro paredes. De esos siete lugares está saliendo sonido, cada vez que tú hablas está reflejando tu voz contra el piso, el techo, las cuatro paredes, y todo eso va a entrar en tu micrófono. Así que, es importante gritar dentro de la habitación que elegiste para utilizar. Hay gente que graba en su cocina, en su closet, en su baño, en la sala de su casa; donde pueda grabar. Pero es importante elegir bien la habitación que vas a usar dentro de tu casa y entenderla. Saber cuáles son los puntos débiles, los puntos más ruidosos. Estar consciente que tú tienes una salida de aire acondicionado, a lo mejor una nevera que se prende, un lavaplatos que va a estar funcionando… MA: Perro que ladra. RLM: Un perro que te ladra. MA: Un bebé que llora. RLM: Bebé que te llora. Todas esas cosas que suceden dentro de una casa y la dinámica de la vida familiar va a suceder, y eso es importante que tú lo grabes, y que tú lo escuches, y que sepas cómo lo vas a controlar muchísimo antes de llegar al primer episodio de tu podcast. MA: Me estoy riendo porque me estoy acordando cuando tú me dijiste: «Manuel, ¿y qué piso tienes tú?», «bueno, tengo un piso de madera y todo eso…», y me dijiste: «Manuel, yo creo que a ti te sale encerrarte en el clóset, poner unas alfombras, unos tapetes». Y suena absurdo, pero es muy válido porque una cabina de sonido puede ser un espacio como una cabina de teléfono de esas como en Londres, de las antiguas, donde estás completamente hermético a los sonidos afuera, y lo mejor que puedes hacer. Y hay maneras de hacer eso con trampas con la almohada. Hoy por hoy venden… RLM: Cortinas. MA: …aislamiento de sonido aquí alrededor del micrófono. Este screen… ¿cómo se dice en castellano? RLM: Nunca he sabido cómo se le dice en castellano, pero es como goma espuma que va… MA: Es una goma espuma que está por encima del micrófono. RLM: Que sirve para atenuar la letra ‘p’, la pronunciación de la letra ‘p’, pero también aísla un poquito el aire. Ayuda a que a tu micrófono entre sonido, pero que no entre aire. Tú no quieres aire dentro del micrófono, sino lo que quieres es sonido, nada más. Por eso, para los que nos están viendo en video, los micrófonos están un poquito en diagonal. Porque tú quieres que la voz, la columna de aire que sale de tu boca pase cerca del micrófono, pero que no entre totalmente al micrófono. Ese es el segundo. Entonces, el tercer equipo que tienes que considerar es ese, el micrófono. Y aquí vino una disyuntiva muy grande que le sucede muchísimo a la gente que va a empezar un podcast. Y me sucedió a mí, lo puedo contar con propiedad porque a mí me sucedió y boté la plata. Tú entras a una tienda de electrónicos y dices: «quiero un micrófono porque voy a hacer un podcast». Y te dicen: «aquí hay un micrófono condensador». Normalmente te van a ofrecer un Blue Yeti si vas a una tienda de electrónicos, si vas a una tienda de música, te van a ofrecer los audio technica, condensadores. Esos son micrófonos que suenan muy bien, que registran con una gran belleza todas las complicaciones en la garganta, los instrumentos musicales, las guitarras, etcétera. Pero son tan sensibles que a lo mejor no son adecuados para un podcast. ¿Por qué? Porque si hay un gato maullando en la casa de tu vecino, ese micrófono es tan sensible que lo va a registrar. Y ahí ya tienes una fuente de ruido. Si el motor de la nevera arranca, ese micrófono lo va a registrar. Y se llama condensador porque él va a condensar todas las fuentes de sonido como si estuvieran todas juntas frente al micrófono. Por eso lo puedes usar para grabar un piano y todas las cuerdas del piano van a sonar como si estuvieran cerca. Puedes grabar una coral, y todo el mundo va a sonar como si estuvieran cerca del micrófono. Es para eso. Es para grabar música e instrumentos musicales, y para hacerlo dentro de un estudio donde las paredes están tratadas, tienen goma espuma, madera, cortinas, tela. Lo que tú quieras, pero superficies blandas y corrugadas que… MA: Que absorben, absorben la onda de sonido. RLM: Que absorben el eco, y sencillamente lo anulan completamente dentro. MA: Tú lo sabes, que yo soy culpable de eso, yo tengo el… RLM: Todos somos culpables. MA: Casi todos cometemos ese error y son caros, son caros esos micrófonos. RLM: Esos micrófonos son más caros, por cierto. Suelen lucir muy bien, entonces tú... Además, si estás pensando en tener un canal de YouTube, junto con el podcast o como parte de esos micrófonos, se ven superchéveres. Entonces, uno está todavía más tentado a comprarlo. Pero te van a dar muchísimos dolores de cabeza en materia de sonido. Entonces, tu producto de sonido o te va a salir muy mal o te va a exigir muchísima postproducción para que te quedes más o menos bien. Porque vas a estar grabando demasiadas cosas que tú no querías grabar. Es más recomendable y más económico un micrófono dinámico. MA: Un micrófono dinámico. Explícame aquí para el público qué es un micrófono dinámico. RLM: Bueno, ¿tú te acuerdas de los teléfonos grises que utilizábamos cuando éramos chiquitos, que tenías marcar los números uno por uno con un disco? MA: El radial. RLM: Bueno, dentro de la bocina de ese teléfono hay un micrófono a base de carbón que