533. Shakespeare guionista 6: El monólogo

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Por David Esteban Cubero descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.
¿Cómo utilizar el monólogo como pensamiento hecho palabra? Hoy lo analizaremos gracias al libro El mundo, un escenario. Shakespeare: el guionista invisible escrito por Jordi Balló y Xavier Pérez. Este es el sexto podcast de una serie en el que analizaremos las estrategias narrativas que comparte Shakespeare con los guionistas de la actualidad. Pero antes os recuerdo que en la plataforma de cursosdeguion.com podéis aprender todo lo necesario para escribir guiones y convertiros en guionistas. Cada vez más productos necesitan un guion, no solo las series y las películas, y tener conocimientos de storytelling nos ayuda a contar historias en vídeos, redes sociales y hasta newsletters. Tenemos cursos que enseñan a escribir cortos, largos, series, webseries, documentales, cómics... Hay más de 80 cursos a día de hoy y cada semana salen clases nuevas. Continuamos con el Curso de Guion de Tráiler en el que veremos los diferentes tipos de tráilers que podemos hacer para promocionar una película, cuándo sale cada uno y qué deben tener. Un curso que llega repleto de ejemplos para que nuestras historias lleguen al mayor número de personas posibles. En la tercera clase veremos varios formatos de videos que nos sirven para promocionar una película y que no son tráiler. Y lo haremos con varios ejemplos. Y como estamos en agosto vamos a hacer como el año pasado y bajar un poco el pedal del acelerador. Este mes solo habrá un podcast semanal que saldrá los martes. Pero las clases de los cursos siguen publicándose al mismo ritmo de dos semanales, por lo que el jueves tenemos una nueva del Curso de iniciación en el Copywriting digital. En esta clase estudiamos un método de escritura ideal para textos de copywriting. Se trata de ocho etapas en las que vamos organizando nuestro trabajo como redactores. El monólogo: el pensamiento hecho palabra Uno de los mecanismos verbales que utiliza Shakespeare más efectivos es el monólogo: la construcción de una conciencia que medita, que habla mientras piensa, y se escucha a sí misma. Los personajes de Shakespeare, por mucho que acostumbremos a verlos en acción, son pensadores incansables. La primera de las formas de este recurso es el soliloquio, que alcanza su manifestación más exquisita en los siete monólogos que atraviesa Hamlet de principio a fin. O Macbeth, tras el suicidio de su esposa, cuando pronuncia su célebre monólogo de la vida como un cuento absurdo y lleno de ruido y de furia, teniendo por oyentes a los soldados del Castillo que gobierna. Este recurso de raíz teatral, es eludido por la ficción audiovisual, que suele otorgar a los personajes la posibilidad de explorar sus estados de ánimo a través de canciones que incorpora, por convención genérica, en el cine musical. A menudo son los villanos carismáticos quienes nos regalan intervenciones en las que vuelcan su filosofía amoral, o se rememora el pasado que los llevó a emprender un camino donde los escrúpulos estaban ausentes. Como en la película Máscaras, de Chabrol, en la que un presentador de televisión amoral, sabiendo que la policía está apunto de tenerlo, aprovecha la emisión en directo del que será su último programa para desvelar ante la audiencia su verdadera personalidad y asumir una absoluta falta de remordimientos. O el monólogo que pronuncia el coronel Kurtz en Apocalypse now. Conrad transforma a la Kurtz en un desertor refugiado en la jungla, donde se convierte en caudillo de un grupo de nativos. Ese encuentro con Marlowe permite al personaje expresar oralmente una filosofía orgullosa de haberse independizado de los mandos militares a los que servía, y genera en su interlocutor un reseñable sentimiento de fascinación. A menudo, la lucidez máxima de estos monólogos se expresa en el ámbito de una gran catástrofe. En el Rey Lear, los erráticos exiliados, que protagonizan la gran escena de la tempestad, adquieren una extraordinaria lucidez al enfrentarse a una naturaleza cruel. O cuando en París Texas, muestra el retrato de un desconocido que pronuncia un alucinado discurso sobre el fin del mundo en el puente de una autopista. El personaje de Rust Cohle en la primera temporada de la serie True Detective se convierte en una de las grandes manifestaciones televisivas de esta conciencia objetiva. Convierte sus conversaciones con su colega Marty Hart en plataformas