Masculinidad Biblica: La Maldición Que Nos Persigue Parte II – Misionero Kevin Taylor

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Masculinidad Biblica: La Maldición Que Nos Persigue | Parte 2

Génesis 3:16-19

16 “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.”

¿A cuántos hombres les gusta la tienda Home Depot? Es de las tiendas favoritas porque somos hombres, cualquier herramienta para poder ajustar, pintar, lijar, quemar, asar, somos hombres nos gusta Home Depot. Entre septiembre y diciembre de un año reciente tuvieron ganancias netas de 26.5 billones de dólares. Ellos tienen lema “Nunca dejes de mejorar.”

¿Por qué existe tanto éxito en una tienda así? Es porque la tienda apela a nuestra hombría. Dios puso al hombre en medio de un planeta enorme y nos dio la tarea de poner en sujeción y nos dio tanto con el trabajo un instinto de cultivador. Todo hombre tiene un instinto de cultivador, de tomar algo y mejorarlo.

He visto hombres que compraron una cosa que está en malas condiciones, la arreglan y están ahí en dos o tres años y la venden para luego comprar otra casa fea para que la puedan mejorar.

Tengo un vecino que cada semana está deshaciendo su auto y componiendo ¿Has conocido a un hombre así? Deshacen todo el motor para solo cambiar una sola pieza, esperando que va a tener más velocidad e invierte tantas horas en esa cosa porque eso es el instinto de cultivador.

Hay dos áreas principales según Génesis 3 en donde necesitamos cultivar uno es el hogar o los corazones de nuestras esposoas e hijos. Los hombres tenemos que mejorar las cosas, tenemos que invertir en algo y con el deseo de que se transforme en algo fructífero.

Cultivar el corazón de nuestra esposa va a ser un trabajo difícil porque cardos y espinos estarán en todo lugar. La maldición que nos persigue en casa, pero también en el trabajo. Entonces, ¿qué hacen los hombres los hombres para evitar la maldición que se encuentra en la casa? Muchos de ellos huyen al trabajo para seguir desarrollando ese trabajo de cultivador, pero hay un problema de huir de esta maldición, te va a cansar en todas partes porque Dios dice Cardos y espinos te va a producir. Entonces no importa si eres un abogado, pintor, albañil, eventualmente el trabajo va a producir cardos y espinos. Dice: “Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.” Hombres y mujeres somos distintos. Típicamente cuando dos mujeres que no se conocen entran en una plática por primera vez, la plática es sobre el esposo y los hijos. Son muy sociales y relacionales y gracias a Dios, esa es su naturaleza. En el versículo 16 les pega a las mujeres en las relaciones que ahora van a ser difíciles. Pero el hombre es diferente. Pones a dos hombres en un cuarto que no se han conocido y ¿cuál es la primera pregunta que se hacen? Es ¿En qué trabajas? porque esa es nuestra naturaleza y Dios también toca al hombre en lo que más le da satisfacción, en su trabajo.

Los hombres nos identificamos por nuestro trabajo. En Jeremías 18 la Biblia nunca nos da el nombre pero nos dice “el alfarero”. La Biblia menciona que Pedro, Andrés, Jacobo y Juan eran pescadores. De hecho en nuestros apellidos también. Mi apellido quiere decir sastre. Muchos años atrás para distinguir entre Kevin A y Kevin B pusieron apellidos y el apellido era lo que hacía como oficios.

El hombre se identifica por su trabajo y nosotros sentimos satisfacción por hacer un trabajo de calidad, porque Dios nos puso un instinto de protección y provisión, él puso su imagen en nosotros y queremos proteger y proveer para nuestra casa y nos sentimos logrados al poder trabajar y poder ingresar para poder cuidar a nuestras esposas. Queremos como hombres ser el héroe de la historia.

Dios dice al hombre cuando peca: le voy a pegar en el lugar más precioso, en su mismo trabajo “Maldita será la tierra por tu causa.”

Adán ya no iba a plantar la semilla de elote y en un instante habría una gloriosa milpa, ya no iba a pasar, sino que el cardo, el espino, la hierba venenosa chuparían los nutrientes y en lugar de cebada, chiles, zanahorias, etc. ahí habrán cardos, espinos y cizañas y eventualmente lo que se podría cosechar el frío lo daña y entonces todo el trabajo de Adán sería maldito. Hoy en día millones y millones de dólares gastan las compañías para producir más y aún así no produce la tierra.

