¡No me gustan los coches japoneses!

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Algunos de vosotros me han acusado de que no me gustan los coches japoneses… otros de que no sé ni decir el nombre de alguna de las marcas japonesas… ¿Queréis saber la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad? Los coches japoneses son distintos, han sido aún más distintos y espero que sigan siendo distintos… ya veréis los motivos, que los hay y poderosos. Japón, un país muy particular… Japón es un país más pequeño que España, 377 mil, contra 500 mil km2, pero mientras España somos 47 millones de habitantes, habitante arriba, habitante abajo, en Japón son… ¡casi 4 veces más! En Japón hay 333 habitantes por Km2, mientras en España somos 94. Si lo comparas con México, con 64 o con tu tierra, Chile, con 25 o con Argentina, con solo 16, Japón esta que se sale… ¿Qué tiene que ver esto con los coches? Pero esa falta de territorio conlleva que están muy apretados, pero también una falta acuciante de materias primas que perdura hasta nuestros días. Como potencia industrial Japón tiene muchas ventajas: Mano de obra eficiente, disciplinada y en otros tiempos, barata; excelentes ingenieros; y una mentalidad de grupo y de competencia con otros países difícil de entender para los occidentales. Un poco de historia. La historia del automóvil en Japón arranca más tarde y con menos fuerza que en Occidente y, para entender todo bien, tiene un origen humilde. Como el país es muy pequeño, y los japoneses no es que sean muy grandes, los coches son muy pequeños. Y como no tienen petróleo, desde el principio, muy económicos de consumo. Invasión de coches USA. El mundo al revés. Porque en 1930 los fabricantes estadounidenses implantados en Japón, entre ellos Ford que construyo los modelos T y A, producían 20.000 coches al año en territorio japones mientras que todos los fabricantes japonese juntos manufacturaban apenas 500. Y el gobierno de Japón se defiende y en 1936 aprueba la Ley de Industrias de Fabricación de Automóviles, con el objetivo de romper el monopolio del coche americano. Las empresas constituidas con arreglo a esta Ley 1936 incluyen Toyota y Datsun, que acabará siendo la actual Nissan. La Guerra lo cambia todo. Parece que perder una guerra es un drama. Y lo es. Pero tiene sus ventajas, ventajas que aprovecharon tanto Alemania como Japón: La limitación o directamente la prohibición de tener un ejército. Tras la Segunda Guerra Mundial mientras Occidente y la extinta URSS gastaban recursos y dinero, muchísimo dinero, muchisísimo dinero, en mantener sus ejércitos y mantener carreras espaciales, alemanes y japoneses iban a lo suyo, a desarrollar su industria y su economía. El caso Toyoda. Sí, Toyoda y no Toyota, no es un error. Me voy a detener en esto. Toyoda la funda Sakichi Toyoda en 1918 como fabricante de maquinaria textil. Kiichiro, el hijo del fundador, hace un viaje por Europa y EE.UU. y vuelve entusiasmado con coches y su industria, y propone a su padre fabricar coches. Toyoda en japones significa “campo de arroz fértil” y además entendían que era difícil de pronunciar para los extranjeros y como la idea era exportar, deciden cambiar el nombre por Toyota. Producción disparada. En 1960 solo el 15 por ciento de los hogares japoneses tenía coche, pero 15 años después ya era el 75 por ciento. Las fábricas de automóvil se automatizan, se mejora la productividad y exportar se convierte en una cuestión de vida o muerte. Invasión…de coches. Y en esta tormenta perfecta, llega la crisis del petróleo de 1973, que da un impulso decisivo a los coches japoneses. Los coches americanos del momento eran grandes y gastaban mucha gasolina. Además, habían perdido en gran parte su capacidad de sorprender, tras años de una estrategia de más es mejor. Los defectos. Los coches japoneses eran fruto de las circunstancias de su país y de sus compradores japoneses y tenían sus peculiaridades. Vamos a verlas. -Lo más moderno es lo mejor. Esto es norma para los japoneses… -Su habitabilidad era escasa… -Estética o muy simplona o muy manga. -Interiores sosos, muy sosos. -Depósitos de combustible pequeños. -Motores económicos, pero poco potentes al principio... ¿Y qué es lo mejor? Sin duda, de lejos, lo mejor de los coches japoneses en su calidad de fabricación. ¿Me gustan o no me gustan? Por supuesto que me gustan los coches japoneses. He tenido varios y tengo uno en la actualidad. Curiosamente las marcas que más me gustan, por orden alfabético, son Honda, Mazda y Toyota. Pero no he tenido ni un Honda ni un Toyota… y me encantaría porque son marcas para mí con mucho encanto y en el caso de Toyota, de las pocas que sigue ofreciendo modelos coupé muy a tener en cuenta. Coche del día. No fue mi primer “japo” pero sí el que más ilusión me hizo. Me refiero a mi precioso Nissan 350Z, “el Porsche de los pobres” como le llamó una amiga mía con ánimo de ofender… y sin conseguirlo.

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