tiene más de cien años de inventado. Eso es un micrófono dinámico, y ese es un micrófono con muy poca sensibilidad, que solamente captura sonido hacia un sonido que está muy cerca. Si tú estás a dos o tres metros de micrófono dinámico, no va a capturar ese sonido o lo va a capturar muy, muy bajito, con muy poco volumen. Lo que está más cerca va a tener más volumen. Lo que está más lejos va a tener menos volumen. Proporcionalmente a la distancia. Entonces, si tú hablas cerca al micrófono, como lo estamos haciendo tú y yo, nada más por ese efecto de cercanía, ya tú estás eliminando la mayoría de los ruidos que hay en la casa. Para contexto, yo estoy hablando contigo y mi casa está en Toronto. Es invierno. La calefacción de la casa está prendida, está sonando y la tengo a un metro. MA: Aquí estoy yo igual, yo lo estoy escuchando, y seguramente, y porque ya he hecho la prueba, aquí no lo va a captar. RLM: No lo va a captar. A mi mano izquierda está la ventana, tengo una autopista de seis canales aquí cerca de la casa. Y a mi mano derecha está la nevera y hasta el lavaplatos andando. Todo eso está pasando mientras nosotros estamos grabando. Entonces, el oyente será juez de decirnos si el micrófono dinámico aísla esos ruidos o no. MA: ¿Cuál es el rango de precios de micrófonos dinámicos? Porque me imagino que hay unos económicos y unos caros, pero… RLM: Entre veinte dólares y cuatro mil dólares, para todos los gustos. Los que tú y yo estamos utilizando, que es el Shure SM7B, cuesta más o menos unos quinientos dólares americanos. Eso si lo quieres comprar nuevo. Lo bueno es que es una tecnología tan vieja, tan estable. El año que viene no va a salir un modelo nuevo, y hace veinte años que no sale un modelo nuevo y en veinte años tampoco va a salir un modelo nuevo. Es lo mismo. Entonces él mantiene su valor. MA: Pero hay opciones válidas, mucho más económicas en el rango de, ¿qué? Sesenta, ochenta, noventa dólares, ¿no? RLM: Amazon tiene micrófonos dinámicos de veinte dólares, de Amazon Basics. Que no son malos, pero no son el Shure. Y te voy a explicar más o menos las diferencias. Todo micrófono, nada más por el hecho de estar prendido, genera algo de ruido. Y hay micrófonos que están diseñados y calibrados para compensar ese ruido, otros que no. Luego hay micrófonos dinámicos, un poco más sensibles, y un poco menos sensibles. Tú quieres que tu micrófono dinámico sea muy poco sensible porque quieres que capture única y exclusivamente tu voz. Luego, este micrófono que tú y yo estamos utilizando tiene aislamiento electromagnético. Quiere decir que, si tú tienes una computadora cerca, un teléfono celular cerca, eso no va a interferir en tu grabación. Hay otros micrófonos que no tienen ese tipo de aislamiento y tú vas a tener que ingeniártelas de otra manera para que el celular no esté tan cerca. Por ejemplo, para que la computadora no esté tan cerca, y no tengas esa interferencia electromagnética en tu micrófono. Te puedo decir que el arquetípico micrófono promedio —que es excelente y que no es tan caro— es el Shure SM58. MA: SM58. RLM: Todos los micrófonos dinámicos de alguna manera parten de ese modelo y dice me voy a diferenciar del SM58 en esto, y me voy a parecer en lo otro. Pero, parte de ahí. Porque ese es el clásico. Es el típico micrófono de bolita, el micrófono de rockero. Que si tú vas ahorita a YouTube y te buscas cualquier concierto de rock, lo que los vocalistas están utilizando es un Shure SM58, lo vas a reconocer inmediatamente. Un micrófono que te va a costar menos de ochenta dólares americanos. Es indestructible. Tú vas a ver bandas de punk pegándole a los amplificadores con ese micrófono… MA: Y no le hace ni cosquillas. RLM: No pasa nada, no pasa nada. Le puedes pasar un camión por encima. No pasa nada. No hay ningún problema. No va a pasar nada. Es absolutamente indestructible, es un tanque. Es un micrófono que tiene una capacidad para rechazar el ruido increíble, especialmente el ruido lateral, y el ruido que le viene atrás, porque ahí es donde los concertistas tienen los monitores, que son unos altavoces enormes. El micrófono está diseñado para rechazar precisamente la música que viene de esos monitores. Y tú vas a ver rockeros que están en un estadio con ochenta mil fanáticos gritando, y el micrófono perfecto. Está rechazando el ruido de ochenta mil personas gritando. En tu casa no vas a tener ochenta mil personas gritando, e independientemente de lo hostil que el ambiente pueda ser, es un micrófono relativamente accesible, que tampoco va a cambiar de valor mucho el día que ya tú no quieres hacer un podcast, o que ya ese micrófono no te interesa. Tú lo pones en venta y lo vas a vender, más o menos, por el mismo precio que tú pagaste. Eso es bueno porque no se te va a convertir en basura electrónica dentro de unos meses. Como te puede pasar… MA: Preserva y conserva su valor. RLM: Preserva y conserva su valor porque es un equipo profesional. Hay gente que vive de eso y lo van a querer comprar en muchísimos países. Una cosa que tú puedes hacer es ir a una tienda de instrumentos musicales o ir a tiendas de fotografía, y tú puedes alquilar equipos de audio profesional, como los micrófonos, y como las