Adán como agricultor sentía la maldición, pero también como veterinario. Tenía que cuidar a los animales, y los animales tendrían parte en esta maldición, los cuervos vendrían para comer el elote antes de que fuera cosechado, los lobos comerían a los corderos, leones y osos se convirtieron en violentos a expensas de otras criaturas y Adán sintió en toda su vida laboral la maldición. La maldición era tan fuerte que generaciones después estaban con las ansias y esperanzas de que alguien los aliviara de esa maldición. Génesis 5:28 dice: “Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo; y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.”

Los hombres gimen todos los días a causa de la maldición que nos persigue en el trabajo. Hay hombres que huyen de casa al trabajo para usar su instinto de cultivador para alejarse de las molestias en casa, pero se tiene que dar cuenta que hay molestias en el trabajo.

Y aun después de haber trabajado toda la vida lo único que te va a dar es muerte Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. ¿Qué es la vida para un hombre en este mundo bajo la maldición? Es unirse en matrimonio con una criatura gloriosamente hermosa llamada mujer. Te casarás con ella, y tendrán hijos, pero aun en tu misma boda dices algo feo “Hasta que la muerte nos separe.” El trabajo nunca se acaba, pero la vida sí.

El único lugar donde esa maldición se convierte en bendición es en Cristo Jesús y en su muerte.

Tres maneras que la maldición nos alcanza

1. Frustración en nuestro labor

Dice Génesis 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.Para un agricultor los cardos y espinos no es algo que los va a matar, pero lo va a frustrar.

Qué bueno que dices: “Pues pastor, soy exento porque yo no soy agricultor.” Malas noticias: Cuando Adán pecó, todos pecamos, y no importa que no seas agricultor hay frustraciones en toda labor. Si eres un chef vas a cocinar tu mano en vez de la comida; el taxista no encuentra cómo arrancar el taxi; si eres un abogado llegarás a la audiencia y te diste cuenta que olvidaste los papeles en casa; el doctor está metido en el tráfico en camino a una cirugía muy importante; si eres maestro siempre habrá un niño que sus padres le dan Pepsi cada mañana en el desayuno y te deja con un problema grave. Hay frustraciones en toda la labor.

¿Qué hicimos cuando no conocíamos a Dios bajo esta maldición? Vivimos en el trabajo, descontentos, quejandonos constantemente del trabajo, de los jefes, de los supervisores y luego llegamos a casa y maldecimos en casa el trabajo que acabamos de realizar. Pero maldiciendo el trabajo, la tierra que es maldita no estás arreglando nada solo estás aumentando la frustración.

Después de poder trabajar cuarenta, cincuenta o sesenta horas a la semana con el sudor de nuestro rostro la única cosa que estamos ganando no solo es ingreso sino la muerte porque el versículo 19 existe como parte de la maldición Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Después de un día doloroso en una labor fatigante, te metes en tu auto caliente, estás metido en tráfico con un montón de gente molesta con su claxon ruidoso y estás tratando de llegar a casa tu lugar de refugio, pero aun en medio tienes un dolor de cabeza, prendes la radio y lo que te dicen es que lo que acabas de ganar la mitad el gobierno lo tiene. Finalmente llegas a casa para disfrutar un poco de descanso y encuentras a tu esposa deprimida por algo que vio en Facebook y tienes dos hijos más locos que tú y una hija que se está quejando de sus tareas de Álgebra y un niño que se hizo del baño en sus pantalones y te sientas para ver la tele para ver más miserables noticias y literalmente comes tu futura muerte: Una coca, quesadillas bañadas en manteca y una hora después un pan lleno de montón de azúcar venenosa y Génesis 3:16-19 se realiza en nosotros.

2. Vacío en nuestro éxito

Literalmente en la casa, en la chamba nos persigue esta maldición, pero no solamente es frustración es vacío en nuestro éxito. Dice Génesis 3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. El versículo menciona la gracia de Dios, aun en su furor Dios lo bendice con misericordia y Dios le dice que comerá plantas del campo, para Adán su motivación masculina le causaría obstáculos, ese deseo de trabajar más y más duro en una jornada hacia el éxito. La maldición no solo menciona trabajo y muerte y no menciona que iba a poner su enfoque en Dios y parte de maldición en nosotros es que estamos tan enfocado en lo secular, en lo material y en nuestro trabajo vamos acumulando dinero sin pensar que la muerte nos espera algún día y esto genera un vacío aun en nuestras cosechas.

