En la Unidad de la Trinidad

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En la unidad de la Trinidad,

Jn 17

Lourdes Pinto, 20/mayo/21

Juan 17 es una oportunidad única para ver la naturaleza y el corazón de Jesús.

“Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti”(17: 1)

  • Es la cruz (ver Juan 12: 27-33, 13: 30-33, 21: 18-19) la que glorificará al Hijo. La cruz fue una humillación total para el mundo, pero fue un instrumento de glorificación a los ojos de Dios. Este es un aspecto de la locura y debilidad de la cruz (1 Corintios 1:18, 1: 23-25).

“Y por ello yo me sacrifico a mí mismo para que también ellos sean santificados en la verdad”. (17:19)

  • Jesús se santifica (se consagra) a sí mismo por nosotros, es decir, se sacrifica al Padre por nosotros. Esta perfecta consagración de Jesús abrió el telón para que podamos participar de la unidad de la Trinidad. Sin embargo, esta entrada en la unidad de Dios solo es posible si nosotros, como Cuerpo de Cristo, elegimos voluntariamente, por amor a Dios, participar en Su consagración, que es Su sacrificio. Solo a través de, con y en Jesús crucificado podemos entrar en la cámara interior, que es el Corazón de Cristo, para vivir en el abrazo del Padre con el Espíritu Santo.
  • "A los hombres la cruz les pareció un instrumento de vergüenza. Para Cristo fue el medio de la verdadera gloria". (Morris)
  • "Al contrario, estad alegres en la medida que compartís los sufrimientos de Cristo, de modo que, cuando se revele su gloria, gocéis de alegría desbordante". (1 Pedro 4:13)
  • "Ahora me alegro de mis sufrimientos por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia". (Colosenses 1:24)

"Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos". (17:26)

La oración de Jesús en Juan 17 revela el Amor Divino, la Trinidad. Es el Espíritu Santo, recibido del Corazón traspasado de Jesús crucificado, quien nos lleva a CONOCER el amor del Hijo y del Padre. Es el Espíritu Santo el que me lleva a PARTICIPAR en la oración más profunda y el anhelo del Hijo al orar yo también:

  • “Padre, glorifica a tu hija como una con tu Hijo para que tu hija te glorifique a ti”.
  • “Y por ellos me santifico por Cristo, con Cristo y en Cristo, para que también ellos sean santificados en la verdad”.

Escucho en Acompañamiento a veces a hermanos y a hermanas quejándose de su sufrimiento; una tendencia que también veo en mí. Sin embargo, el Espíritu siempre me mueve en acompañamiento espiritual a ver la gloria de ese sufrimiento en Cristo. Si estoy sufriendo un gran agotamiento mental y físico y este sufrimiento en Cristo está trayendo gracias a mi familia de AC, ¿no me vale entonces la pena? ¿No es acaso una oportunidad para glorificar al Padre y al Hijo? Si alguien sufre dolencias físicas y ese sufrimiento salvó su alma, ¿no vale la pena sufrir en amor gratuito? Si ese sufrimiento físico sufrido por Cristo, con Cristo y en Cristo está salvando las almas de su familia, ¿no es una ocasión para regocijarse? Entonces, ¿por qué nos resulta tan difícil?

Somos complicados por el pecado y Dios es SIMPLE (sencillo). El camino a la unidad es simple, pero para nosotros es difícil debido a nuestro quebranto, heridas, egocentrismo, etc.

Recorramos el Camino Sencillo desde su comienzo hasta la cima de la unidad en la Trinidad para comprender cómo Dios nos ha estado guiando por medio de Su Espíritu a la unión en Él: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

  • Mi mirada penetra toda oscuridad —16. p. 59
  • Mi deseo para ustedes, Mi sed por cada uno de ustedes, es hacerles Mis iconos vivos. Pequeños Míos, sufran todo Conmigo, contemplando Mi amor crucificado, para que sus sufrimientos puedan perfeccionar su fe y puedan llegar a ser Mis cálices vivos derramándose sobre el mundo, redimiendo, restaurando y purificando conmigo.
  • En la tierra, el amor debe estar unido al sufrimiento —29. p.87
  • Hija Mía, el amor más puro en la tierra debe estar unido al sufrimiento. He venido desde el cielo a la tierra para sufrir en expiación por los pecados del mundo. Esto es amor.
  • El amor puro se da únicamente por amor. El amor de la Trinidad es amor puro; por lo tanto, el Padre da Su vida dándole al mundo Su Hijo unigénito. El Espíritu Santo –este purísimo amor– fluye, encendiendo así los corazones para que sufran conmigo y puedan entrar en el Amor.
  • La Cruz, sin Mi Sagrado Corazón, es sufrimiento inútil causado por el pecado. Pero el sufrimiento unido a Mi Cruz es nueva vida; es la participación en la obra de la redención, que es la participación en la vida de la Trinidad.
  • Solo un corazón humilde puede captar estos misterios... Súfrelo todo con perfecta fe en Mi amor crucificado (13/1/11).