grabadoras de las que vamos a hablar en unos segundos. Eso te permite a ti probar cuál es el micrófono que más te conviene, porque no todos los micrófonos están ecualizados igual. El Shure SM58 tiene la característica de que son micrófonos sin ecualización. Ellos son completamente flat y entregan el sonido exactamente igual a como se produjo. Pero hay otros micrófonos de acuerdo a las marcas que tienen distintas formas de ecualización. Por ejemplo, los micrófonos audio technica son micrófonos japoneses y están hechos para el público japonés. Y el público japonés, en cuanto a radio, prefiere un sonido más nasal. Entonces, esos micrófonos tienen una ecualización diferente, porque así le gusta a la gente en Japón. No tienen nada de malo. Es que así le gusta al público. MA: Qué interesante. En la tecnología está inculcada la antropología. RLM: Hay cuestiones culturales. Los micrófonos dinámicos son muy populares en la radio en Norteamérica, yo diría en el continente americano en general, especialmente el Shure y los Electro Boys. Pero si tú ves la radio en Europa, ellos utilizan lo que se llama micrófonos Shotgun, que son unos tubitos larguitos. De hecho, son micrófonos condensadores, pero son dramáticamente unidireccionales. Y es lo que es más común ver en las radios europeas. Suenan un poco diferente, tienen otra textura; es lo que le gusta al público de allá. Es la cultura que se ha desarrollado allá. En Japón, como te decía, es diferente. MA: En Latinoamérica, en el continente americano, ¿qué es lo que gusta? RLM: El Shure SM58 lo vas a ver en prácticamente cualquier emisora. Hay otras emisoras ya más grandes. Por ejemplo, si tú ves, de nuestros compatriotas venezolanos, RCR (que tiene muchísima programación en video), ellos están utilizando Electrovoice RE-20. Que es similar en precio y en características al Shure que estamos utilizando tú y yo. Un poquito más aparatoso. O sea, se ve como más de radio. MA: Más de estudio, sí. RLM: Es más de estudio. Una cosa como intimidante, enorme, gigantesca, que realmente parece que vas a decir una cosa importantísima con ese micrófono. Suena muy parecido, es casi imperceptible la diferencia de sonido y del precio. El precio es prácticamente idéntico. Pero, sí, es un micrófono muy, muy, muy de radio. Y muy de radio A.M, de hecho. De radio de la de antes. Y suena muy bien, suena muy bien para voz. Tú no quieres ese micrófono para grabar una guitarra, un piano, etc. Para eso quieres un micrófono condensador. Y fíjate… MA: En el espacio correcto. RLM: En el espacio correcto. Tú te vas a conseguir, porque me lo vas a decir, me vas a decir: «mira, pero hay emisoras, como NPR en los Estados Unidos, que utiliza micrófonos condensadores en todo y suena buenísimo». Sí, es verdad, pero muchísimos de los estudios de NPR, primero compraron un micrófono, luego contrataron el arquitecto, y el arquitecto diseñó el edificio alrededor del micrófono. Porque querían usar ese micrófono y ese sonido. Y hay otra cosa, es el formato de tu programa, el formato de tu podcast. Si tú vas a ser una sola persona en tu habitación, y tienes las paredes correctas, a lo mejor un micrófono condensador te perdona. Yo igual te diría que no, pero a lo mejor te perdona. Si vas a tener dos o tres personas en la misma habitación, y cada uno va a tener un micrófono condensador, la cantidad de ruido que se va a filtrar en cada uno de los micrófonos es una pesadilla. Y, de todas maneras, vas a pagar más dinero. Yo no lo recomendaría. Si vas a estar haciendo llamadas telefónicas es otra historia. Si tu podcast se trata de viajar, por ejemplo, y tú vas a estar yendo a visitar a tus invitados en vez de tenerlos por teléfono, o ellos venir a verte a ti, un micrófono como el Shure SM7B, a mí me parece un micrófono encantador, pero no está hecho realmente para que los saques de la casa. Porque, como puedes ver en el video, tiene cablecitos, periquitos y cositas. MA: Que son delicados. RLM: Son delicados. Un micrófono para que lo dejes donde está y no lo toques nunca más. MA: Tú me asustaste cuando yo me venía de viaje para Colorado de Houston, hace unos cuantos meses. Me dijiste: «Manuel, cuídalo». Y me lo traje en la caja original, con toda la protección que traía. Lo metí en una maleta, le metí sábanas y lo protegí como no tienes una idea. Y bueno, al final volví a viajar a Texas, y luego nos mudamos para acá. Ha hecho tres viajes, pero lo mantengo, lo protejo. RLM: Lo tienes que tratar con muchísimo cuidado. Tú no vas a ver un periodista —de esos periodistas que están esperando a que salga el presidente para preguntarle una cosa—, corriendo con un micrófono de esos. Van a estar con un micrófono dinámico, manual, como el SM58, o cualquier otro parecido. Que lo tienes en la mano, sales corriendo, si se te cae al piso… MA: No pasa nada. RLM: No pasa absolutamente nada, ni te preocupas, porque no va a pasar absolutamente nada. Entonces, si tú piensas viajar todos los días, o vas a ir a visitar a tus invitados, por ejemplo, también tienes que tomar eso en cuenta a la hora de elegir tus equipos. No te vas a comprar las cosas más grandes y más aparatosas, ¿no? O si vas a grabar a la gente. Por ejemplo, yo escucho un programa