¿No has visto la vida de Salomón? Eclesiastés 2:4-7 Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; ¿Quién no quiere hacer eso? Abrir tu restaurante, abrir tu propio taller, quieres agradecer tus obras y Salomón también y lo logró. me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

Salomón fue un rey, un arquitecto, un agricultor, un administrador de obreros, un pastor de ganados, era un músico y un maestro. Salomón tuvo éxito no solamente en una área sino en todas las áreas y eso le generó la capacidad de comprar todo lo que él quiso. No importa si era menudeo o mayoreo, él veía algo que quería y lo compraba. Él tenía una estima de todos los otros, y básicamente eso es lo que todos los hombres bajo pecado y maldición soñamos tener. Queremos tener la estima de ser el jefe en el trabajo, ser el supervisor, ser el hombre que maneja esa gran Ford Expedition. Juan el apóstol llama a esto la vanagloria de la vida.

Cuando observo la biografía de Salomón me pregunto ¿Le hizo feliz? Él mismo nos dice en el versículo 11 Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol. Y dice el versículo 17 Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.

Eclesiastés 3:10-11 dice: “Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” Algunos van a decir: “Hermano, debido a esta predicación ya no voy a trabajar.” Ese no es el punto, el punto aquí es que Dios nos ha dado algo en que ocuparnos, pero desconectados de Dios, del propósito de llevar su evangelio, desconectados de los propósitos de Dios todo éxito económico, laboral está vació si no está Dios.

No estoy hablando de lo no logrado sino de hombres que antes su modo de transporte eran las chanclas y ahora es el auto del año y hay un cierto vacío aún porque Dios ha puesto una eternidad dentro de ti en tu corazón y ese dolor está ahí por la gracia de Dios para que invites las riquezas de Cristo Jesús a morar ahí y en vez de que tengas a tu trabajo como meta lo pongas como medio.

Te felicito por trabajar duro, por no ser de aquellos hombres que quieren que el gobierno ponga comida en su mesa, pero en medio de todo cuán fácilmente es colocar medios en lugar de metas y nuestras meta es chamba, negocio, dinero y dejamos a Dios fuera de la escena y cuando Dios te permite lograr riquezas aun ahí duele por la gracia de Dios.

3. Negligencia familiar

Mira otra vez Génesis 3. Cuando entró la maldición Adán solo era esposo pero iba a ser papá muy pronto porque parte de la profecía existía en el versículo 20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.Adán no perdió su motivación para trabajar sino que ahora esa motivación se tendría que multiplicar en horas trabajadas porque comería de la tierra, pero no en abundancia y eso le motivaría a decir: Me voy a meter más y más y así algo se tiene que ceder porque cada sí es un no y cada no es si para todos los hombres.

Abel y Caín nacieron de Adán y Eva y ellos forzosamente tendrían que vivir con las decisiones de su padre Adán y vivir bajo su maldición y el caos les alcanzó en la casa. Tu sabes la historia. Esto sería la norma en cuestiones de los hijos de Adán. No hay hombre aquí que haya encontrado un buen balance entre casa y familia y si hay es que lucharon mucho.

La impresión sobre tus hijos se va a acabar, el trabajo nunca. Ningún hombre llega y dice: “Wow no hay más trabajo qué hacer, lo hice todo.” Siempre va haber trabajo, pero no siempre hay momentos para invertir romance con la esposa, de criar a los hijos.

Negligencia familiar es parte de la ecuación en esta maldición. Vemos así en la vida de Adán, en la vida de Jacob la negligencia familiar le pegó y para redirigirnos hacia Dios y con prioridades bíblicas en el trabajo hay personas sin lugar a dudas que Dios los ha tocado donde más les duele: en un hijo. Y eso fue el aviso de Dios.

No solamente siembras y cultivas en el trabajo hay que cultivar con tu hijo también, tu esposa necesita tiempo, pero siempre estamos fuera de trabajo, fuera de casa, fuera de control y nuestro trabajo se convierte en nuestro hijo. Nos decimos monoteístas en dioses, pero vivimos prácticamente como si fueran dos: Dios y el trabajo. Viajamos cuando tenemos treinta, cuarenta de ciudad en ciudad con nuestra esposa e hijos en su tiempo más vulnerable, estamos metiendo setenta horas para llegar a ser el mejor y el más rico y nuestra esposa se ha convertido en la niñera, no hay conexión, no hay romances, no hay inversión espiritual en ella; y el pervertido muchacho de quince años adicto a la pornografía está coqueteando con nuestra hija de doce años bajo nuestras narices en casa grande donde no llegamos para pelear en contra de Satanás porque mientras estamos en el taller, en el restaurante construyendo nuestro reino, Satanás está en nuestra casa construyendo su reino.