  • Martirio del corazón —39. p. 139
  • El martirio del corazón es el martirio de sufrir con Amor y por Amor. Hija mía, si solo pudieras comprender el fruto del martirio del sufrimiento no desearías otra cosa en la tierra. La vida oculta de sufrir con Amor y por Amor tiene mucho más valor que grandes y pequeñas obras donde se busca el reconocimiento humano. Cree en la fuerza oculta del martirio del corazón. Esta es la fragancia más pura de amor que tiene el poder de conquistar a los enemigos de Dios (9/11/12).

  • Yo Me doy a los buenos y a los malos —49. p.162
  • La Eucaristía es el poder de Dios en el mundo. El amor de Dios es la Eucaristía y se transmite por medio de la Eucaristía.
  • Aprendan sobre la vida oculta contemplando Mi vida Eucarística. No estoy visible al ojo humano, pero estoy totalmente presente. Estoy verbalmente en silencio, y sin embargo Mi alma le habla a tu alma. Yo soy humilde, puro, simple, silencioso, generoso, compasivo, misericordioso, paciente y tierno. Yo Me doy plenamente a los buenos y a los malos, a quien es digno y al indigno, a los que Me aman y a los que Me persiguen, pues cuando uno no es obediente a los preceptos de Mi Iglesia, Yo soy perseguido. Yo sigo amando a esos que no Me aman. Yo sigo amando los que Me usan. Yo sigo amando a los infieles. Yo sigo amando a los indiferentes a Mi amor. Me dejan solo en los tabernáculos del mundo y son pocos los que vienen a estar conmigo, a adorarme y a agradecerme. Yo lloro, pero Mis lágrimas permanecen ocultas. Continuamente intercedo por todos ante el trono de nuestro Padre. Abba, que lo ve todo, bendice Mi vida oculta en la Eucaristía.
  • Tu vida ordinaria y oculta, por medio de la Cruz, se une a Mi vida Eucarística. Tu vida oculta toma el mismo poder que Mi vida oculta porque ya no somos dos, sino UNO. Así son Mis hostias vivas. En esta unión de amor entras y vives en el reino de Dios. Por Mí, Conmigo y en Mí, tu vida, por más ordinaria que sea, es el poder de Dios. Tus pensamientos, palabras y obras, pero especialmente tus lágrimas y penas del corazón, poseen el poder de Dios para bendecir al mundo. Tu vida oculta, aunque nadie la vea, Dios la ve y, por Mí, Conmigo y en Mí, Él bendice a muchos. Tu vida, siendo UNA con Mi vida Eucarística, va más allá del tiempo y del espacio.
  • Medita sobre Mi Vida Eucarística con el Espíritu Santo y María. Deseo que me ayudes a formar muchas hostias vivas para que brillen con la luz de Dios y traspasen la oscuridad. Creces en santidad a medida que vives con mayor perfección en Mi vida oculta (5/7/12).

Juan 17,4 “Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste.”

  • Paricipen en Mi Cuerpo y Sangre —55. p. 168
  • Para que te conviertas en UN CUERPO, UNA SANGRE en Mí, debes responder a convertirte en Mi víctima de amor, víctima unida como UNA con la Víctima. Lo que se requiere de Mi criatura es su respuesta, su «fíat», entonces el poder de Mi Espíritu, el Espíritu Santo, produce esta unión perfecta.

  • El éxtasis del amor de Dios transforma el dolor en la espada del Espíritu—72. p.217
  • La unidad en la Santísima Trinidad es el fruto de hacerse UNO conmigo en Mi crucifixión, porque esto es amor perfecto. El éxtasis del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo transforma el dolor en la Espada del Espíritu que traspasa la oscuridad de Satanás. Pocos logran esta unión de amor debido a la falta de perseverancia y amor desinteresado.
  • El santo que llega a ser UNO Conmigo en Mi amor crucificado tiene el poder de transformar una sociedad entera

  • La fusión de corazones es el beso de la unión —79. p.230
  • La fusión de corazones tiene lugar por medio de la espada del sufrir como UNO. Por medio de la unión en el sufrimiento, mueres más y más a ti mismo, hasta que ya no eres tú quien vive, sino que soy Yo quien vive en ti... La fusión de corazones es el beso de la unión, el abrazo del Espíritu Santo, el abrazo del Amor (3/12/12).
  • Abandónense – 80. p.231
  • Abandónense simplemente aceptando todo en la forma en que se les da... Entréguense por completo sirviendo a todos por amor a Mí. La misión irá adelante de acuerdo a Mi plan y a Mi Voluntad. Están llamados a ser amor sacrificándose completamente por Amor. Este simple abandono en cada una de las circunstancias en que les he puesto en sus vidas, producirá la fuerza oculta necesaria para vencer la oscuridad que cubre la tierra. Abandónense para amar a aquellos más cercanos a ustedes que les son más difíciles de amar. Besen cada mañana Mis pies traspasados y vayan como guerreros en misión a servir con amor, con paciencia, con ternura y lentos a la cólera (26/2/11).

