Recurrente; Tu, Tu Familia y Tu Descendencia

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Éxodo 20:5-6.

Maldición: Es humillación, aridez, esterilidad, enfermedad física y mental, desintegración familiar, pobreza, derrota, opresión, fracaso, des-favor de Dios.

Maldecir significa: Quitar méritos, deshonrar, restar valor, impedir u obstaculizar el propósito, la maldición nunca viene a nuestras vidas sin causa, Proverbios 26:2 “Como esa gorrión en su vagar y como la golondrina en su vuelo; así la maldición nunca vendrá sin causa”:

  1. La iniquidad, Se encuentra en el cuerpo espiritual, es el ADN espiritual, un elemento o cordón en el cual esta grabada toda la información espiritual que viene de nuestros ascendientes de generación en generación; de ahí que todas las generaciones siguientes se vuelven “recurrentes” haciendo lo mismo que hicieron los ascendientes, en otras palabras “se repiten las historias”… Familias enteras han sido fundadas a través de consagraciones a dioses paganos, sacrificios, brujería, hechicería, derramamiento de sangre, pecados sexuales, Habacuc 2:12.
  2. El pecado.
  3. Y la más común son las maldiciones que llegan a nuestra vida producto de las palabras, y estas palabras quedan marcadas en el interior de la persona, Proverbios 18:21 “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos”.

Es importante identificar que maldiciones hay sobre nuestra vida y como nos afectan, estas pueden traer escasez, derrota, fracaso, frustración, enfermedades, estancamiento.

La maldición no solo afecta la vida de una persona sino que va a constituirse en el argumento y fundamento de destrucción de una familia y de sus generaciones siguientes, desde que el hombre cayó en pecado la maldición comenzó a formar parte de su ser, la tierra absorbió esta semilla de maldad quedando maldita desde entonces: Genesis 3:17, a partir de ese momento, la creación toda gime, el Señor nos dio la tierra y aunque perdimos el señorío de ella, es el tiempo de la redención a través del sacrificio que Jesús hizo por nosotros, si en algún momento hemos sido maldición para nuestra tierra, este es el tiempo de transformar la maldición en bendición porque Cristo en la cruz del calvario llevó nuestra maldición, por favor no ame más la maldición, aparéese de ella, rómpala en su vida y en su descendencia, Salmos 109:17-18.

Dios proveyó para nosotros un ADN redimido basada en el Espíritu Santo, la cual tiene que suplantar nuestra herencia de maldición contenida en la iniquidad, el pecado y la maldad, por lo tanto debemos creer en todo lo que hizo Jesús por nosotros en la cruz, “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. Gálatas 3:13, la sangre de Jesús nos limpia de todo pecado y de toda maldad 1 Juan 1:7-9: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”, “Ven Espíritu Santo, derrámate sobre mi, Ungeme, suplanta nuestra herencia de maldición contenida en la iniquidad, el pecado y la maldad, por el ADN espiritual que proveyó Cristo en el sacrificio en la cruz del calvario”.

Para que venga la bendición es necesario romper la maldición, y esta se rompe en la cruz del calvario cuando confesamos nuestros pecados delante de Dios, cuando rompemos la herencia de maldición, cuando rompemos las palabras de maldición, cuando quitamos la confianza en nuestro propio esfuerzo, sabiendo que el Señor lo hizo todo en la Cruz del Calvario. Levítico 26:40-42, Salmos 32:2-5. Reconocer y confesar los pecados de nuestros ascendientes y los nuestros, romper la maldición de la bastardía de sus hijos, redima a los que con usted convive, traigamos a su linea generacional, romper en la cruz del calvario las palabras de maldición que fueron lanzadas contra nosotros y las que lanzamos contra nuestros descendientes, romper el cordón de iniquidad para que la información (ADN espiritual de iniquidad, pecado y maldad) se rompa, bendiga a sus descendientes.

Cantares 2:11-13…

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