Escala en París - 'Requerimos dispositivos vinculantes para regular las multiunacionales'

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El Parlamento Europeo aprobó recientemente una resolución sobre la llamada “Diligencia debida de las empresas en relación con los DDHH y el medio ambiente”. ¿Qué significa eso?¿Cómo puede afectar la vida de los consumidores? ¿Es necesario fijar reglas obligatorias a las empresas multinacionales? Hablamos de ello con Juliette Renaud, responsable de Campaña – Regulación de las Multinacionales de la Asociación Amigos de la Tierra Francia, que a su vez forma parte de la ONG Amigos de la Tierra Internacional. ¿Qué es la “diligencia debida” de las empresas multinacionales? Cuando se habla de “diligencia debida” se deja un gran margen de voluntariedad y autorregulación a las empresas. ¿Qué efectos tiene esto? --Juliette Renaud Tratamos de atacar la impunidad de las empresas multinacionales que se aprovechan que tienen complejas cadenas de valor, de producción, con subsidiarias, contratistas, proveedores en todo el mundo, y se aprovechan de eso para escapar a sus responsabilidades cuando violan los derechos humanos y destrozan el medio ambiente, haciendo como si fueran entidades jurídicas separadas. La diligencia debida es un concepto que viene de los "Principios Rectores" adoptados por la ONU en 2011, que son normas voluntarias y no una obligación para las empresas de identificar los riesgos de violaciones a los derechos humanos o de daños ambientales en sus actividades en todo el mundo. El punto es que la "Diligencia Debida" no es suficiente porque es una regulación de proceso y hay que atarla también con una obligación de implementar de manera efectiva medidas para que no existan esos riesgos, y también responsabilidad jurídica para sancionar tanto la falta de previsiones de sus violaciones, y también por supuesto aportar reparaciones si hay violaciones o daños. Esa resolución habla de derechos humanos y de protección del clima. ¿Por qué? -- JR Porque están ligadas. Como Amigos de la Tierra tenemos una concepción amplia de los derechos humanos que incluye los derechos ambientales. Yo trabajo mucho con las industrias extractivas y cuando una empresa minera, una empresa petrolera, se instala se trata en primer lugar de una ocupación de tierras pues están acaparando tierras de las poblaciones locales -muchas veces sin consultarlas y violando sus derechos- y lo otro es la contaminación. No solo es un daño ambiental sino que afecta después la salud de las personas, afecta la producción al contaminar los suelos, y en consecuencia la alimentación. Entonces está totalmente vinculado. Muchos piensan que son los Estados Unidos los que tienen más empresas instaladas en América Latina, no obstante también hay muchas empresas multinacionales europeas. Además, lo que dicen los empresarios o directores de esas empresas es “nosotros cumplimos con las normas en vigor... -- JR Las empresas, ya sean francesas o europeas tratan de mostrar una imagen de responsabilidad. Tratan de mostar que son más responsables que las empresas chinas o indias, etc. La verdad es que nosotros desde hace varios años trabajamos con comunidades afectadas por empresas europeas; por ejemplo, Total en el tema del petróleo, los bancos franceses que financian también a muchas empresas no solo europeas, sino también fuera de Europa y que violan los derechos humanos. Entonces es muy importante regular las denominadas casas matrices o las empresas contractuales que están instaladas en Europa y que impactan en realidad con su producción el mundo entero. El voto del Parlamento Europeo puede tener consecuencias en la vida de alguna de las personas que siguen esta emisión. ¿Puede darnos algunos ejemplos? --JR Estamos muy al principio del proceso que va a ser muy largo. Ese proceso viene también de la movilización de la sociedad civil. Hace dos años tuvimos una gran campaña en toda Europa para pedir se apruebe una ley vinculante para regular a las multinacionales, hasta ahora solo tenemos las normas voluntarias, o los compromisos éticos que pueden suscribir las empresas pero que después no cumplen. Si se aprovecha a nivel de la Unión Europea, después todos los países europeos van a tener que trasladar esa