#94 Pensamiento Crítico (II): Los trucos de Feynman

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Por Jaime Rodríguez de Santiago descubierto por Player FM y nuestra comunidad - los derechos de autor son propiedad de la editorial, no de Player FM, y el audio se transmite directamente desde sus servidores. Presiona el botón de suscripción para rastrear cambios en Player FM o pega el URL del feed en otras aplicaciones de podcast.

(NOTAS COMPLETAS DEL CAPÍTULO AQUÍ: https://www.jaimerodriguezdesantiago.com/kaizen/94-pensamiento-critico-ii-los-trucos-de-feynman/)
Jamás pensarías que a alguien se le podría iluminar la cara como a un niño pequeño frente a un puesto de helados hablando de gomas elásticas. Sí, de esas entre naranjas y marrones que venden en las papelerías. Pues a Richard Feynman le pasaba. Y las explicaba, más o menos, así:

“Están formadas por unas moléculas alargadas, como si fueran cadenas. Y luego, por otras más pequeñas, que se mueven, vibrando todo el rato, y que golpean una y otra vez, constantemente, a las que tienen forma de cadena. En reposo, las cadenas están arrugadas y como deformadas, porque absorben los golpes de ese bombardeo contínuo.
Cuando estiras una goma, lo que haces es enderezar las cadenas en una línea recta, a la vez que el bombardeo se intensifica. Esos golpes constantes, intentan provocar que las moléculas vuelvan a arrugarse y recuperen la forma que tenían en reposo. Y de hecho, generan calor. Si te pones una goma elástica lo suficientemente gruesa entre los labios y la estiras, notarás que se calienta. Y que cuando se relaja, se enfría.

Siempre me ha fascinado pensar en las gomas elásticas, en que cuando están aparentemente quietas apretando una pila de papeles, lo hacen a causa del golpear perpetuo de esas moléculas.
Si lo miras bien, el mundo es un desorden dinámico constante de cosas que vibran y se mueven. Si aumentas cualquier cosa lo suficiente, dejas de poder verla, no puedes distinguir nada, porque se convierte en un montón de patrones de pequeñas bolas vibrantes. Tenemos la suerte de vivir el mundo a una escala en la que experimentamos los objetos sin tener que preocuparnos de todos esos pequeños átomos.”

Por cosas como ésta, Feynman tenía el apodo de “El gran explicador”, porque era capaz de contarte y hacerte entender hasta las cosas más complejas a partir de sus ideas fundamentales. En su obsesión por comprender el mundo, él nos dejó una serie de técnicas y trucos para pensar de manera crítica a los que vamos a dedicar el capítulo de hoy.

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