Manos para la Batalla

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Salmos 144:1.

La vida esta llena de situaciones difíciles o imposibles, a las cuales los creyentes llamamos “batallas” o “luchas”, las cuales parecieran querer interponerse en nuestro camino hacia las bendiciones de Dios.

Así como en lo natural un ejército necesita una estrategia y armamento adecuado para combatir, lo mismo sucede en el ámbito espiritual: Para cada “batalla” que enfrentemos necesitamos saber cómo la vamos a enfrentar y vencer. ¡Esa es una de las claves para obtener la victoria!

Por eso es muy importante que prestemos atención a lo que viene, pues Dios nos quiere dar su estrategia adecuada para nuestras batallas específicas en la vida.

La Palabra de Dios nos expresa en Éxodo 15:3 que “Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Y que su voluntad es que Su pueblo, su ejército espiritual-terrenal, también sea victorioso. Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”. Existen tres palabras específicas, 2 Samuel 22:35, Salmos 18:34, Salmos 144:1.

Por lo que leemos en estos pasajes, podemos deducir que para pelear la buena batalla de la fe, primero debemos ser adiestrados por el Señor. Eso significa, ser entrenados, equipados, informados, advertidos de todas las estratagemas y maquinaciones del enemigo. 2 Corintios 2:11 dice: “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”

En nuestras luchas espirituales debemos entender que para cada etapa de la vida hay un enemigo diferente, o mejor dicho: El enemigo es el mismo pero sus estrategias para debilitarnos, desgastarnos y destruirnos son diferentes.

Es por eso que para cada batalla espiritual que enfrentemos debemos saber con cuál estrategia espiritual vamos a vencer. Para eso, debemos ser adiestrados por Dios, eso significa que él nos dará el discernimiento exacto para saber cuál estrategia espiritual aplicar en el momento preciso y adecuado.

Muchos conocen lo que dice la Biblia sobre la lucha espiritual contra las fuerzas de maldad, pero no han recibido la revelación del Señor como Varón de Guerra siempre victorioso, vencedor y conquistador.

En la Palabra de Dios existen varias estrategias espirituales, las cuales quiero compartir, para que las tengamos en cuenta y las apliquemos según el Espíritu nos diga, en nuestras batallas diarias:

  1. Lucas 18:1-8 La insistencia de la viuda debido a su adversario. Este relato refleja una verdad espiritual practicada por todo cristiano que ama a su Dios. La viuda representa al Cristiano, le juez representa al Señor y el adversario representa al enemigo. Ante esta situación, lo que le dio la victoria a la viuda fue su insistencia al presentarse a cada rato ante el juez pidiendo una y otra vez justicia. La oración de la viuda no era una oración pusilánime sino una oración de clamor (v.7). Ante los ataques del enemigo y nuestro deseo de justicia, la clave está en buscar el rostro de Dios y clamar desesperadamente y repetidamente. Esa “desesperación continua y repetida” hará que la mano de Dios se mueva y nos dé la victoria.
  2. Alabar y adorar: 2 Crónicas 20. Este pasaje nos enseña otra estrategia para batallar contra el enemigo de nuestras almas. Aquí el pueblo de Dios se veía intimidado por tres poderosos enemigos. El v1 dice que vinieron a hacer guerra contra Israel y el v2 dice que eran una multitud. Ante semejante desafío, comenzaron a buscar el rostro de Dios para saber que hacer o cómo escapar. El Señor les responde en el v15 “y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. En 2 Crónicas 20:17-23 está la respuesta de Dios. El ejército de Dios se mueve diferente a un ejército común. La batalla se libra en el ámbito espiritual, cuando comenzaron a alabar, los enemigos fueron confundidos y se destruyeron unos a otros. Pero es interesante notar que esta batalla se ganó utilizando otro ingrediente espiritual. El v.17 dice: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros”. Esta es quizás la estrategia más difícil de ejecutar pues consiste en “estar quietos” confiadamente en el Señor
  3. Confesar la Palabra de Dios: Esta debe ser una declaración profética través de la Palabra, recuerde que el diablo no se da por vencido fácilmente y que su insistencia sólo puede ser neutralizada por la autoridad espiritual que el creyente tiene en Cristo sumada a la confesión prolongada de las promesas de Dios. La confesión prolongada, constante, de las promesas de Dios es como una máquina taladradora/perforadora que penetra y hace un agujero en la piedra. A medida que uno presiona la herramienta, la mecha va penetrando más y más. Así sucede también en lo espiritual. Isaías 42:13.

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