Todo trabajo es para comprar una cama muy cómoda donde algún día vamos a morir. Por eso Salomón escribió este versículo: “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor que de buey engordado donde hay odio.” Sí, ingresamos muchos pesos, pero a veces ingresamos odio porque somos hombres que visitamos la casa y vistamos el trabajo.

Eso es parte de la maldición de nuestra labor. Tenemos que balancear la vida y trabajar en esto.

Respuestas malas a esta maldición

Hay tres respuestas comunes que los hombres típicamente dan cuando empiezan a sentir esta maldición

1. Abandonan toda motivación

Hay hombres que simplemente llega un tiempo en su vida y completamente se rinden, no hacen nada y miles y miles de hombres hace años han perdido su propósito por existir, dejan de buscar a Dios, dejan de hacer ejercicio, dejar de hacer dieta, dejan de mejorar sus vida, pasan toda su vida en videojuegos, viendo sabe qué y llegan a ser hombres panzones, cansados y lentos. Abandonan toda motivación porque eso es demasiado grande para ellos, su negocio está desordenado y no saca provecho, su excusa para sus hijos es que están en una fase de rebeldía. Abandonan toda motivación de cultivar en sus hijos y mientras que sus campos todavía existen, otros los están cultivando la tía chismosa le está metiendo cizaña, están siendo influido por algún ateo en la universidad, y su jardín que antes producía tomates, ahora produce cardos y espinos porque abandona toda motivación. Ten una motivación por Cristo primeramente que guíe todas tus otras motivaciones.

2. Redirigen su energía a pasatiempos

Todo hombre necesita un escape, un pasatiempo. Hay algunos que les gusta pintar, la carpintería, una guitarra, pero hay hombres opuestos que no tienen motivación. Algunos sí tienen su motivación masculina, pero en vez de dirigirlo a su esposa e hijos, los ponen en otra parte.

He visto a muchos hombres que sus pasatiempos ocupan toda su motivación y todo fuera de la casa es muy bonito. De hecho donde vivo hay un hombre que tiene siete carros fuera de su casa y todos los días está lavando y pienso ¿Qué no tiene otra cosa que hacer? ¿No hay alguien dentro de la casa que necesita también su atención? Pero hay hombres que redirigen su energía a pasatiempos, ten un pasatiempo, pero no vivas ahí. ¿De qué sirve llegar a ser gran guitarrista, grande como carpintero, gran fánatico del Cruz Azul a expensas de tu esposa e hijos?

3. Se quejan en vez de cultivar

¿Has visto al hombre totalmente pesimista? Normalmente tiene muchos años, odia al gobierno, lo único que hace es quejarse del congreso, del gobierno, siempre el clima está mal, el invierno demasiado frío, la primavera llueve demasiado, etc. ¿Has tenido conversaciones con esos tipos de hombres? No lleguemos a ser ese tipo de hombres. Hay que cambiar la maldición en bendición.

¿Cómo cambiar la maldición en bendición?

A lo mejor has sentido la presión de esa maldición durante esta predicación y has entendido.

1. Aprende la lección que Dios tiene

Tiene que ver con cardos y espinos. Tu que eres un cultivador e inviertes en el trabajo y te frustras, inviertes en tu esposa, en los hijos y te frustran, no producen el fruto aunque tu inversión es grande. Con cada dolor, con cada frustración en la chamba y en la casa Dios te está mandando un mensaje que él ha cultivado en ti y has sido rebelde, orgulloso, negligente y yo también lo he sido como un hijo de Adán y cada dolor que es causado por cosas en que invertimos es un mensaje de Dios.

Dios ha mandado su Espíritu Santo, tienes una iglesia donde escuchar, hombres se han sacrificado para que tuviéramos la Biblia en nuestras manos, pero aún así le coronamos de espinas en la cruz del calvario.

2. Que tu futura muerte te motive a buscar al Mesías

Porque Dios es un Dios de gracia y donde hay maldición también hay bendición y Dios castiga, pero también envió una bendición. Dios mencionó de nuestro Señor Jesucristo que un día a través de su muerte, sepultura y resurrección iba a conquistar al mismo diablo que inició esto. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Una profecía de nuestro Señor Jesucristo.