que se reúnen en un café, y están grabando a la persona en un café donde hay gente hablando, hay más ruido, etcétera. Tú quieres un micrófono realmente unidireccional, porque si no vas a tener muchísimos, muchísimos inconvenientes. Entonces, otra reflexión muy importante antes de comprar los equipos es cuál va a ser el formato de tu programa y por qué, y cómo ese formato es viable para ti. Te doy mi caso, yo elegí hacer un formato en el que es: un anfitrión, que soy yo, y un invitado vía teléfono, siempre va a ser vía Zoom, vía Skype, o WhatsApp, lo que tú quieras. Pero vía remota, porque yo sé que en mi casa no tengo espacio para recibir un invitado, porque sé… MA: Y hoy por hoy, menos, ¿no? RLM: Hoy por hoy, menos. Y, además, porque la diáspora venezolana está regada por el mundo, entonces yo no tengo dinero, ni la posibilidad de viajar por el mundo a entrevistar a la gente, ni darles un pasaje para que ellos vengan a Toronto. Así que siempre va a ser por teléfono o por internet. La estructura de mi programa es que yo voy a estar en mi casa solo, y voy a tener una persona que va a llegar a través de internet. Pero yo no estoy pensando que voy a tener ocho panelistas en cada episodio, de los cuales dos son expresidentes de su país, dos se ganaron el Premio Nobel, y los otros cuatro escribieron un libro, porque yo no tengo la capacidad de preproducción para crear ese tipo de episodio. Pero en CNN a lo mejor lo ves todos los días. También tiene que ser una cosa que tú sepas que la vas a poder hacer para que te quede bien. Eso en cuanto a micrófono. Pero el micrófono se conecta con algo. MA: Ok. Entonces hemos hablado de: 1. garganta y voz, 2. el espacio o la habitación —porque eso refleja el sonido de tu garganta y tu voz—, 3. el micrófono. Y coincidimos que el dinámico, para este formato de podcast, por ejemplo, el tuyo y el mío, definitivamente un dinámico. Y hay modelos económicos como el SM58 de Shure. RLM: Sí, sí. Y los hay más baratos, los hay incluso más baratos. Yo conozco a gente que los ha comprado, les ha ido a veces bien… MA: Porque los puedes comprar usados, como dijiste tú, ¿no? RLM: Lo más inteligente es que los alquiles. Alquílate todos los modelos que tú quieras por unos días y los vas probando. Vas viendo con cuál tú te sientes más cómodo, cuál se lleva mejor con tu voz, cuál se lleva mejor con tu habitación, y te hace sentir a ti que te va a ir más chévere. Y los puedes alquilar. Lo devuelves, lo alquilas, lo devuelves. No hay ningún problema. MA: Qué profesional ese comentario que haces, René, cuando tú eres un profesional, cómo te tienes que convertir un fanático de tus herramientas de trabajo, ¿no? Y el micrófono, que es el que hay que capta y transmite tu voz, cómo tienes que estudiarlo y sentirte cómodo. Lo que decías al principio: escúchate, grábate y siéntete cómodo con eso, porque… RLM: Tienes que acostumbrarte. MA: … tienes que estar cómodo tanto con tu voz como con la producción de tu voz con el micrófono. RLM: Como te decía, la garganta es un instrumento musical. El micrófono también es un instrumento musical. Y tú tienes que practicar. Tienes que aprender a usarlo. Y decir: «ok. De esta manera este micrófono a mí me… MA: Me funciona. RLM: …resulta. Me resulta a mí, y a otra persona a lo mejor no le va a resultar igual. Utilizando el mismo micrófono o con la misma técnica». MA: Vamos a pasar el número cuatro que decías, dónde se conecta el micrófono. RLM: Ok. El micrófono se conecta a dos cosas: primero se va a conectar a un sitio donde tú estás grabando, que en muchos casos es tu computadora. Y para eso vas a utilizar un interfaz. O sea, si te vas a comprar un micrófono profesional, esos micrófonos no son USB. No se pueden conectar al puerto USB de tu computadora. Entonces, necesitas un interfaz, que es un aparatito que tiene un conector XLR por un lado y un conector USB por el otro. Normalmente, tienen una salida de audífonos, que es muy importante para que tú escuches lo que estás haciendo. Y pueden tener entradas para micrófonos adicionales o para una línea de teléfono, una línea de guitarra, lo que sea. Y de eso también hay desde treinta dólares hasta varios miles de dólares, dependiendo de lo que tú quieras. Creo que uno de los más populares es el Focusrite Scarlett. No es con el que yo empecé. Yo comencé con uno muy comparable. Van a grabar muy bien, muy por encima la calidad de un disco compacto. Pero —y aquí viene el gran pero— depende de que tu computadora te funcione bien. Si tu computadora se va guindar en medio de una grabación, si tu computadora va a tener el ventilador funcionando, si va estar realizando correos electrónicos, te van a llegar notificaciones de las redes sociales… MA: Ahorita me acaban de llegar dos o tres notificaciones de WhatsApp que lo hicimos… o sea, cuando estábamos corriendo por el checklist: apaga allá, prende aquí, cámara prendida, audio encendido, bajé todos los browsers, cerré todo, apagué el teléfono, dejé una ventanilla abierta y entraron tres… No sé si tú los escuchaste, pero yo los escuché. RLM: No, no, yo no los escuché. MA: Y tuve que salir de esta pantalla, que la tengo con una iluminación como creo que es apropiada, y tuve que