directiva en su legislación nacional. En Francia estamos más avanzados porque tenemos la "Ley sobre el deber de vigilancia" que se adoptó en marzo de 2017, que es la primera ley a nivel internacional que reconoce la responsabilidad legal de esas matrices en Francia sobre la violación de los derechos humanos y daños ambientales en todo el mundo. Con esa ley estamos ahora llevando a cabo el primer juicio contra Total por sus actividades en Uganda, y vemos que aunque esa ley abre una brecha importante, es también la existencia de esa ley que hizo que ahora se estén discutiendo leyes similares en otros países de Europa, y que también estén empujando ahora con esa propuesta de Directiva Europea. Lo que tenemos que hacer ahora es aprender tanto de las fortalezas de esa Ley francesa, pero también de las debilidades que tiene, que tenemos que corregir para lograr el objetivo. Existen muchos instrumentos jurídicos, ¿pero por qué no han funcionado? --JR Porque hasta ahora todos los instrumentos que había son normas voluntarias, no hay obligación ni sanciones si se violan, por eso estamos pidiendo la aprobación de leyes vinculantes a nivel nacional europeo, internacional. A nivel de la ONU hay un Tratado que está en negociación desde hace varios años y creemos que esos diversos procesos deben interactuar, y obviamente tratar de aprobar las leyes más ambiciosas porque enfrente tenemos multinacionales que se saben adaptar, que saben abrir brechas. Lo vemos con la Ley francesa que fue una larga lucha para hacerla adoptar, y ahora la lucha es hacerla aplicar de manera colectiva. Pensemos en una persona que nos escucha y vive en Argentina, Marruecos o África y quiere saber cómo esta propuesta la afecta, ¿puede darnos ejemplos? --JR Sí, El caso de Total, en Uganda, es muy significativo. Están acaparando las tierras de Uganda y Tanzania de más de 100 mil personas, y tienen el proyecto de hacer más de 400 pozos petroleros en el seno mismo de una área natural protegida. No es un caso aislado. Hace unos años estuvimos haciendo campaña en Argentina porque Total tiene proyectos de gas de esquisto -fracking-, también afectando áreas protegidas, afectando las tierras de los pobladores. Y tenemos casos como Suez en Chile, o la catástrofe minera de Brumadinho en Brasil, provocada por la empresa Vale, una empresa brasileña financiadas por bancos europeos. Es muy importante ver todas las empresas que están involucradas y los cómplices de esas violaciones. Obviamente no todas las empresas provocan problemas pero hay demasiados casos de violaciones de derechos humanos. Lo que vemos es que las multinacionales concentran mucho poder económico, que también va de la mano con mucho poder político, gracias a lobbies que tienen con los gobiernos para impedir que se les regule. Eso lo vemos en todo el mundo. Amigos de la Tierra participa desde hace 6 años en la elaboración de un instrumento jurídico, el Tratado Internacional Vinculante sobre Empresas Transnacionales de la ONU, que actualmente está en negociación. Se trata de una iniciativa promovida por más de 200 organizaciones a nivel mundial, agrupadas en la "Campaña Global". La Resolución del parlamento Europeo ¿qué tanto se acerca de ese instrumento? --JR Es el gran desafío ahora porque en la ONU los países europeos estuvieron tratando de frenar el proceso, bloqueando de todas las formas posibles; entonces ahora podría decir estar metidos en el tema a nivel europeo y eso puede favorecer el debate en otras negociaciones europeas. Pero el riesgo puede ser al revés y dirían ahora estamos ocupados con la legislación europea, entonces tenemos que esperar más para tratar el tema de la ONU. El otro riesgo es que hay mucha presión en Europa porque la directiva que se aprueba sea lo menos ambiciosa posible. Hay mucha presión conservadora, de las empresas. Entonces el riesgo es que si se aprueba en Europa una directiva que es muy débil, después la Unión Europea va a venir con esa directiva a la ONU y tratar que el Tratado de la ONU sea también alineado con esas normas débiles de Europa. #EscalaenParís también está en Facebook. Un programa coordinado por Florencia Valdés realizado por Souheil Khedir, Fabien Mugneret y Vanessa Loiseau.

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