Ningún hombre se está haciendo más joven. Juan Ponce de León quiso buscar la fuente de juventud y todavía el hombre lo va buscando. El ser humano es muy complejo con el pecado, ¿Cuántos de niños queríamos ser mayores? Ahora que somos hombres queremos ser jóvenes otra vez. Nunca puedes vivir en una etapa y no importa qué tan exitoso es ese líquido que cambia tus canas, cada vez estás más cercano a la muerte. Hay hombres en el gym codiciando mujeres tratando de quitarse la panza, hacer ejercicio en un esfuerzo tan vano de vivir en el día de ayer como si fuera 1995 otra vez. Cada día estás más cercano a la muerte, cada día una arruga más, un diente menos, un pelo menos. Que tu futura muerte te motive a buscar al único hombre que Dios mandó a la tierra para introducir vida. Todos los hombres introducimos muerte, pero uno vino con Vida, Cristo Jesús.

No importa qué tan exitoso eres algún días te vas a enfrentar con la muerte y que tu futura muerte bajo esta pesada maldición te motive a buscar el que lo remueve en su gracia por fe, Cristo Jesús que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. (Romanos 10:9)

Algún día en la gloria se va a quitar toda evidencia y todo poder de esta maldición.

3. Sé un varón de esperanza

A mi me fascina Romanos 8. Hay un reino literal de Cristo de mil años que va a suceder en la tierra, Cristo vendrá y descenderá en un caballa blanco y desde Jerusalén en la misma ciudad donde lo crucificaron lo van a adorar como rey, y esto va a inaugurar un reino milenario donde toda la maldición se va a levantar y donde vamos a disfrutar la incorrupción de los hijos de Dios. “Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” (Rom 8:20-21)

La maldición alcanza a toda la creación y Dios toca todo tu entorno no para que lo odies, no para que seas pesimista sino un hombre de esperanza. Hay un reino que viene. El rey se va nombrar no por nuestro voto sino por el del Padre, y reinará por mil años y luego una eternidad, en ese reino no hay cementerios, no hay Covid, no hay necesidad de doctores, de enfermeros, de ningún hospital, toda la maldición se levanta y se desaparece en la gracia de Dios y eso debe causarnos mucha esperanza.

Sé un hombre de esperanza en tu casa. La razón de que tenemos una perspectiva de lo que es hombría es por un padre, por un abuelo, por un tío que no son hombres de esperanza, pero tú tienes acceso a mucha esperanza.

Deja que las dificultades te conviertan en un hombre de verdad. Las dificultades tienen su beneficio. De hecho la Biblia dice “Bueno es al hombre llevar el yugo de su juventud.” Mira lo que dice la Biblia en 1 Corintios 16:13-14 sobre ser hombre. “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.” Por venir a la iglesia, por caminar con Dios no quiere decir que la vida va a ser más fácil, eso es un evangelio de prosperidad totalmente falso. Dios te ha colocado en un mundo de cardos y espinos a propósito para que Dios forjara hombría en ti y lo que hace un hombre no es una vida fácil sin obstáculos, es obstáculos y dificultades. Hombría es estar firmes en la fe. También portaos varonilmente y esfuérzate. No seas ese flojo panzón que no hace nada, pinta la casa, arregla esa fuga, arregla lo que está ahí, eres un hombre, tienes testosterona por algo.

“Todas vuestras cosas sean hechas con amor.” Eso tampoco es la imagen que nos han dado en el machismo de México que la hombría es el hombre que come, que eructa y quien sabe que más, que crítica a la esposa, tiene mas mujeres. Pero en el reino de Dios es quien ama, quien demuestra el amor de Cristo, quien cuida.

En febrero de 1980, el equipo olímpico de hockey de los EU se llevó la medalla de oro. Nadie esperaba eso puesto que eran universitarios y habían conmocionado al mundo al molestar al equipo sovietico. Pero antes de ese juego contra los rusos su entrenador les dijo: “Ustedes nacieron para ser jugadores. Están destinados a estar aquí en este momento.”

No estás como hombre en este mundo en balde, estás aquí porque hay un enemigo satánico que necesita un hombre que le pelee en contra. Ese Goliat aparece todos los días, y mientras que otros cobardes tienen la amargura y no la usan ¿por qué no eres un hombre de esperanza? ¿por qué no diriges a tu esposa y peleas contra la maldición? Dios te ha dado todo lo que necesitas para ser un hombre exitoso.

Que Dios nos ayude a ser como Cristo.

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