Escala en París - ‘Los GAFAM son más poderosos que los servicios secretos clásicos de los Estados’

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Por France Médias Monde and RFI Español descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.
Sergueï Jirnov lleva refugiado en Francia desde 2001. Este ex espía del KGB quien espió en París para los soviéticos tuvo que abandonar Rusia porque le acusaron de revelar secretos de Estado. Con él abordamos su trayectoria como espía en una de las escuelas más prestigiosas de Francia, la Escuela Nacional de la Administración (ENA), el trabajo del día a día del espía, mucho menos romántico que en las películas de James Bond, los actuales servicios secretos rusos y cómo las tecnologías han transformado por completo el espionaje. El ex espía Sergueï Jirnov (Moscú, 1961) que actualmente vive en los Alpes franceses tiene una historia especial con RFI. Su carrera como miembro del KGB comenzó cuanto contactó con Radio Francia Internacional. “Fue en 1980, estaba en la Unión Soviética, bajo el telón de acero, envié un telegrama a RFI para participar en un concurso lingüístico y el KGB me persiguió y luego me propusieron trabajar para ellos”, nos explica. Formó parte de la élite de los servicios secretos soviéticos, los ‘ilegales’ del KGB, donde estudió español porque una de sus áreas de espionaje iba a ser Latinoamérica pero finalmente se quedó en Europa. Primero se infiltró en la Embajada de Francia en Moscú y después fue enviado a París donde integró el ENA, la Escuela Nacional de Administración francesa como estudiante, el primer soviético en hacerlo. Su objetivo era obtener información sobre la futura élite política del país. Su carrera terminará con la caída de la Unión Soviética. En 2001 se exilió en Francia después de ser acusado de divulgar secretos de Estado. Ha escrito dos libros en francés sobre sus años en el KGB. El primero fue ‘Pourchassé par le KGB: La naissance d'un espion’ (Éditions Corpus Délicti, 2019) que se podría traducir como‘Perseguido por el KGB : el nacimiento de un espía’. El último es un libro de conversaciones junto a otro ex espía de los servicios secretos franceses, François Waroux: ‘KGB-DGSE: 2 espions face à face' (KGB-DGSE: 2 espías cara a cara) publicado por Mareuil éditions este 2021. Los espías de verdad se pasan la vida haciendo fichas En uno de los capítulos evoca los mitos que hay alrededor de la figura de los espías, influenciados por la imagen de los actores de las películas de la guerra fría. Pero el trabajo de espía en la vida real es mucho menos romántico, no hay perspecuciones por los tejados pistola en mano, en la mayoría de las ocasiones se trata de redactar fichas sobre personas. Y eso es lo que hizo durante su paso por el ENA, la Escuela de Administración Francesa, donde han estudiado los ex presidentes Jacques Chirac, François Hollande o el actual mandatario Emmanuel Macron. “La información que buscaba era datos sobre la gente que estudiaba en esta escuela, sus cualidades, sus amistades, sus hobbies”, nos dice Jirnov quien se arrepiente de haber mentido a gente que apreciaba. “Mentía a mis amigos. Las actividades de los espías son actividades criminales en todos los países, lo más sucio eran las mentiras que contaba a la gente que estimaba”, admite. De esa época de espía ha conservado reflejos sobre todo después del caso Skripal en Reino Unido. “Tomo algunas medidas de seguridad, pero no voy a decirlas públicamente en la televisión o en la radio, pero tomo medidas sin caer en la paranoia”, explica Jirnov. ‘Putin no era un buen espía’ Uno de los estudiantes del primer año de su promoción en 1984 en el Instituto Andropov (la academia de la inteligencia soviética) fue nada más y nada menos que el presidente ruso Vladimir Putin. Para Jirnov “no era un buen espía, fracasó. “Debía quedarse en Moscú en la sede de la alta dirección del KGB y sin embargo fue enviado a Leningrado y después a la RDA, que era un país comunista”. De Putin dice que es un hombre extremadamente “desconfiado” y no le cree a nadie, “aunque por ejemplo hable con el presidente Macron y éste le diga la verdad, Putin nunca se lo va a creer”, dice. Con la llegada al poder de Putin cambiarán muchas cosas en los servicios secretos rusos. “A los servicios secretos rusos se les permite ahora interferir en los procesos electorales, es el principal cambio. El segundo cambio es el ciberespionaje que en mi tiempo no existía”, afirma el ex miembro del KGB cuando le preguntamos por las acusaciones a Moscú de la injerencia en las elecciones estadounidenses y europeas. En el caso del ciberespionaje a través del software israelí Pegasus, Rusia no ha aparecido entre los países que compraron este software. Esto no quiere decir que Rusia no espíe, sino que lo hacen con programas propios. “Las malas lenguas dicen que el antivirus Kaspersky sería un programa del espionaje ruso, el gobierno de EEUU ha prohibido usarlo en sus administraciones, sabemos que en Rusia hay una fábrica de ‘trolls’ que van por las redes sociales”, explica. Espías en carne y hueso vs stmarphones “A mi juicio, los GAFAM son más poderosos que los servicios secretos clásicos de los Estados. Tienen una cosa que las agencias no tienen. Nosotros mismos les damos los datos. El mejor o el peor (para nosotros) espía actualmente es el stmartphone, el teléfono móvil que llevamos encima y que nos sigue por todo”, concluye el exmiembro del KGB. #EscalaenParís también está en Facebook. Un programa coordinado por Florencia Valdés, realizado por Steven Helsly, Thibault Baduel y Vanessa Loiseau.

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