salir de la pantalla blanca para ir al browser y apagarlo. Cosas que te pasan y cosas como esas te pueden pasar en grabaciones muy importantes. RLM: No, Manuel, no es que te pueden pasar, te prometo que te van a pasar. ¿Y sabes cuándo te van a pasar? Cuando tengas esa entrevista que tienes meses tratando de convencer a la persona que te de la entrevista, y por fin te dice que sí. Ese es el día que ese tipo de inconvenientes te van a pasar. Por eso necesitas tener un plan B. Esa es la razón. Además, en medio de esa grabación que siempre quisiste hacer, se te va a ir la luz. Se te va a ir la luz, se te va a apagar la computadora, y hasta ahí llegó tu grabación. Por eso yo prefiero utilizar una grabadora externa, una grabadora de periodista. Este episodio lo estamos grabando con una Zoom H4 del lado tuyo, y del lado mío, una Zoom L8 que son en materia de preamplificador. Son exactamente iguales. Son diferentes en la forma como se ven externamente. Pero es sencillamente un aparato donde tú conectas tu micrófono y él graba el sonido en una tarjeta SD que está dentro de la grabadora. Ahí se está viendo el video. MA: Para los que van a estar viendo el video, yo estoy grabando…, porque uno emula antes de innovar. Y yo estoy emulando todo lo que me dijo el señor con el que estoy hablando, que es René Mendizábal. Aquí está la grabadora Zoom. Y te digo que el sonido es espectacular, parece un instrumento de los años… un equipo de los años 60. No sé. RLM: Es que más o menos eso. Déjala en cámara un segundo, por favor, Manuel, para los que están en video. Esa es una grabadora que tiene dos entradas de micrófono en la parte de abajo. MA: Aquí abajo. Aquí está una y aquí está la otra. RLM: Y aquí está la número dos. En la número dos tú puedes meter una línea de teléfono, si tú quieres, porque es lo que llaman un Combo Jack. Ahí tú puedes entrar un cable de línea que es un cable de guitarra. Y en la parte de arriba tiene dos micrófonos. MA: Que son estos que están aquí. RLM: Que se hicieron para grabar una entrevista, por ejemplo, estás en… MA: A lo reportero yo te estaría grabando así, ¿no? RLM: Al estilo reportero, exacto. MA: «Epa, René, habla». Tácata. RLM: Y si tú estás en un avión, esa grabadora te cabe en un bolsillo. Y cuando estás montado en el avión, te conseguiste que está Mick Jagger en el avión y lo quieres entrevistar. Sacas la Zoom y lo entrevistaste. Perfecto. No hay ningún problema. Si quieres conectarlo a un micrófono externo, como estamos haciendo hoy, mucho mejor. Pero si no, si dejaste el micrófono en la casa, bueno, ella tiene dos micrófonos, lo que te permite entonces grabar en dos canales separados dos voces estando en la calle, sin ninguna clase de problema. Tiene baterías y se puede conectar a electricidad. Quiere decir que, si tú estás grabando y se fue la luz, no importa, tú sigue grabando. MA: Tiene un backup. RLM: Tienes las baterías, no pasa absolutamente nada. Y lo único que esa máquina hace es grabar el sonido. Entonces, no se va a guindar, el software es el que es, no le va a caer un virus, no tiene un ventilador, no hace ninguna clase de ruidos, su operación es silenciosa. Cuando toca los botones no suena, está hecha de goma. MA: Es otro tractor. Es un arma para la guerra. RLM: Sí, sí. Los reporteros de guerra se la llevan a la guerra. Tú la vas a ver cuando tú veas los noticieros que están en la calle entrevistando a gente y tienen el micrófono, el reportero, y qué sé yo, la cámara; vas a ver que en el bolsillo tienen una Zoom H4 o una Zoom H5 a lo sumo, porque es un equipo para que te lo lleves a la calle, y le des patadas y golpes y no importa. Así que, si tus bebés en la casa la agarran y se ponen a jugar, tranquilo, no va a pasar absolutamente nada. Y cuando terminas de grabar, sacas la tarjeta SD que está ahí, que tiene espacio de sobra para lo que tú quieres grabar. Una tarjeta SD normal va a poder con 60 horas de grabación ininterrumpida. La pones en tu computadora o la conectas con un puerto de USD. Moviste tu audio a la computadora, y ahí haces tu postproducción. Hay otra pieza muy importante de equipo que no es cara, pero hay que saberla comprar, que son los audífonos. Tú necesitas audífonos porque tú tienes que oír lo que estás haciendo. Tienes que oír cuando estás grabando, y tienes que oír cuando vas a editar. Y no puedes contar con los altavoces de tu celular, o con los altavoces de tu computadora. O sea, hacer algo sin audífonos es el equivalente a que un diseñador gráfico te diga que va a trabajar sin monitor en la computadora, que te lo va a hacer de memoria. MA: ¡Qué metáfora! Esa fue una… y recuerdo porque aquí tengo… que te acuerdas que yo tenía… Déjame desconectarlos, aquí los tengo. Ahorita están muy de moda todos estos Skullcandy y todas estas cosas. Yo aquí tengo los Bose, que también tienen micrófono. Y yo me acuerdo que tú me dijiste: «ni se te ocurra». RLM: Y te voy a explicar por qué. Los audífonos que cancelan ruido son excelentes para escuchar la música, porque cancelan el ruido externo. Y yo también los usé. Yo también tenía unos Bose. Y tienen un problema y es que te engañan. Te cancelan el ruido afuera y entonces tú crees que no hay ruido. Tú crees que