expresivas para la expansión de un pensamiento firmemente asentado en un sentimiento barroco con frases como: “creo que la conciencia humana es un trágico error de la evolución” o “Nos volvemos demasiado conscientes de nosotros mismos”. El recurso sistemático de estas interrupciones de la acción mediante la locución del pensamiento desencadenado de Cohle supone una verdadera ruptura respecto al modelo genérico en True Detective. En el discurso de propaganda. El uso de la palabra como instrumento de persuasión en el marco de una ficción dramática, es otra de las grandes conquistas de Shakespeare en la búsqueda de una innegable modernidad. En Enrique V el dramaturgo situó uno de los discursos de propaganda más influyentes de la literatura occidental: la arenga a los soldados del ejército inglés que, solo un minuto después, emprenderán una batalla decisiva contra los franceses en los alrededores de la ciudad de Azincourt. La clave de retórica de este discurso es la equiparación horizontal entre el monarca y su pueblo, un despliegue de humildad en el que el rey se camufla con un soldado más. En El gran dictador Chaplin cede a su protagonista un micrófono desde el que trascender el marco de la ficción y dirigirse a los espectadores con una contundencia retórica repleta de sentimentalismo. Y consigue designar mediante el montaje al público como un protagonista que se puede reconocer en la película. En otro fin antinazi Ser o no ser, Ernest Lubitsch utiliza el monólogo de El mercader de Venecia "si nos pinchan, ¿no sangramos?” que un miembro de la compañía de actores declama contra los nazis en el último tramo del relato. Vemos otro ejemplo en la película El discurso del rey, que utiliza la construcción del discurso persuasivo como su propio conflicto. El guion se centra en la difícil superación del síndrome de tartamudez que el monarca inglés Jorge VI pudo llevar a cabo gracias a la colaboración de su fonoterapeuta. La culminación de la película es un discurso patriótico emitido por la radio al pueblo de Inglaterra en los albores de la Segunda Guerra Mundial. La palabra manipuladora. Julio César explora una variante del discurso, más sutilmente manipuladora, que se ha convertido en otro referente de la cultura oral. Asesinado César por el grupo de conspiradores, Marco Antonio pide dirigir al pueblo unas palabras conmemorativas en memoria de aquel, asegurando que no comprometerá ni inculpará a quienes han perpetrado el crimen. Las palabras de Antonio suponen un revulsivo que agita la ciudadanía, pero que no se basa en la confrontación directa con los adversarios, sino en una cínica apelación a la sabia honradez de ellos, confrontada con la generosidad de recién asesinado César para con su propio pueblo. El contraste entre ambas posiciones decanta la opción de la masa de oyentes hacia Antonio. Esta construcción de un discurso que, aparentando querer decir una cosa, plantea la contraria, encuentra una reveladora plasmación física en El lobo de Wall Street. La película explora el modo en que los procedimientos fraudulentos del protagonista se basan en su extraordinaria capacidad persuasiva, tanto el teléfono como en su oficina, entre sus compañeros de trabajo, a los que somete a reglas manipuladoras dignas de un telepredicador. Vemos otro ejemplo de la utilización persuasiva de la palabra en un producto audiovisual en la serie Mad Men. Don Draper es poseedor de un don muy apreciado en su ámbito laboral: la capacidad de persuasión. En cada episodio tiene que encontrar las estrategias para convencer a sus clientes de la idoneidad de su opción, cosa que consigue gracias a ser un experto manipulador. La confesión. Una sesión de terapia es una situación dramática muy presente en el cine y televisión contemporáneo. Estas sesiones terapéuticas se convierten en una oportunidad para el monólogo, para la reflexión de quien asiste a ellas, para hacer sentir ese instante en que los personajes se apercibe de que piensan, o de que piensa que piensan. En la serie israelí En terapia todo ocurre en la oficina de un psicoanalista que acoge cada día de la semana un paciente distinto, que a su vez despliega su mundo interior en un proceso de autorreflexión verbalizada que se amplía hasta la cita siguiente siete días más tarde. En terapia es una serie conceptual que consigue crear un mecanismo de ficción perfectamente adecuado para la instalación del monólogo. No se trata de un diálogo, sino de un monólogo con un interlocutor que escucha. En Infiel, Liv Ullmann