  • El Silencio –82. p.233
  • En el fuego de Mi Sagrado Corazón llegas a conocer personalmente al Espíritu Santo. Has ascendido ahora al silencio de la Trinidad. En el Espíritu Santo nos posees conjuntamente a Mí y al Padre. El Espíritu vive ahora en ti y tú en Él. Son UNO.
  • Esta dimensión divina es el SILENCIO. Cuando entras en esta unión divina en el silencio, el alma tiene que ocuparse de nutrirla. Hablar sin prudencia y actuar con descuido puede sacar al alma fuera de esta dimensión divina del silencio (22/7/11).

  • ¿Qué es verdadera unidad? –85. P.240
  • El Padre y Yo somos UNO; el Padre en Mí y Yo en Él con el Espíritu Santo (cf. Jn 17). La unión de la Trinidad es amor puro. He venido a la tierra para atraerte a la unión con la Santísima Trinidad por medio de la Cruz, para no ser ya dos, sino UNO[1]. Es en esta unión que existe el amor.
  • Solo a partir de esta unión de amor con tu Dios Trino puede existir unidad en Mi Cuerpo, la Iglesia. Es por medio de Mi vida en la Eucaristía que Me hago UNO contigo, pero es solo a través de tu participación en Mi vida Eucarística que te haces UNO en Mí. Esta participación solo puede llevarse a cabo entrando en la Cruz de una nueva vida, Mi amor crucificado (23/11/11).

  • Cómo responder al deseo de Cristo por la unidad —87. p.241
  • Yo deseo atraerte a la verdadera unidad, la unidad del amor de la Santísima Trinidad. La unión de dolores te llevará a la unión de Amor. La mirada del Padre está sobre ti. Sé amor. Vive solo para el Amor olvidándote de ti misma.
  • Mi Señor ¿Cómo puedo vivir solo por Amor olvidándome de mí misma?
  • Vive para complacerme. Vivir en la unidad de la Trinidad es vivir mirando al Padre, a través del Hijo, para complacerle en todo (18/3/12).

Hostias Vivas, la fuerza oculta que es la Eucaristía –2 de agosto-2012

Durante el cenáculo vi una Hostia como suspendida en el cielo. Entonces la Hostia se llenó, consumida por la Luz de Jesús. A continuación sentí la mirada del Padre sobre Su Hijo en la Eucaristía y la Luz del Padre vino como un rayo de Luz radiante a Su Hijo Eucarístico. Entonces la Luz del Espíritu Santo brotó de la Eucaristía. A continuación vi un cuerpo humano. No era una persona en particular, así que entendí que esta persona nos representaba a todos. La Luz de Jesús Eucarístico penetró de lleno y se consumió en esta persona. Sentí la mirada del Padre sobre Su Hijo plenamente uno con esta persona. Esta persona humana era el tabernáculo vivo que contenía la vida y la luz de Jesús. Entonces la luz y el poder del Espíritu Santo brotaron de esta persona.

Comprendí que el Señor me estaba dando una visión interior de la realidad espiritual de una hostia viva. Solo el amor de Dios puede penetrar la oscuridad. Dios me estaba revelando la vida y la unidad de la Trinidad por medio de su Luz. El amor de Dios es un continuo fluir y una unidad de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

A medida que nuestra vida oculta se vuelve una con la vida oculta de Jesús en la Eucaristía, Él se vuelve uno con nosotros. La mirada del Padre está siempre en Su Hijo, por lo tanto, Su mirada se posa sobre nosotros porque somos uno con Jesús. Entonces el amor del Padre y del Hijo, que es el Espíritu Santo, puede consumirnos y fluir de nosotros al mundo.

Como hostias vivas, nuestras vidas entran en el reino de Dios y, por lo tanto, pueden afectar al mundo de acuerdo con el deseo de Dios mismo. Nuestras vidas ocultas y ordinarias se convierten en la fuerza oculta de la Luz y el amor de la Trinidad. Esta es la fuerza oculta que es la Eucaristía y la fuerza oculta que tiene el poder de penetrar la oscuridad de Satanás.

[1] Cf. Ef 2,15-16.

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