lograste un ambiente muy bueno y estás grabando toda clase de ruidos. Los audífonos ideales ni siquiera son los que tengo yo, sino los que tienes tú, los AKG, que son los audífonos de estudio. Eso los llaman audífonos de referencia, que no son para nada caros. Son mucho más baratos que los audífonos normales de consumidor, pero son unos audífonos que, primero, son muy cómodos; segundo, no aíslan el ruido en absoluto. Si hay ruido en la habitación, te va a entrar. MA: Yo estoy escuchando las puertas arriba, que están caminando, el aire acondicionado, lo estoy escuchando todo. RLM: Exacto. Y eso tú lo necesitas porque tú tienes que oír la habitación. Esos audífonos no tienen ningún tipo de ecualización. Son totalmente flat, también. Así que tú escuchas el sonido como es. Escuchas la grabación tal como ella es. Los audífonos que yo tengo, los audio technica... No me acuerdo. AMX, whatever. A mí me gustan mucho porque se cierran muy bien y aíslan un poco el exterior, porque yo los uso para viajar en el metro. Pero en realidad están ecualizados como para escuchar rock. Los Bosenormalmente están ecualizados para escuchar jazz, porque es el tipo de gente que los va a comprar. Los mejores son los que tienes tú, para grabar y editar un podcast, son audífonos totalmente fieles al sonido original. Y que si hay ruidos te van a permitir darte cuenta que hay ruido, y además son muy cómodos porque están pensados para un sonidista que está ocho, diez, catorce horas en un estudio con unos audífonos en la cabeza. Entonces son realmente muy cómodos, muy livianos. Pero si los vas a usar para escuchar música de metro, los vas a sentir un poco desabridos, porque no tiene ninguna ecualización y no aíslan el ruido. Entonces, tú no te los vas a llevar a la calle. Porque no, no son entretenidos para eso. No vas a disfrutar tu música como a ti te gusta. Pero, para esta idea de podcast, tú tienes los audífonos más indicados. Después que grabaste todo, lo tienes que editar en algún lugar. Normalmente quieres eliminar algunos ruiditos, ecualizar, subirles el volumen a algunas cosas, bajarles a otras. Si tiene a varias personas hablando, quieres que todas tengan el mismo volumen, porque tú no quieres que el oyente tenga que subir y bajar el volumen todo el tiempo. MA: ¿Y cuál es la herramienta que se utiliza para esto? RLM: Mira, para eso hay una herramienta que se llama Audacity, que es un software OpenSource, lo bajas gratis de internet, tiene un poquito de maña para que lo instales, pero lo vas a lograr instalar. MA: Pero si lo estoy utilizando yo, lo puede utilizar cualquiera. RLM: Lo puede utilizar cualquiera. Y hay muchísimo material en YouTube. Hay muchos tutoriales de cómo usarlo y cómo resolver problemas. Y te permite hacer algo que es vital, que también Zoom te permite hacerlo, que es que tú puedes grabar a cada persona que está participando de podcast en una pista separada (léase, en un archivo separado). Tú quieres grabar a cada persona por separado porque eso te permite eliminar los ruidos que se están dando en el ambiente que cada una de esas personas está. Si dos personas están hablando una encima de la otra, tú puedes jugar con eso. A lo mejor borras algo, le bajas el volumen al otro, etcétera. Eso es muy importante. Hay millones de tutoriales en YouTube. No me voy a explayar en esto por razón del tiempo, pero esa noción es vital. Y si tú estás pensando en hacer un podcast, es muy importante que aprendas cómo se hace. Te va a tomar cinco minutos aprender cómo se hace. Después que te das cuenta cómo es, es sencillo. Si tú todavía no has comprado los equipos, no te has decidido, es muy probable que tú tengas en tu casa un celular. Y si tú tienes un celular, un teléfono inteligente, hay una app que es gratuita también y te permite publicar tu podcast de manera gratuita, que se llama Anchor.FM. Muy completa, muy interesante. Por supuesto, si es gratis es porque el producto eres tú. Pero es gratis. Te permite iniciar un podcast sin pagar nada. Te permite grabar directo en el celular y el efecto de cercanía lo haces porque te pones el teléfono en la oreja y hablas con el teléfono en tu oreja, y así tienes el micrófono cerca. Y tú grabas, editas, y publicas el podcast desde esa app en tu celular. No es lo más profesional que hay. Tú vas a querer crecer de eso a otra cosa, pero puedes comenzar por ahí. O puedes grabar en tu computadora, editar en Audacity y luego lo llevas a Anchor, y también estás publicando gratis. No hay ninguna clase de problema. De paso, el concepto del podcast se ha liberalizado muchísimo. Hoy por hoy, yo he visto gente que graba una entrevista en Zoom —que es otra herramienta que se ha hecho vital a partir de 2020. MA: Que la estamos utilizando hoy. RLM: La estamos utilizando hoy. En Zoom puedes grabar una entrevista, Zoom te va a entregar un archivo de video, o un archivo de audio ya mezclado, un master y te mandará otro archivo separado por cada voz que participó en la llamada de Zoom, que tú puedes editar y ecualizar de manera independiente. Porque cada voz va a requerir una ecualización diferente si tú la quieres tratar con la relevancia y el respeto que se merece. Y si la gente está participando en materia