establece una única situación dramática: una mujer recuerda, junto a su ventana, sus avatares sentimentales y los motivos de la ruptura de su matrimonio por culpa del adulterio. Este largo monólogo, solo interrumpido por algunos flashback, se confronta con la figura del que escucha, un escritor que funde en un solo personaje la figura del oyente y la del transcriptor. Su función no es curarla, sino escucharla, ocupar el lugar del espectador para conocer sus razones. La magia de la evocación oral. No todos los relatos evocadores son confesiones. A veces un personaje puede narrar un hecho que se limita a tener una vaga relación con el argumento de una película. Mientras la confesión tiene que ser de carácter centrípeto en relación con los conflictos de la historia, este otro relato meramente evocativo puede constituir más bien un momento centrífugo de distracción. Es un recurso que Quentin Tarantino utiliza en sus películas. Por ejemplo en Pulp Fiction el monólogo en que el capitán Koons explica al pequeño Butch la historia del reloj de oro que recibió de parte de su padre muerto en Vietnam, y que ha acompañado a tres generaciones en las guerras que atravesaron el siglo XX. Este monólogo es autónomo en la historia, una isla de oralidad evocadora que interrumpe la acelerada historia de violencia que recrea en film. Vemos otro ejemplo al final de la película Smoke: el estanquero relata y regala al escritor su historia personal acerca de cómo consiguió la máquina fotográfica con la que cada día retrata la esquina en la que está su tienda. El soliloquio del cineasta. Otras veces el recurso del monólogo puede utilizarse para que el autor muestre su punto de vista, generar estrategias para capturar la atención o para hacer más comprensibles algunos hechos posteriores. Billy Wilder en muchas comedias abre con una voz en off que ejerce de contrapunto entre las imágenes y el texto, buscando la complicidad del público de cara al seguimiento humorístico de lo que venga después. Como por ejemplo en la introducción parisina de la película Ariane. Podemos ver esta utilización del monólogo para generar comedia en series como Seinfeld que se estructuran en torno a ella. Los abundantes parlamentos de su actor principal y coguionista, encarnan con su corrosiva intrascendencia su visión del mundo nihilista. También se puede utilizar el monólogo como un comentario en voz alta, como si se tratara de un apunte ensayístico sobre las características de cada imagen, como utiliza Pasolini en los documentales de viajes a otros continentes. Otro formato nacido del monólogo es el diario filmado, como el que utiliza el cineasta israelí David Perlov. Durante 10 años grabó su entorno más inmediato con su cámara de 16 mm. Este material fue rescatado por su hija que hizo la película Diario. Esta utilización del monólogo autoral es una forma recurrente en algunos cineastas que utilizan habitualmente su voz, o la intersección de su propio cuerpo en el film, para dirigirse al espectador. Las últimas palabras. Todas estas soliloquios tiene un valor de afirmación que, en las dramaturgia de Shakespeare, se concentra a menudo en las últimas palabras. Con frecuencia las últimas palabras tienen algo de epitafio conmemorativo, como los elogios que, una vez difunto, recibe Hamlet durante su entierro. El parlamento final del príncipe al final de Romeo y Julieta se produce tras la lógica reconciliación entre las dos familias enfrentadas, testigos trágicos del destino fatal de su enemistad. A veces estas sentencias finales ratifican ante el público que la tragedia ha servido para algo: que alguien, un testigo o un superviviente, retenga la conciencia de que los hechos contemplados permiten un aprendizaje. Vemos el ejemplo de la película Seven, cuando en la Voz en Off final del teniente Somerset, que ha sido incapaz de frenar el impulso negativo de su compañero, explica que Hemingway escribió una vez: “el mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar, estoy de acuerdo con la segunda parte.” Así terminamos el podcast de hoy en el que hemos analizado el recurso del monólogo utilizado tanto por Shakespeare como por los guionistas actuales. No sin agradecer a los que os suscribís a los cursos de Guion o contratáis las consultorías y mentorías que ayudáis a que el podcast se mantenga. Estaremos juntos los martes y jueves con nuevas técnicas, estrategias y análisis para que aprendamos entre todos a ser mejores guionistas.

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