remota, pues de forma remota cada habitación también tiene un desafío diferente. Entonces tú tienes que trabajar el ruido y la ecualización de forma separada, de forma diferente. Eso te toma cinco o diez minutos por cada persona. No es una cosa del otro mundo, pero requiere un poquito de sensibilidad y unos audífonos para que te des cuenta de lo que está pasando. Puedes hacerlo perfectamente en Audacity. Hay herramientas un poquito más avanzadas que te van a hacer ese trabajo más sencillo, más rápido, pero en Audacity definitivamente se puede hacer. Yo he escuchado podcasts excelentes hechos con Audacity y no hay problema. Si tú tienes una Mac, por casualidad, ya tu computadora Mac tiene un programa que se llama GarageBand, que es gratis. Vino en tu computadora, que también lo puedes usar para un podcast. Yo prefiero Audacity, pero GarageBand está ahí. Lo he usado, he editado varios episodios con GarageBand y va a servir, dependiendo del formato. Si tú eres una persona sola, hay una app excelente para el celular que se llama Bossjock que yo la probé en el… MA: ¿Cómo se deletrea? RLM: B o s s j o c k. Bossjock. En 2016 costaba como 12 dólares. Sinceramente, yo no la he vuelto a revisar, pero graba muy bien a una sola persona. Muy, muy bien. Desde el celular. Entonces, con los audifonitos blancos que tiene el celular, solo enchufas y abres Bossjock, y vas a grabar una cosa bastante buena si es una sola persona. MA: ¿Y lo graba en qué formato? RLM: El que tú quieras. Te da todas las opciones que tú quieras. Si lo vas a grabar en Zoom, que es muy conveniente porque te permite tener un acceso global a invitados, y a coanfitriones, como estamos tú, yo, etcétera. Una forma ideal de hacerlo es que tú te grabas tú, con los equipos que ya hablamos, te estás grabando tú en casa y a tus invitados los estás grabando en Zoom. En el caso de este episodio, para contexto, cada uno de nosotros se está grabando con sus equipos dedicados en su casa. Manuel está en Colorado, yo estoy en Toronto. Cada uno se está grabando. Este audio después lo vamos a mezclar y estamos utilizando Zoom a los fines de crear el video y de tener un backup del audio, pero no vamos a usar el audio que nos va a dar Zoom. Es utilizable, es bueno, pero no es tan chévere como esto. MA: Sabes que mi técnico audiovisual quedó impresionado. La primera vez que grabé se me olvidó hacer los ajustes en los settings de Zoom, y no grabó. O sea, si tú agarras Zoom y no lo configuras bien, no te graba en alta definición. Me dijo: «Manuel, tienes que regrabar ese audio porque quedó malo con la grabación de Zoom». Hay que distinguir entre Zoom, la plataforma de videoconferencias: con Zoom, la grabadora. Pero, con la grabadora, me dijo: «Manuel, nunca había escuchado de esa máquina, pero eso es fenomenal. O sea, eso es lo más nítido, lo más crisp que yo he escuchado». Entré a Zoom, reconfiguré, le hice click…, porque estaba aprendiendo yo también, es una herramienta nueva, a pesar de que tenía tiempo utilizando, ahora me he tenido que meter más a aprender sobre los detalles específicos de cómo optimizarla. Lo optimicé. Y cuando le di el audio, me dice: «Manuel, para efectos del output, donde va a escuchar la gente el podcast, lo que te está dando Zoom es más que suficiente». Claro, porque lo trabaja también en una suite de sonido profesional o semiprofesional… RLM: Lo ecualiza un poquito. MA: … Entonces, no tengo que utilizar el esto. Esto me está quedando como backup. La grabación de audio solo en la grabadora profesional Zoom. No en la grabadora de la videoconferencia. RLM: Por supuesto, cuando tú grabas, cuando tú le dices a Zoom que te permita utilizar el audio original, puedes grabar un sonido de muy buena calidad. Un video de muy buena calidad. Sí lo puedes hacer, con el riesgo de que lo que estás trasmitiendo por internet se puede degenerar. Y a mí me ha pasado. Entonces, yo sigo prefiriendo que grabes en tu tarjeta de SD, en tu grabadora extra… MA: No, eso yo no lo dejo. RLM: Eso hace muy difícil que te quede mal. Hace muy, muy, muy difícil. De hecho, cuando tú ves esas entrevistas en televisión donde una persona está, no sé, en CNN, en Atlanta y la otra está en Nueva York, y parece que están teniendo esa videollamada que se ve tan nítida y tan perfecta, ellos están hablando por teléfono, pero cada uno se está grabando en video de alta definición en su estudio, y cada uno está grabando su audio en su estudio, y después se mezcla. Tú dices: «guao, pero es que el satélite que esta gente tiene es increíble, ¿cómo hacen?». MA: No. RLM: No, no es así. No es magia, es maña. MA: Maña. RLM: Es maña. MA: Es un proceso que ya lo tienen…, o sea, funciona así de la mejor manera, y así lo tienen y lo aplican. RLM: Y funciona superbién. Funciona superbién. Entonces, esa es la manera que te va a dar menos dolores de cabeza. No es que no lo puedes hacer con Zoom, sí lo puedes hacer con Zoom. Y, por cierto, la configuración que tiene Zoom no suena tan bonito, pero toma en cuenta que, en Zoom, hay unos ingenieros que les pagan una millonada para que configuren esos canales, de manera que tú puedas mover la voz más inteligible posible en la menor cantidad de bits posible. Está muy bien calibrado, muy bien ecualizado para que la voz se entienda. No suena como si estuvieras en la radio FM, pero se entiende totalmente lo que la otra persona te está diciendo. Y eso también es esencial, porque tú vas a hacer un podcast para transmitir un mensaje. MA: A través de la voz y tiene que ser nítida. RLM: Tú puedes tener la mejor voz del mundo, los mejores equipos del mundo, puedes tener el mejor sonido del mundo, los mejores todos, pero si no tienes un mensaje que transmitir, entonces, ¿para qué? ¿Para qué existe tu podcast?, o ¿por qué existe tu podcast? Por eso es tan importante el proceso de reflexión al principio: ¿qué voy a hacer? ¿Por qué lo voy a hacer? ¿Para qué lo voy a hacer? ¿A quién va dirigido? ¿Y por qué a mí me va a gustar? Porque a fin de cuentas tiene que ser algo que tú lo oigas. Y te guste. Eso va a ser lo más importante, porque ya este año se llegó a un millón de podcasts disponibles. MA: Que increíble. Increíble el crecimiento que ha tenido la plataforma. RLM: Es un crecimiento enorme. Tengo un millón de opciones disponibles, yo necesito un argumento muy sólido de por qué la tuya es la que yo tengo que elegir. Porque, a fin de cuentas, puedo escuchar un podcast a la vez. Y en promedio, escucho dos al día, pero no más de eso. Esa parte a mí me parece fundamental. De última, la audiencia. Mira, tú no tienes que estar pensando en una audiencia de dos millones de personas. Si la tienes, gracias a Dios tienes dos millones de personas. Si a ti te siguen veinte personas a la semana, bueno, pues, fantástico. Piensa que si tuvieras veinte personas que venían a tu casa todos los domingos a escucharte a ti, vas a sentir que eres un líder. Si vienen cuarenta personas todos los domingos a tu casa, tu vecino va a decir que tienes un culto. MA: Un culto. RLM: Y si son sesenta ya van a creer que… MA: Tienes una secta. RLM: … tienes un partido político. Así que si tienes cincuenta o sesenta personas que oigan tu podcast, estás enviándole un mensaje a un grupo de gente que de alguna manera se ve representado en lo que tú estás haciendo, y que lógicamente no estás escuchando lo mismo en la BBC o en Radio Francia. Lo está encontrando es en tu podcast. Y eso eventualmente puede crecer en cantidad, pero también puede crecer en calidad. Puede crecer en la calidad del diálogo que tú tienes con la gente que estás hablando, de la comunidad que tú estás creando. Y en Los trabajos y los días, nosotros sabemos que no va a ser un podcast que va a mover millones de personas, porque es realmente una expresión de contracultura. Estamos yéndonos en contra de todo, la concepción tradicional, el cliché, de lo que es lo más popular. Pero, vamos poco a poco creando una comunidad de gente que se conectan entre sí, se están conociendo entre sí. Hay gente que ha conseguido trabajo gracias a que participó en Los trabajos y los días, gente que la han promovido en su trabajo gracias a que participó en Los trabajos de los días, gente que encontró unas oportunidades, nuevas ideas. Gente como un Manuel Amaro, que está haciendo su podcast y se está dando la oportunidad de esta conexión, y eso es muy valioso. Y para nada tenemos un millón de oyentes, y no creo que vaya a suceder, pero estás haciendo cosas que son más importantes que tener un millón de dólares. Y eso también puede ser muy valioso, muy satisfactorio, si tú te vas a convertir en un podcaster. MA: Qué excelente manera de finalizar el programa, René. Nada de lo que yo vaya a agregar va a ser ‘sumativo’. Así que me callo, y me voy a despedir dándote un millón de gracias por este espacio. Nos dedicaste casi una hora, si no más. RLM: Tiempo bien invertido, Manuel. Agradecerte, saludar a toda la audiencia de EmprendedorToday.com,y agradecer a la audiencia de Los trabajos y los días. Este podcast, entonces, va a estar disponible en ambas plataformas: EmprendedorToday.com y Lostrabajosylosdías.com. Recordarles que Los trabajos y los días es un servicio público que conecta a los venezolanos globales. Y, entonces, desde Niwot, Colorado, se despide Manuel Amaro. En Toronto, Bruno Mendizábal en los efectos caniculares, Gabriela Martínez en la profundidad sonora, y René Mendizábal les desea paz y salud.
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ACERCA DE LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS:

LOS TRABAJOS Y LOS DÍAS es el podcast que conecta a los venezolanos globales. Todas las semanas conversamos con venezolanos que viven fuera de Venezuela, para que nos cuenten sus historias migratorias (sus procesos de adaptación, sus experiencias laborales y sus consejos para los próximos migrantes). Cada entrevista que hacemos es en una ciudad diferente del mundo. Nos puedes encontrar todos los martes (o jueves) en www.lostrabajosylosdias.com y las principales aplicaciones de podcast, a partir de las 7:00 a.m. (Toronto).
RSS Feed: https://feeds.transistor.fm/los-trabajos-y-los-dias
DATOS DE GRABACIÓNAudio: MP3/Mono/44100Hz/128kbps Consola: Zoom LiveTrack L-8 Micrófono: / Shure SM7B.DAW: Adobe AuditionMúsica: Lee Rosevere: “Music for Podcasts 1, 3 y 4” Chris Hauge: “Front Porch Blues” “Bleeker Street Blues” John Deley: “Beer Belly Blues”

98 episodios